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Oct 2021 - Edición 256

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Reconocer y prevenir el estrés académico

“La pandemia ha afectado la salud mental de millones de personas, pero los adolescentes se han visto especialmente afectados”. Así comienza un ensayo publicado en el New York Times, escrito por Emily Esfahani, estudiante de doctorado en psicología clínica.

Por: Ximena Greene
Reconocer y prevenir el estrés académico

Según el artículo Los adolescentes están luchando, y no es culpa de la cuarentena, publicado en la versión online del diario estadounidense The New York Times, una encuesta realizada a principios de este año por el Hospital Infantil C.S. Mott de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, el 46% de los padres dice que la salud mental de sus adolescentes empeoró durante la pandemia. En Chile la situación no es muy diferente. De acuerdo al informe titulado Un año del COVID-19 elaborado por la consultora internacional Ipsos para el Foro Económico Mundial en abril 2021, un 56% de los chilenos encuestados señala que su salud mental y emocional, y la de su familia se ha visto afectada durante crisis sanitaria.

Por otro lado, según un sondeo realizado por la Unicef para medir el impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes un 46% de los encuestados reportó tener menos motivación para realizar actividades que normalmente disfrutaba.

Sin embargo, si bien muchos expertos creen que la razón por la que los adolescentes no lo están pasando bien es porque estuvieron muchos meses alejados de sus amigos y de la escuela, una mirada más cercana a la investigación revela una imagen más complicada.

Según los psicólogos que estudian la resiliencia de los adolescentes, una las principales razones por las que empeoró su salud mental no fue el aislamiento social, sino algo más: la presión por cumplir de manera satisfactoria con las exigencias académicas en un contexto desafiante, lo que se ha intensificado durante el último año.

Los psicólogos definen la resiliencia como la capacidad de adaptarse bien al estrés. Durante décadas, han estudiado por qué algunos niños son más resistentes a la adversidad que otros. Suniya Luthar, profesora emérita de psicología en el Teachers College de Columbia en Estados Unidos e investigadora líder en resiliencia, cree que la pandemia fue una suerte de «experimento natural» que ayudó a descubrir cómo reaccionaron ciertos grupos de jóvenes cuando se vieron expuestos a un evento que cambió sus vidas de manera significativa.

Presión por cumplir

Tras tres décadas de investigación en resiliencia, en 2020 en un artículo publicado en la revista especializada American Psychologist, la Dra. Luthar y sus colegas demostraron que los adolescentes que tienen altas exigencias académicas sufren entre tres y siete veces más depresión y ansiedad con respecto a otros niños de su edad.

¿Qué es lo que impulsa esta infelicidad?: la presión por tener un buen desempeño académico y sacar un buen puntaje en las pruebas de admisión a la universidad, lo que, -según ellos-, les garantizaría ascender en la escala social y tener más oportunidades en un mundo laboral y profesional cada vez más competitivo. Es más, de acuerdo al artículo los niños y adolescentes que viven en una cultura orientada al logro corren el riesgo de tener más problemas mentales que quienes acuden a escuelas o institutos que tienen un visión más holística de la educación.

Sin embargo, -señala el ensayo-, la pandemia ofreció un alivio poco común para los estudiantes. Desde 2019, la Dra. Luthar y sus colegas han encuestado a miles de adolescentes cada año en escuelas públicas y privadas en todo Estados Unidos. Replicando los hallazgos de sus investigaciones anteriores, estos estudiantes informaron que padecían ansiedad y depresión en tasas más altas antes de la pandemia. Pero cuando las escuelas cerraron sucedió algo inesperado: el bienestar de estos estudiantes mejoró. A medida que se cancelaron las clases y los exámenes, y la escala de notas tuvo que ser adaptada frente al nuevo escenario escolar, los niveles de estrés, ansiedad y depresión disminuyeron en comparación con 2019.

Pero esta condición duró solo un tiempo acotado. La Dra. Luthar y sus colegas descubrieron que a partir del segundo semestre de 2020, a medida que aumentaba el trabajo escolar, la salud mental de los adolescentes regresaba a niveles pre pandémicos o peor.

Según su investigación, la razón más fuerte de depresión entre estos estudiantes fue la percepción negativa de los padres, el poco apoyo, las alta exigencias a los que están sometidos y problemas de productividad por tener una mala gestión del tiempo.

¿Qué pueden hacer los padres?

“Si queremos niños y jóvenes resilientes, entonces debemos prestar atención. La presión por cumplir está provocando serios problemas en la salud mental de los adolescentes, y los padres pueden jugar un papel vital”, señala la autora.

La idea es enseñarles a priorizar su salud y bienestar durmiendo lo suficiente, ordenando su tiempo y dejando espacios para jugar y divertirse.

Aquí les dejamos cinco claves para ayudar a sus hijos:

  1. Observa si el estrés está afectando la salud, el comportamiento, los pensamientos o los sentimientos de tus hijos. Escucha atentamente sus comentarios y fíjate si han pasado de un tono positivo a uno negativo en poco tiempo.
  2. Déjalos que salgan, que vean a sus amigos y se distraigan, siempre recalcando la importancia del autocuidado y las medidas de seguridad. Impúlsalos a construir una red de amigos que los ayuden a sobrellevar la situación de manera positiva.
  3. Anímalos a que practiquen algún deporte o actividad física en equipo con regularidad.
  4. Enséñales la importancia de tomarse un descanso de las situaciones estresantes. Actividades como escuchar música, hablar con un amigo, dibujar, escribir o salir a caminar pueden reducir el estrés.
  5. Establezcan rutinas y horarios de sueño, estudio, alimentación y ocio que le brinden a sus hijos una sensación de estabilidad, haciendo énfasis en que duerman lo suficiente y que se alimenten de manera saludable.

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