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Regístrate y accede a la revistaEn el seminario online «Inteligencia Artificial y Educación: una herramienta para transformar el aprendizaje», organizado por Grupo Educar y Gtd, Rodrigo Fábrega Lacoa, presidente de Fundación Cruzando, abordó las oportunidades y desafíos de incorporar la IA en la enseñanza. El encuentro, realizado el 8 de octubre de 2026, fue moderado por Marcela Muñoz, directora de Revista Educar.
¿Cómo aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial (IA) sin reemplazar los procesos que hacen posible un aprendizaje significativo? Esa fue una de las preguntas que atravesaron el seminario online «Inteligencia Artificial y Educación: una herramienta para transformar el aprendizaje», organizado por Grupo Educar y Gtd el 8 de octubre de 2026.
La actividad contó con la exposición de Rodrigo Fábrega Lacoa, presidente de Fundación Cruzando, y fue moderada por Marcela Muñoz, directora de Revista Educar. Bajo el título «Inteligencia Artificial, la nueva materialidad», Fábrega invitó a reflexionar sobre el impacto de esta tecnología en la escuela, sus oportunidades y los desafíos que supone para docentes y estudiantes.
Uno de los enfoques de la exposición fue distinguir tres velocidades para pensar, aprender y actuar con inteligencia artificial. La primera, rápida, se vincula con respuestas inmediatas y tareas simples; la segunda, lenta, requiere reflexión, análisis y aprendizaje; y la tercera, profunda, apunta al pensamiento crítico, la creatividad y la transformación.
Esta distinción invita a no reducir la incorporación de la IA a la eficiencia. La presentación también diferenció conocimiento, habilidad y competencia: saber qué es algo y cómo funciona; practicarlo hasta hacerlo bien; y aplicar lo aprendido en situaciones reales.
Fábrega destacó elementos que hacen posible un aprendizaje significativo: tiempo, motivación, exploración y curiosidad, práctica deliberada, persistencia y esfuerzo. Desde esta mirada, las herramientas digitales pueden apoyar la enseñanza, pero no deberían sustituir las experiencias mediante las cuales los estudiantes investigan, se equivocan, perseveran y comprenden.
La exposición también situó la inteligencia artificial en una trayectoria más amplia de transformaciones tecnológicas en la educación, y planteó interrogantes sobre cómo se prepara la escuela para los cambios actuales.
En el cierre, la presentación propuso fortalecer la pedagogía de la pregunta, evitar una visión tecnocéntrica y comprender que la ética y la tecnología no pueden separarse. También planteó que la tecnología no es neutral y sugirió que las escuelas desarrollen «departamentos» de IA para abordar estos desafíos.
El seminario dejó así una invitación a integrar la inteligencia artificial con sentido pedagógico: aprovechar su potencial para la enseñanza sin perder de vista el valor del esfuerzo, la reflexión y la experiencia de aprender.
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