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Oct 2020 - Edición 245

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Resultados PISA 2018: Latinoamérica por debajo del promedio

“Sólo el 1 % de estudiantes mexicanos obtuvo un desempeño sobresaliente en lectura, matemáticas y ciencia”, así señala el informe PISA 2018.

Por: Paola Estrada Villafuerte del Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey
Resultados PISA 2018: Latinoamérica por debajo del promedio

El pasado 3 de diciembre se dieron a conocer los resultados del informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA 2018), informe llevado a cabo por la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.  Esta prueba es realizada cada tres años y su objetivo es evaluar lo que los estudiantes de 15 años conocen en áreas de lectura, matemáticas y ciencia, y su aplicación en problemáticas relevantes actuales. Además, supone un estudio que indica la calidad y equidad del aprendizaje obtenido en las aulas, y permite a las instituciones y líderes en educación conocer el desempeño en otros países y su comparación oportuna.

Este año, la prueba se enfocó en el análisis de desempeño en el área de lectura, donde el promedio global fue de 487 puntos, de 600 posibles. Además, se logró la participación de 600,000 estudiantes provenientes de 79 países y economías distintas, y por primera vez, se implementaron áreas de cuestionario en relación a materias vivenciales como el trabajo colaborativo y finanzas personales

Ranking global

Los países asiáticos fueron los que una vez más se llevaron los primeros lugares. Singapur, China y Macao obtuvieron los puntajes más altos en las tres áreas, respectivamente. Más del 85 % de los estudiantes de estos países lograron obtener un nivel 2 o superior en lectura, siendo que pueden identificar la idea principal en un texto de largo moderado, encontrar información basada en criterios explícitos, aunque a veces complejos, y pueden reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les indica explícitamente que lo que deben hacer. Además, se comprobó que uno de cada seis de estos alumnos logró obtener un nivel 6 en matemáticas, que es el que PISA considera como el más complejo.

Por otro lado, países como Estonia, Finlandia, Canadá, Irlanda y Polonia, también lograron ingresar al top ten de puntaje en lectura, con variaciones en las otras dos áreas. Es relevante mencionar, que sólo el 8.7 % del total de los estudiantes participantes logró obtener un nivel 5 o 6 dentro de esta área. En general, el 78 % de los estudiantes que tomaron la prueba resultaron eficientes en un nivel básico o mayor de ciencia, porcentaje equiparable al obtenido este mismo nivel dentro del apartado de lectura y matemáticas, con un 77 % y 76 %, respectivamente.

El informe menciona que “en los países de la OCDE, el rendimiento promedio en lectura, matemáticas y ciencias se mantuvo estable entre 2015 y 2018”, reafirmando que no han habido avances en materia de promedio durante las últimas dos décadas

Este año, por primera vez, se hizo énfasis en dar a conocer el análisis equitativo de los estudiantes participantes. Los resultados dan a conocer que el nivel socioeconómico en los alumnos, tiende a ser un factor predictor en el desempeño. Los resultados llegan a ser tan irregulares, que en países como China, el 98 % de los estudiantes logró obtener un nivel básico de aprendizaje en matemáticas, mientras que en Zambia, esta cantidad se reduce al mínimo de 2 %. En 23 países, uno de cada tres alumnos en desventaja no logró obtener un nivel mínimo de competencia en lectura. Además, quienes asistían a escuelas en desventaja, tenían el doble de probabilidad de contar con personal docente que dificulta el aprendizaje.

En términos de bienestar escolar e intrafamiliar, área analizada igualmente por primera vez en esta séptima edición, el 23 % de los alumnos reportaron haber sido víctimas de bullying, cifra alarmante para el promedio de todos los países. Además, se dio a conocer que las participaciones escolares de uno de cada tres padres de familia eran afectadas por asuntos de trabajo. 

Latinoamérica

Todos los países latinoamericanos participantes obtuvieron una puntuación menor al promedio en las tres áreas calificadas. Dentro de este ranking, Chile se encuentra como el mejor puntuado de estos países, ocupando el lugar 43 a nivel global en lectura, seguido de Uruguay. En matemáticas, Uruguay lleva la delantera en América Latina, obteniendo el lugar 58, con Chile por debajo de un punto. En esta última categoría, fue donde se alejaron más del promedio global, con puntajes de 418 y 417 respectivamente.

