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Ago 2020 - Edición 243

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Enseña fuera de la sala

El reconocimiento de la guía Lonely Planet como el “destino que deben visitar los viajeros en 2018”, no hace más que confirmar la diversidad de recursos que tenemos para recorrer y aprender de nuestro país.

Por: María Salazar
Enseña fuera de la sala

El reconocimiento de la guía Lonely Planet como el “destino que deben visitar los viajeros en 2018”, no hace más que confirmar la diversidad de recursos que tenemos para recorrer y aprender de nuestro país.

Hace un par de semanas, una de las guías de viaje más reconocidas del mundo, Lonely Planet, premió a Chile como el “destino que deben visitar los viajeros en 2018”, distinción que además coincide con que fuimos el único país sudamericano en la lista, ubicándonos sobre íconos turísticos como Portugal, Nueva Zelanda, Mauricio, China y Sudáfrica.

La noticia, además de enorgullecernos, confirma la diversidad de recursos con los que contamos para recorrer y aprender de nuestro país, así como también enseñar sobre ecología, geografía, historia y otras materias, a niños y adolescentes en edad escolar.

 

Recorrer del desierto a la Patagonia

Chile es dueño del desierto más árido del mundo; posee 6.435 kilómetros de costa, 1.509 cumbres sobre los 4 mil metros y 24.093 glaciares. Además, aquí se pueden visitar 5 Patrimonios de la Humanidad: Parque Nacional Rapa Nui, Iglesias de Chiloé, Campamento Sewell, Oficinas Salitreras de Humberstone y Santa Laura, y el área histórica de Valparaíso.

Todo esto, viene acompañado de una inmensa diversidad de paisajes, hitos, climas, flora y fauna, además de una cada vez más grande oferta de actividades al aire libre, y turismo asociado a zonas, tal como el astronómico, vitivinícola o eco-turismo.

Solo por mencionar algunas de las bondades que tiene Chile, hoy es el mejor momento para salir a recorrerlo. No solo porque lo diga Lonely Planet, sino que más bien porque, si tenemos la intención de aprender y sobre todo enseñarles a nuestros niños y adolescentes, siempre será mejor hacerlo in-situ.

 

 

Aprender al aire libre

Desde inicios del 2000, varios profesores e instituciones en Estados Unidos y Europa están implementando el concepto de “aprender inmersos en la naturaleza”. Si bien el método tiene más bien que ver con salir de las aulas de clases a enseñar las más diversas materias al bosque, es importante saber las ventajas que conlleva estudiar al aire libre.

Reemplazar el escritorio, los libros y lápices, por ramas, rocas y hojas, repercute en mejores cualidades cognitivas y habilidades físicas, pero también en una mayor creatividad y desarrollo social. Además, atribuirle más espacio al juego al aire libre y al aprendizaje medioambiental, hace adultos más conscientes de la naturaleza y el rol que juega ésta en la salud física y mental de las personas.

Por último, cuando niños y adolescentes se desenvuelven en la naturaleza, dejan de lado los juguetes y celulares, para dar paso a la sociabilidad. Como el lugar alcanza para todos, no es necesario pelear, y se dan cuenta que dependen los unos de los otros para jugar y/o entender nuevos conceptos, generando a su vez una mayor inclusión.

 

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