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Sep 2022 - Edicion 266

La vocación docente inclina la balanza

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Docentes requieren de capacitación y tiempo para usar la tecnología educativa

Por: Observatorio de Innovación Educativa

En muchas ocasiones las instituciones educativas seleccionan un nuevo programa sin brindar la orientación profesional suficiente para su adopción efectiva, ¿qué tanto escuchan a los docentes en la toma de estas decisiones?

Aplicar tecnología educativa en el aula puede tener múltiples ventajas, y como hemos comentado anteriormente, existen formas eficaces de incorporarla a un programa académico. El discurso generalizado gira en torno a que la EdTech (del inglés Educational Technology) ofrece soluciones a problemas que las y los docentes enfrentan a diario y beneficia las y los estudiantes. Entonces, las instituciones educativas invierten en productos que prometen hacer del aprendizaje más eficiente y la educación más accesible, al tiempo que mejora la trayectoria académica del estudiantado. ¿Pero qué sucede si los docentes no cuentan con los medios para conocer si la tecnología educativa que utilizan es la más adecuada o funciona en sus clases?

Un estudio realizado por el College Innovation Network (CIN, por sus siglas en inglés), de WGU Labs, titulado “Faculty as EdTech Innovators: Moving Beyond Stereotypes to Promote Institutional Change”, encuestó a 402 miembros de ocho instituciones de educación superior, el profesorado indicó no tener tiempo suficiente para evaluar y aprender a usar las tecnologías implementadas en el aula. El reporte planteó el cuestionamiento de qué puede hacerse para que los docentes aprovechen al máximo la EdTech, les ayude a mejorar su práctica y a la vez apoye en las experiencias de aprendizaje de sus estudiantes.

A partir de la premisa anterior, la encuesta arrojó que el 71 % de los docentes señalan que la tecnología educativa mejora sus cursos, en tanto que el 41 % se identifica como líder EdTech. Por lo cual, mientras que la mayoría de los docentes reconocen los aportes de la tecnología educativa, otros se consideran capaces de aplicarla (81 %) y desean hacer uso de nuevas herramientas en el aula, algunos (34 %) no se sienten satisfechos con el tiempo asignado para aprender a usar un producto o valorar si les sirve. Además, el 15 % expresa no recibir capacitación para utilizar estos instrumentos.

El reporte también identificó como una barrera la manera en que la información EdTech fluye a través de los sistemas universitarios. Los docentes aprenden sobre tecnología educativa por medio de su misma comunidad y tienen claro qué necesitan para resolver y optimizar sus procesos en clase, sin embargo, gran parte de estos productos son comprados y vendidos por líderes institucionales en lugar del profesorado.

Dentro de las conclusiones, la encuesta de tecnología educativa del CIN indicó que “la mayoría de los docentes tienen una percepción positiva del uso de EdTech en su práctica, pero los sistemas institucionales y de mercado no están diseñados para que los docentes usen EdTech de manera efectiva”. De igual forma mencionaron que: “los cambios institucionales que brindan más tiempo, una mejor capacitación y un asiento en la mesa de toma de decisiones, son puntos de partida para una mejor experiencia de EdTech para el profesorado. Debido a que la educación superior comparte el objetivo de servir mejor a los estudiantes y brindar experiencias de aprendizaje óptimas, los docentes deben recibir el apoyo, la formación y los recursos adecuados”.

Necesidades claras

American Institutes for Research (AIR), una organización sin fines de lucro que conduce investigaciones en ciencias sociales y del comportamiento, estableció que la tecnología puede hacer una diferencia en el aprendizaje cuando el estudiante tiene un adulto (un docente, un familiar o un asistente) que comprende el valor de las herramientas y los apoyos que crean cualidades interactivas.

Tracy Gray, directora general de la AIR Equity Initiative y experta en educación e implementación de tecnología, determinó que todo se reduce en la planificación estratégica de la inversión en tecnología donde el distrito adquiere el software y presupuesta el costo inicial. No obstante, falla en calcular las actualizaciones y licencias necesarias, los dispositivos de reemplazo, sistemas de seguridad y elementos clave de las infraestructuras de tecnologías de la información (TI). Los docentes no tienen el tiempo ni experiencia para hacer que la tecnología funcione para ellos y sus estudiantes, pues por la evolución constante también necesitan más de una capacitación.

Melissa Collins, una maestra de segundo grado en Memphis, Tennessee, presenta un panorama claro de cómo funciona el ciclo de tecnología dentro de ciertas instituciones educativas. Dice que primero, las escuelas invierten en EdTech sin tomarse el tiempo para comprobar si el recurso o el producto realmente funcionarán en su contexto único. Algunas veces, eligen un nuevo programa sin brindar la orientación y capacitación profesional suficiente para su adopción efectiva. Posteriormente, sostiene que si la herramienta no opera como era esperado deja de usarse, eventualmente la institución reemplaza la tecnología con otra y permite que el patrón continúe.

Por ende, es esencial que los gobiernos trabajen en la capacitación profesional de las y los docentes. Otro ejemplo son los datos de la Australian Bureau of Statistics, que indica que hay más de 300 mil miembros de la comunidad educativa en Australia que difícilmente son aptos para implementar el aprendizaje digital correctamente, ya que requieren de formación en nuevas tecnologías.

