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Sep 2026 - Edición 306

Formar técnicos para un presente que cambia

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Transformación digital: Cuando el trabajo cambia, la formación también

Francisca Pacheco, economista, explica que la automatización, la inteligencia artificial y el usox de datos están modificando las tareas, los perfiles laborales y las habilidades que necesitan las empresas.

Por: Francisca Icaza.
Transformación digital: Cuando el trabajo cambia, la formación también

La transformación tecnológica ya está reconfigurando el empleo en Chile. Entre 2017 y 2024 disminuyó la contratación en áreas de apoyo, ventas y producción, mientras que los puestos vinculados a gestión y planificación crecieron, según el estudio Adaptación y resiliencia laboral ante la disrupción tecnológica en Chile, desarrollado por CoMov (consultora chilena de economía y ciencias humanas).

Para Francisca Pacheco, consultora senior de CoMov y coautora del estudio, este cambio obliga a mirar más allá del dominio de herramientas específicas. “El valor del trabajo se está moviendo desde la ejecución hacia la interpretación y la toma de decisiones”, explica. Si las tecnologías asumen cada vez más tareas rutinarias, las personas deberán aportar justamente en aquello que resulta más difícil de automatizar.

Ese giro tiene consecuencias directas para la formación técnica. Pacheco advierte que “ya no basta con enseñar a operar una máquina o ejecutar un procedimiento; esa es justamente la parte que la tecnología reemplaza”. Afirma que el desafío actual es formar técnicos capaces de interpretar datos, resolver problemas nuevos y utilizar la tecnología como complemento de su trabajo.

Según explica Francisca Pacheco, más de un tercio de la matrícula de la educación técnico-profesional tiene 30 años o más, frente a apenas un 5% en las universidades. Esto da cuenta del papel que estas instituciones ya están cumpliendo en la actualización y reconversión de personas que forman parte del mercado laboral.

Ese rol, agrega, se ve favorecido por algunas características propias de la educación técnico-profesional, como las carreras de ciclo corto, la mayor cercanía con las empresas y la posibilidad de ajustar con rapidez sus programas. Para aprovechar esas ventajas, sin embargo, es necesario profundizar la vinculación con el sector productivo. “Es clave mantener un vínculo estrecho con las empresas, con currículos diseñados junto al sector productivo y apoyados en evidencia sobre qué habilidades necesita realmente cada sector”, sostiene.

"Chile necesita instalar una cultura de formación continua a lo largo de toda la vida laboral. Aprender mientras se trabaja tiene que ser la norma”. -Francisca Pacheco.

La transformación digital de la educación no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías al aula. También supone enseñar de otra manera. Las empresas consultadas por CoMov ubican entre las competencias más relevantes la resiliencia, la flexibilidad, el aprendizaje autónomo y el pensamiento analítico. Para desarrollarlas, Pacheco plantea reforzar las habilidades fundamentales dentro de la formación técnica y trabajar las competencias socioemocionales a través de proyectos, problemas y casos vinculados al oficio. La tecnología también abre una oportunidad para mejorar las decisiones educativas. El estudio de CoMov cruzó información de PIAAC 2023 y CASEN 2022 para identificar, ocupación por ocupación, el riesgo de automatización y las posibilidades reales de reconversión de los trabajadores.

Los resultados muestran la magnitud del desafío. Cerca de 2,4 millones de trabajadores se encuentran en las ocupaciones más expuestas a la automatización, como aquellas vinculadas al sector de la construcción y de la agricultura. De ellos, solo un 6% podría reconvertirse mediante una capacitación breve, mientras un 37% requeriría hasta tres años de formación y un 25% no tendría alternativas viables en el mediano plazo.

De acuerdo con Pacheco, contar con este tipo de evidencia permite avanzar desde políticas generales hacia respuestas más precisas. Sistemas de alerta temprana podrían anticipar qué ocupaciones están cambiando, qué competencias demanda cada sector y dónde deberían concentrarse los esfuerzos formativos. De esa manera, la innovación no se limita a incorporar herramientas digitales, sino que también transforma la forma de diseñar programas y asignar recursos.

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