En México, 7 mil 299 jóvenes participaron en la evaluación PISA, representando al casi millón y medio de jóvenes de 15 años en el país. Sus resultados dieron a conocer que “los estudiantes tienen dificultades en aspectos básicos de la lectura, lo que es preocupante”, según menciona Gabriela Ramos, directora general de la OCDE.

Además, solo el 1 % de los estudiantes mexicanos obtuvo un desempeño sobresaliente en los niveles de competencia más altos (nivel 5 o 6) en lectura, matemáticas y ciencia, encontrándonos por debajo de Chile, Uruguay y Costa Rica. El estudio menciona que el desempeño promedio de México no fue distinto al observado en otras áreas, reflejando un nulo avance. De igual manera, en matemáticas, se logró el mismo porcentaje mínimo de estudiantes acreedores de un nivel superior, en contraste con China, Singapur y Hong Kong, los primeros lugares en el ranking, con porcentajes entre el 44 % y 30 % de alumnos.

Otro aspecto importante fue la diferencia de puntajes entre estudiantes aventajados en factor socioeconómico y su contraparte, basándose en la diferencia de 81 puntos entre ambos grupos en nuestro país. A pesar de esto, se hace una mención pertinente al aumento de alumnos participantes en México, quien matriculó una cantidad mayor en comparación a la aplicación anterior de esta prueba, con más de 400,000 jóvenes agregados a la población elegible para participar en la prueba PISA.

En aspectos generales, el puntaje no solo de México, sino global, se ha mantenido en una recta plana durante las últimas dos décadas. Factor que hace llamada a las distintas organizaciones educativas en búsqueda de una mejora no sólo cualitativa sino equitativa en el aprendizaje que ha estado en constantes cambios durante los últimos años.

A pesar de esto, se han generado diversas opiniones acerca de la acertividad de las pruebas PISA, creando críticas y una oposición marcada en distintos sectores educativos que consideran este informe como impreciso en datos, detonador de decisiones políticas apresuradas, empobrecedor de la autonomía docente e indistinto hacia la medición de áreas de conocimiento que salen de la lectura, matemáticas y ciencia. Este es, de hecho, uno de sus factores más criticables, ya que existen áreas educativas muertas que deja PISA por detrás, evaluando únicamente tres zonas pedagógicas, dejando de lado, por ejemplo, el desarrollo artístico, moral, o materias como historia y geografía.

De igual manera, las distintas observaciones negativas hacia estos exámenes, señalan el factor cuna de oro, siendo que todos los alumnos son aplicados el mismo test, sin tomar en cuenta rasgos cruciales como el desarrollo socioeconómico, entonces, generando una desventaja clara de menores resultados para aquellos países que se encuentran en un déficit general. Se coloca también, por ejemplo, el caso de países asiáticos como China o Singapur, quienes son acaparadores de los primeros lugares en los rankings de pruebas de este tipo, pero contrariamente, los alumnos son sometidos a tal presión que llegan a suicidarse.

“La OCDE, una institución conservadora y neoclásica, proyecta una imagen del mundo en la que lo importante no es evaluar la educación, sino cómo las personas pueden funcionar dentro la economía del conocimiento. Es decir, quieren que sean funcionales, o peor, intercambiables, así que deben leer bien, saber matemáticas y un poco de ciencia, porque es lo único que se pone a prueba”. explica Andrea Saltelli, profesor de la Universidad de Bergen, en El Confidencial.

Es entonces que, a pesar de que la OCDE es considerada como institución líder en materia de educación, su prueba PISA, más que ser una medida estandarizada para calcular el rendimiento académico, se transforma en un modelo arbitrario que termina por favorecer a los países acomodados y obliga a aquellos en desventaja a generar cambios precipitados en sus políticas educativas, esto según distintos profesores e instituciones que se han declarado en oposición a estos informes trienales.

 

Foto: UNESCO/Carolina Jerez.

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