Jennifer Zakrzewski y BriAnne Newton de la Universidad del Sur de Charleston, plantean en su estudio llamado Technology in Teacher Education: Student Perceptions of Instructional Technology in the Classroom, que los programas de formación docente deben enseñar a los futuros educadores las habilidades necesarias para aplicar la tecnología efectivamente dentro del aula debido a que es uno de los desafíos de la enseñanza. Sugieren que, si bien, la integración de la tecnología es fundamental en la preparación profesional del profesorado, no se investiga ampliamente.

En Latinoamérica, el Instituto Puerto Bemberg, en Argentina, ha descubierto que pueden desarrollar una conexión profunda entre docentes y estudiantes por medio de la tecnología. En este modelo, los docentes usan un módulo de formación para capacitarse y actualizar sus prácticas a través de la plataforma Ticmas. Mediante una navegación simple e intuitiva con contenidos que enriquecen los procesos de enseñanza, los educadores cuentan con un nivel de acompañamiento y seguimiento. El director del instituto explica que comenzaron a aplicar pautas de entrenamiento como un recurso que sirve desde los docentes hacia los estudiantes.

Escuchar a los educadores

Sean Michael Morris, vicepresidente académico de Course Hero, señala que si la tecnología educativa está interesada en el éxito de los estudiantes, entonces la industria debe escuchar lo que los educadores tienen que decir. Él afirma que en la mayor parte de las ocasiones la EdTech presume entender la enseñanza mejor que el profesorado y se niega a escuchar sobre cómo se lleva a cabo el aprendizaje. El éxito de los estudiantes no está directamente ligado a la eficiencia, ni se trata de las calificaciones, sino de satisfacer las necesidades del estudiantado y desarrollar su creatividad e ingenio.

Al igual que Morris, Collins, mencionada anteriormente, considera que las escuelas no escuchan a sus personal académico acerca de qué funciona, dónde y por qué. Si los administradores de las instituciones contemplan el tipo de productos que se solicitan y obtienen la aceptación del personal académico antes de ponerse en práctica, se podrá instaurar la tecnología educativa de manera efectiva.

EdTech Evidence Exchange, 2021.

Collins es parte del proyecto EdTech Evidence Exchange, el cual reúne educadores de Estados Unidos para recopilar comentarios detallados sobre sus experiencias y comprobar qué recursos son útiles según el contexto, incluyendo cómo es que deben seleccionarse e implementarse. En específico, generaron el EdTech Genome Project Report que se compone de un grupo de investigadores y docentes de todo el país. Con la participación de más de 1,500 docentes, encontraron que el ciclo de la elección de herramientas EdTech sin su completo aprovechamiento persiste debido a que los docentes no cuentan con los mecanismos ni incentivos para documentar sus experiencias utilizando las tecnologías y compartir sus lecciones con colegas en otras instituciones.

El EdTech Genome Project desarrolló 10 variables consecuentes que describen los contextos escolares que influyen en el desempeño de la tecnología educativa, además produjo dos herramientas, el marco de implementación de EdTech y el inventario de implementación EdTech para definir, detectar y medir las variables.

Morris añade que se precisa de tecnología educativa que sea pedagógica y complemente el rol de los educadores, fortaleciendo los vínculos con sus estudiantes. “EdTech tiene el poder de hacer de la educación una experiencia más humanizadora, pero sólo si sus creadores escuchan”, asegura.

Una colaboración

Es vital que sigan existiendo las recomendaciones y retroalimentación de herramientas en la comunidad educativa. Larry Ferlazzo, profesor de inglés y estudios sociales en Luther Burbank High School expone que muchos programas educativos se enfocan en el “qué” en lugar del “cómo” cuando se habla de implementar rutinas en el aula, establecer expectativas de comportamiento y organizar los planes de las lecciones. Opina que los docentes principiantes deben exponerse a escenarios prácticos y situaciones de enseñanza en vivo, por lo que necesitan de un mentor.

Un ejemplo sobre el avance de las nuevas tecnologías y las colaboraciones son los resultados del estudio de la incorporación de realidad virtual en las aulas de Rusia, “Teachers’ perceptions of using virtual reality technology in classrooms: A large-scale survey”. El reporte identifica como útil el trabajo en conjunto de docentes con desarrolladores de tecnologías de la información, a fin de examinar el uso de esta herramienta aplicada con la filosofía de enseñanza del docente. La falta de soporte técnico es una de las principales barreras para la integración tecnológica, ante lo que los educadores rusos de este estudio manifestaron que la implementación de la realidad virtual podría tener más éxito si hubiera personal de TI disponible, junto con una formación docente adecuada con capacitaciones en el uso del software.

Entonces, los sistemas educativos podrán utilizar las iniciativas de enseñanza que demuestren su efectividad y resuelvan problemáticas. Pero no se logrará una adopción de la tecnología educativa eficaz y a largo plazo si no se invierte en empoderar y cargar de habilidades a los docentes para el uso de la EdTech. ¿Cuáles son algunos de los retos que tienes al incorporar nuevos recursos tecnológicos en tu salón de clases?

 

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