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Abr 2019 - Edición 229

Desafíos para una sana salud emocional de los alumnos

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“Formar profesionales con una mirada inclusiva, es un aporte para una sociedad justa y solidaria”, Catalina García, directora de Inclusión UC

Una de las características más marcada de la educación chilena es su alto nivel de desigualdad. El acceso a una educación de calidad no es para todos posibles, ya sea por condiciones económicas como por accesibilidad geográfica. Donde más se nota esta desigualdad de nivel escolar, es en el acceso a la Universidad. No solo en el ingreso sino también en la permanencia en ésta. Por eso, la Universidad Católica desde 2015, implementa un programa especial que incluye vías de admisión, financiamiento y apoyos académicos para garantizar el ingreso y la permanencia de los alumnos talentosos. Esto es independiente de su situación socioeconómica o condición física. El objetivo es ser una universidad cada vez más inclusiva y por ello también apoyan la incorporación del ranking de notas a la batería de selección. Conversamos con Catalina García, directora de Inclusión UC, sobre este programa.

Por: Ivette Arriagada
“Formar profesionales con una mirada inclusiva, es un aporte para una sociedad justa y solidaria”, Catalina García, directora de Inclusión UC

  • ¿En qué consiste el programa Inclusión de la UC?

Lo que tenemos actualmente es un sistema de admisión a la UC que buscamos sea inclusivo, es decir, que considere la vía regular, la diversidad y diferentes alternativas (vías especiales como deportista destacado, entre otras), y vías de equidad cuya razón de ser es especialmente reconocer barreras de participación o inequidades.

Las vías de equidad tienen diferentes requisitos y tratan de abrir oportunidades a grupos de estudiantes que por diferentes razones no están en condiciones de equidad para acceder y/o participar (permanecer) del sistema de educación superior. Todos son seleccionados por ser buenos estudiantes, y buscamos evaluar aquello considerando las barreras, los contextos, las inequidades.

  • ¿Cuántos alumnos recibe la UC a través de vías especiales?

La UC ha ido recibiendo alumnos a través de diferentes vías especiales, que hoy les llamamos de equidad. Dichas vías se han ido creando con el tiempo y se han ido aumentando los cupos a medida que se suman más carreras. En el último proceso de admisión 802 estudiantes ingresaron a la UC vinculados con alguna de las vías de equidad.

A través del Ministerio de educación, se ha trabajado la inclusión con programas como BEA Y PACE. BEA es la Beca de Excelencia Académica, que otorga cupos adicionales, que dispone cada carrera, para alumnos que, estando bajo el puntaje de selección, por su rendimiento académico, en la Educación Media, han obtenido la condición de alumnos Beca de Excelencia Académica que otorga el MINEDUC.

Además está PACE, que es el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior. Busca restituir el derecho de ingresar a la educación superior y a la educación técnico profesional a estudiantes de sectores vulnerables, garantizándole cupos a quienes cumplan los criterios de habilitación dispuestos por el Ministerio de Educación

Catalina García continúa:

Cuando los alumnos postulan por estas vías, en su gran mayoría rinden la PSU. Algunos de ellos logran finalmente el puntaje de corte y por tanto, quedan vinculados a la vía (significa que los consideramos para las actividades, apoyos y seguimientos), pero su ingreso es regular (sobre puntaje de corte – SPC o PSU).

  • ¿Qué otros criterios tiene la UC para admitir alumnos que ingresen a la Universidad por vía especial?

Además de las dos del MINEDUC, tenemos otras tres vías, desarrolladas por la UC y responden a inequidades distintas entre ellas, debido a esto, los criterios de admisión son diferentes:

Talento e Inclusión: Destinada a estudiantes de 4to medio de establecimientos municipales o particular subvencionado que se encuentren dentro del 10% de mejor rendimiento de 1ro a 3ro medio y que pertenezcan a los 8 primeros deciles, además tienen que cumplir con un puntaje PSU especificado para cada carrera, el cual es inferior al de corte regular por cada carrera.

Intercultural: Pertenecer a algún pueblo originario chileno reconocido por CONADI o ser estudiante inmigrante que han experimentado un proceso migratorio internacional, que ha influido en su trayectoria escolar y dificultado sus posibilidades de acceso a la educación superior, al igual que Talento e Inclusión se pide un puntaje mínimo que es inferior al de corte por cada carrera, en el caso de los estudiantes migrantes tienen que pertenecer a los 8 primeros deciles.

Postulantes con necesidades especiales: Destinada a postulantes con necesidades especiales (auditiva, motora o visual) que impidan rendir la PSU en condiciones de equidad. Los postulantes deben acreditar su situación mediante certificado, haber obtenido licencia de educación media chilena y tener promedio de notas de enseñanza media sobre 5.0

  • ¿Existe registro de cuál es el rendimiento de estos alumnos en la Universidad y de su posterior desempeño laboral?

Sí tenemos registro de sus notas y avance curricular. En general su rendimiento académico y créditos aprobados, es menor al promedio de los alumnos de vía regular, sin embargo, la gran mayoría aprueba sus cursos, y va logrando avanzar. Tienen mayor dificultad al inicio, y es mayor cuando se trata de grupos que presentan mayor distancia PSU con el resto de sus compañeros, o provienen de contextos más vulnerables. No es una regla, y hay diferentes perfiles en todos los grupos, incluso en admisión regular. Sobre el desempeño laboral no tenemos mayor información más allá de algunos que nos han contado de su experiencia por iniciativa propia. Además, varias de las vías son nuevas y por tanto aún no hay egresados.

