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Regístrate y accede a la revistaTras la realización del seminario online “Inteligencia artificial y el rescate de la vocación docente”, organizado por Grupo Educar y Pensar Más, quedó en evidencia que la IA no viene a reemplazar al profesor, sino a convertirse en un asistente clave para su labor pedagógica.
La instancia, liderada por Juan Guerrero, especialista en gestión, innovación y tecnología educativa, puso el foco en uno de los principales desafíos del sistema educativo actual: la necesidad de transformar la forma de enseñar en un contexto en el que la tecnología ya es parte de la vida cotidiana de estudiantes y docentes.
Uno de los mensajes centrales del seminario fue que la IA permite liberar tiempo docente, automatizando tareas administrativas o de planificación, lo que abre espacio para que los profesores se concentren en lo más importante: el acompañamiento de los estudiantes, la retroalimentación y el desarrollo de vínculos significativos.
En esa línea, se destacó que el verdadero valor de la inteligencia artificial no está solo en su capacidad técnica, sino en cómo puede contribuir a reconfigurar el rol docente, pasando de un modelo centrado en la transmisión de contenidos a uno enfocado en el desarrollo integral de los estudiantes.
Otro de los puntos clave abordados fue el impacto de la IA en el bienestar socioemocional de las comunidades educativas. Al reducir la sobrecarga laboral y facilitar procesos, esta tecnología puede ayudar a disminuir el estrés docente, generando condiciones más favorables para el trabajo pedagógico y la convivencia escolar.
Asimismo, se planteó que su uso adecuado puede favorecer un mejor clima de aula, al permitir diseñar experiencias de aprendizaje más personalizadas, dinámicas y pertinentes para los estudiantes. Esto no solo mejora la motivación, sino que también fortalece la participación y el sentido de pertenencia dentro de la sala de clases.
El seminario dejó en claro que el desafío no es tecnológico, sino pedagógico: cómo integrar la inteligencia artificial de manera consciente, ética y con sentido educativo. En este proceso, el rol del docente sigue siendo insustituible, pero ahora acompañado de herramientas que potencian su impacto.
En definitiva, la inteligencia artificial aparece como una oportunidad concreta para rescatar la vocación docente, no desde la sustitución, sino desde el fortalecimiento de su labor, devolviéndole tiempo, foco y sentido a la enseñanza.
En el seminario también participó Marcelo Ortiz, director del Liceo Bicentenario de Excelencia San Agustín de Licanray, quien compartió una experiencia concreta de implementación de inteligencia artificial en su establecimiento.
Con el objetivo de mejorar los canales de comunicación frente a la gran cantidad de información y documentos que maneja una comunidad escolar, el equipo desarrolló un GPT llamado August Bot, un asistente de inteligencia artificial al servicio del establecimiento.
Esta herramienta, que se encuentra anclada en la página web del liceo, permite acceder de manera rápida y clara a información relevante, facilitando la comunicación interna y externa. Además, su uso se ha masificado a través de la difusión de un link abierto, de modo que toda la comunidad educativa pueda utilizarlo.
La experiencia da cuenta de cómo la inteligencia artificial, bien implementada, puede transformarse en un apoyo concreto para la gestión escolar, simplificando procesos y mejorando la experiencia de estudiantes, docentes y familias.
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