Suscríbete a nuestra revista y podrás leer el contenido exclusivo online
Regístrate y accede a la revistaLa Escuela Agrícola San Felipe y el Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas han incorporado nuevas tecnologías, metodologías y espacios de aprendizaje para acercar la formación técnico-profesional a los desafíos de sus sectores productivos.
La innovación tecnológica está modificando la manera de producir y, al mismo tiempo, las capacidades que necesitarán los futuros técnicos. Frente a este escenario, algunos establecimientos técnico-profesionales han comenzado a transformar sus metodologías, equipamiento y vínculos con el entorno para responder a los desafíos actuales de sus respectivos territorios.
La Escuela Agrícola San Felipe es uno de ellos. Su director, Carlos Dasso, explica que el establecimiento ha integrado la innovación en sus especialidades de Agropecuaria y Gastronomía, combinando herramientas tecnológicas con metodologías que sitúan a los estudiantes frente a problemas y experiencias reales.
Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Retos, trabajo colaborativo y uso de herramientas digitales son algunas de las estrategias utilizadas para articular la formación técnica con el desarrollo de habilidades como la creatividad, el emprendimiento, la comunicación y la resolución de problemas.
En Agropecuaria, esta mirada se expresa en proyectos relacionados con la eficiencia productiva y el uso responsable de los recursos naturales. La escuela cuenta con estaciones meteorológicas y sistemas de telemetría que permiten obtener información sobre las condiciones climáticas y visualizarla mediante plataformas conectadas a la web. Así, los estudiantes aprenden a interpretar datos relevantes para el manejo de los cultivos y la toma de decisiones.
A ello se suma un sistema de riego tecnificado que abarca aproximadamente 32 hectáreas de superficie plantada y los parques del establecimiento. Este contempla riego por goteo y fertirrigación, además de un tranque acumulador que permite disponer de una reserva de agua y planificar mejor su utilización.
“La innovación se ha transformado en una práctica cotidiana y no en una actividad aislada” – Carlos Dasso, Director de la Escuela Agrícola San Felipe.
Estas tecnologías forman parte activa del proceso educativo. Los alumnos interactúan con ellas, analizan información, observan sus resultados y participan en procesos productivos reales, adquiriendo conocimientos que posteriormente podrán aplicar en predios y empresas agrícolas.
La vinculación con el entorno se canaliza a través del Consejo Empresarial de la escuela, cuyos integrantes ayudan a identificar las necesidades y tendencias del sector productivo. A partir de este trabajo se orientan inversiones e iniciativas que tienen un sentido tanto pedagógico como territorial.
En el ámbito industrial, el Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas también ha buscado anticiparse a los cambios de su sector. A sus tradicionales especialidades de Mecánica Automotriz y Electricidad se sumó el Centro Especializado de Tecnologías Móviles Híbridas, creado para acercar a los estudiantes a la electromovilidad y a las nuevas alternativas de energía motriz.
Con el apoyo de SNA Educa y la Fundación Irarrázaval, el establecimiento implementó un laboratorio equipado con maquetas de vehículos eléctricos, híbridos y a hidrógeno, simuladores de circuitos eléctricos y elementos de seguridad asociados a estas tecnologías. Los proveedores instalaron los equipos, capacitaron a los profesores y han acompañado su incorporación al proceso de enseñanza.
El trabajo ha permitido que los estudiantes conozcan una nueva dimensión de la mecánica automotriz y la electricidad, incorporando conceptos como eficiencia energética, sustentabilidad y cuidado del medioambiente. También les entrega herramientas para enfrentarse a un mercado laboral en el que estas tecnologías tendrán una presencia cada vez mayor.
“Me gustaría que generemos proyectos que impacten en la vida de los alumnos y les abran la mente” – Andrés Vargas, Director del Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas.
Otro impulso importante ha sido la participación del liceo en el H2 Grand Prix, competencia promovida por Hyvolution, organizada por Sofofa y auspiciada por Colbún. El equipo del establecimiento lleva tres años participando a nivel nacional y, en sus dos últimas versiones, obtuvo un cupo para el torneo mundial. El año pasado viajó a Suiza, donde consiguió el mejor resultado entre los equipos chilenos.
Sin embargo, Andrés Vargas, director del establecimiento, advierte que todavía falta una participación más decidida de las empresas en la formación de los jóvenes. Aunque el liceo mantiene vínculos para pasantías, visitas, prácticas profesionales y donaciones de materiales, aún no ha logrado sumar socios empresariales al desarrollo de su proyecto de innovación.
“Me encantaría que las empresas que suscriben todos los acuerdos de sustentabilidad y desarrollo de las energías limpias vinieran al Liceo y se sentaran con nosotros a ver en qué pueden apoyar para que estas generaciones salgan adelantadas en estas materias”, sostiene el director.
Revisa nuestro contenido en todas las plataformas desde un teléfono hasta nuestra revista en papel.
Deja un comentario