  • ¿Cómo se traspasa esto a la sociedad, para que sea más justa y solidaria a la vez?

La educación superior es una de las principales herramientas para acceder a trabajos con remuneraciones que permiten desenvolverse socialmente con relativa tranquilidad, y cumplir las metas propias (ya sea una familia, realizar otras actividades, etc.). Cuando ciertas oportunidades solo son reales para un grupo determinado y reducido de la sociedad, hay una sensación de injusticia y frustración que no le hace bien a los individuos ni a la sociedad en su conjunto. Por mucho tiempo se pensó que ingresar a la universidad era solo un tema de mérito, sin embargo, hoy, reconociendo que es importante destacar dichos méritos, éstos deben ser analizados y juzgados en contexto, en relación a las oportunidades.

En Chile la educación escolar es sumamente desigual, y por tanto, para muchos estudiantes con méritos las oportunidades de lograr los puntajes o desempeños que se esperan para ingresar a la educación superior no son posibles. Cuando se hacen acciones afirmativas, con la decisión de “doblar la mano” a esas oportunidades previas y el destino que ellas predecían, se hace un acto de justicia.

Las Universidades son el reflejo de cómo será la sociedad en el futuro, debido a esto es importante impulsar cambios en las estructuras universitarias permitiendo espacios de valoración de la diversidad que permitan un intercambio real entre diferentes grupos socioeconómicos, étnicos, culturales, etc., para que luego estas prácticas y esta manera de vincularse con otros, sean replicadas en otros espacios sociales sociedad. Por otra parte, formar profesionales y en algunos casos, líderes en diferentes ámbitos disciplinarios, con una mirada inclusiva, es sin duda un aporte fundamental para una sociedad justa y solidaria.

Detractores de las  vías especiales

  • ¿Cuáles son los argumentos en contra de programas como éste?

 Siempre hay personas y grupos que se cuestionan al respecto, y me parece que cuando uno analiza sus argumentos, es posible avanzar respecto de esas miradas. En ocasiones se trata de miradas políticas. Por otra parte, también es posible ver profesores que tienen dudas y reticencias respecto de estos sistemas de admisión de equidad; también estudiantes.

Uno de los argumentos más escuchados tiene que ver con que la inclusión (y creo que están hablando de equidad) atenta contra la calidad académica, ya que se reciben alumnos no preparados para la universidad. Eso es algo que hoy se discute mucho puesto que el objetivo no es bajar la calidad de los sistemas, sino abrir oportunidades para que más estudiantes participen de esos espacios de calidad y puedan beneficiarse de ellos; y junto con eso, se reconoce que al hacerlo, se desafía el sistema, la docencia, las prácticas universitarias, lo que lleva a mejorarlas y enriquecerlas. Es importante que quienes trabajamos en estas acciones pro inclusión y pro equidad no perdamos eso de vista, y se busquen maneras ajustadas, flexibles, diversas para que diferentes perfiles estudiantiles alcancen los estándares, y que el proceso de hacerlo sea un espacio de crecimiento. No es todo amable, ni sencillo, de hecho el sistema se tensiona bastante, pero los resultados van en la línea que se busca.

Otro argumento tiene que ver con el temor de que los estudiantes que ingresan por estas vías no logren finalmente avanzar y tengan que irse. Hay un gran temor por la frustración que ello puede producir, y frente a eso se considera que es mejor que no ingrese. Esa discusión tiene muchas aristas, algunas de ellas tienen que ver con considerar que las personas toman decisiones, y los estudiantes pueden hacerlo sabiendo las posibilidades. Hemos visto que cuando el alumno es acompañado de forma adecuada, incluso la deserción o eliminación son vividas de otro modo; los estudiantes tienen un tiempo difícil y en ocasiones triste, pero valoran muchas cosas de la experiencia universitaria, toman decisiones futuras con más elementos, saben que la educación superior sí es una posibilidad y deciden con mayor libertad.

Otro argumento que me parece relevante tiene que ver con que ha habido movimientos de grupos que “no pertenecen a estos grupos” considerando que sus méritos no son vistos como valiosos, y que en ocasiones para ellos no hay soportes ni acompañamientos como los hay para otros. Creemos que esto es algo que se debe cuidar, y hemos buscado tener sistemas diversos, a distinto nivel, que respondan a perfiles; no cerrar la puerta a causa de la vía de admisión (es decir, la vía regular no es considerada como un grupo de alumnos sin necesidades o a quienes debamos dar menores oportunidades), la idea es trabajar en función de perfiles, necesidades y lo que nos muestran los diagnósticos; pero manteniendo un trabajo más focalizado o proactivo en las vías de equidad puesto que en general comparten algunas características que a medida que conocemos mejor, podemos atender mejor; y se trata de grupos que por años no han tenido las oportunidades que otros sí. Una mirada institucional, global, que nos permita contar con diferentes y pertinentes soportes nos parece fundamental.

Más detalles del programa en: http://www.uc.cl/es/inclusion-en-la-uc

¿Qué piensan al respecto?

 

 

 

 

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