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Regístrate y accede a la revistaTres liceos, tres trayectorias y un sello común: la educación técnico-profesional. Desde San Felipe, La Araucanía y Santiago, exalumnos nos cuentan sus historias y nos muestran cómo esta formación puede abrir oportunidades, impulsar talentos y convertirse en un motor de desarrollo personal y profesional. Aquí los testimonios de Joaquín Lafargue, Sergio Avendaño y Claudio Muñoz.
Joaquín Lafargue
Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas, San Felipe:
“Cuando me preguntan cómo llegué a donde estoy, pienso en las herramientas que me brindó el colegio”
Cuando Joaquín Lafargue llegó a matricularse en el Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas, ya sentía interés por la mecánica y, durante los primeros años, sus profesores lo alentaron a profundizar su vocación. Tanto fue el entusiasmo que en 2017, mientras cursaba cuarto medio en la especialidad de Mecánica Industrial, decidió inscribirse para representar al colegio en las Olimpiadas de Mecatrónica de WorldSkills Chile, una competencia nacional donde los estudiantes ponen a prueba sus conocimientos en automatización, electrónica, mecánica y programación.
Junto a su compañero Mario López, preparó todos los conocimientos técnicos necesarios para dejar en alto el nombre del liceo ubicado en San Felipe. Lo que no esperaban era la huella que esto dejaría en sus vidas. “La competencia no solo potenció mis habilidades en neumática, sino también me permitió desarrollar la comunicación, el trabajo en equipo, el manejo de la frustración y sobre todo el respeto hacia los demás y la responsabilidad”, cuenta Joaquín.
Hoy sigue ligado al proyecto, y desde hace dos años colabora junto a WorldSkills en la coordinación de esta instancia.
Con 26 años, recuerda el apoyo del liceo no solo en la competencia, sino durante toda su formación. “Cuando me preguntan cómo llegué a donde estoy, pienso en las herramientas que me brindó el colegio a través de sus orientadores, docentes e inspectores, así como en las oportunidades de participar en instancias como las olimpiadas”, precisa.
Al egresar, Joaquín ingresó a Ingeniería en Mecánica Industrial en la Universidad Federico Santa María. “La materia que nos pasaban en primer año ya la habíamos visto en el colegio, eso me ayudó mucho a adaptarme y también a apoyar a mis compañeros. Estábamos muy bien preparados”, reconoce.
Actualmente se desempeña como ingeniero en didáctica y relator en SMC Corporation Chile, filial de una multinacional japonesa líder en automatización industrial y tecnologías neumáticas. Su llegada a la empresa también estuvo marcada por el liceo, cuenta, ya que el profesor José Agustín Muriel fue quien le compartió la oportunidad laboral y lo recomendó para el cargo. Un gesto que, según reconoce, refleja el compromiso que el establecimiento mantuvo con él incluso después de egresar. “Continuar mi formación en la universidad también fue clave para mi futuro, así como mantenerme enfocado en mis estudios y tomar en serio cada oportunidad que se me presentó. Sigo aprendiendo todos los días, es lo que más me gusta, y eso también me lo enseñó el liceo: ser humilde, estar dispuesto al aprendizaje constante y ser proactivo”, señala.
Sergio Avendaño
Liceo Padre Óscar Moser de Padre Las Casas:
“Estudiar ahí fue un regalo de la vida”
La historia de Sergio Avendaño comenzó en Puerto Saavedra, una pequeña localidad costera de La Araucanía, donde cursó sus primeros años de escolaridad. Sin embargo, gracias a una beca gestionada por el director de su escuela, pudo continuar sus estudios en el Liceo Técnico Profesional Padre Óscar Moser de Padre Las Casas, una oportunidad que lo marcaría para siempre. “Estudiar ahí fue un regalo de la vida, puesto que con la situación económica de mis padres habría sido muy difícil. Esto me permitió ampliar mis horizontes, acceder a una mejor educación y obtener un título técnico profesional, lo que fue el punto de partida para construir un futuro distinto para mí y mi familia”. Sergio fue muy activo en su etapa escolar: “Participaba en campeonatos de Matemáticas, formé parte del grupo de Música y fui presidente de curso. Tenía una vida muy activa, estudiaba y me divertía mucho”, recuerda.
Al hablar sobre lo que le entregó el establecimiento, destaca especialmente la formación humana y valórica que recibió. “El liceo fortaleció mi formación personal y cristiana. Me enseñó valores fundamentales como la responsabilidad, la puntualidad, el compañerismo, la solidaridad y el esfuerzo permanente para alcanzar mis objetivos”, señala.
Tras egresar de la especialidad de Construcción, continuó sus estudios de Construcción Civil en la Universidad de La Frontera, etapa que compatibilizó con el trabajo. “Para lograr buenas notas se requiere mucha planificación, organización y claridad en los objetivos”, señala. Años más tarde, junto a su socio Cristian Paulsen, fundó Constructora Providencia. Hoy, la empresa genera empleo para cientos de personas y ha desarrollado importantes proyectos en la Región de La Araucanía.
Al repasar el camino recorrido, Sergio pone el foco en quienes lo acompañaron en el proceso. “Al mirar lo que hemos construido, siento principalmente gratitud a Dios y a mi familia, especialmente a mi señora Gloria Brummer, por acompañarme y apoyarme en cada etapa, y a mis profesores”.
Claudio Muñoz
Liceo Industrial Las Nieves de Puente Alto:
“Está instalada la idea de que el único camino de progreso son las carreras universitarias, pero el país necesita una enorme cantidad de técnicos especializados”
La historia de Claudio Muñoz comenzó en un liceo técnico-profesional y terminó transformándose en un proyecto que busca abrir oportunidades para otros jóvenes como él, egresado de Electrónica del Liceo Industrial Las Nieves de Puente Alto en 2009.
Desde que ingresó al liceo supo que su futuro no sería en una oficina. “Siempre fui más práctico. Me gustaba hacer cosas con las manos y por eso me interesó la educación técnica. Sentía que la electrónica tenía mucho futuro porque la tecnología estaba cada vez más ligada a ella”, recuerda. Aunque reconoce que imaginaba un futuro muy distinto a lo que vive hoy: “Pensaba que iba a reparar televisores, pero cuando salí a trabajar me di cuenta de que estaba frente a equipos de millones de dólares".
Posteriormente ingresó a Ingeniería Industrial en la UNAB, donde nació la idea de crear Técnicos para la Industria, una exitosa plataforma que conecta a técnicos especializados con empresas industriales y mineras con dificultades para encontrar talentos. "Me tocó vivir ambos lados. Primero fui técnico que soñaba con trabajar en una minera y después responsable de contratar personas para grandes marcas”, cuenta.
En paralelo trabajó en terreno para distintas empresas. Hoy, con 34 años, Claudio reconoce que gran parte de esa trayectoria tuvo su punto de partida en las salas del liceo industrial. “Estudiar ahí me permitió entrar a una empresa con un oficio. Dentro de ella, me fabriqué oportunidades, pero no hubiera tenido el piso para ingresar sin haber estudiado en un industrial”, comenta. Actualmente Claudio lidera su proyecto Técnicos para la Industria, al que ha incorporado un componente formativo y social, realizando charlas gratuitas en liceos técnico-profesionales para orientar a los estudiantes.
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