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Abr 2024 - Edición 281

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“El rol de la Iglesia en la formación de los jóvenes sigue vigente de forma clara”

Gerardo Boetsch, Delegado Episcopal para la Educación del Arzobispado de Santiago, está convencido del rol de la Iglesia en la enseñanza de los jóvenes y la importancia de la espiritualidad en la formación de alumnos integrales.

Por: Marcela Muñoz I.
“El rol de la Iglesia en la formación de los jóvenes sigue vigente de forma clara”

El pasado 14 de diciembre Gerardo Boestch asumió el cargo de Delegado Episcopal para la Educación del Arzobispado de Santiago, una misión que lo tiene contento y esperanzado: “para seguir aportando y creciendo en una educación católica de calidad, humana e integral para los jóvenes, especialmente en los contextos que son más vulnerables”.

-¿Cómo recuperar el rol de la Iglesia en la formación de los jóvenes?

-Esta misión sigue vigente de forma clara a través de sus muchos jardines, colegios e instituciones de educación superior. Según datos del Mineduc, existen en el país 1.608 instituciones de educación parvularia y escolar con orientación católica, con una matrícula de 892 mil alumnos, lo cual representa casi un 40% de la matrícula de los colegios particulares del país. Somos conscientes de que se ha perdido gradualmente la catolicidad de nuestro país, en especial de los jóvenes, y estamos permanentemente buscando las formas de poder transmitir a Jesucristo y su Evangelio de manera que brille la luz de la Fe en nuestra sociedad.

-¿Cuáles son los principales desafíos que ves hoy día en una sociedad en que la espiritualidad se está perdiendo?

-La espiritualidad es un elemento clave en la formación de los jóvenes, es una dimensión que nos llama a mirar nuestro interior y a conectarnos con nuestra comunidad y con Dios. 

Nos entrega el sentido de trascendencia. La pérdida de espiritualidad provoca un vacío interior que luego se busca llenar con elementos superficiales, muchos de los cuales causan daño en el corto o en el largo plazo. Es un desafío por tanto fomentar la educación espiritual, ya se está hablando de inteligencia espiritual como un elemento a integrar en todos los currículos, y creemos es un paso necesario, independiente de la orientación religiosa de los establecimientos. Nos desafía a recuperar espacios formativos que le den sentido a la existencia humana y ayuden a los jóvenes a descubrir su vocación.

-¿Cuáles son las prioridades de la Iglesia en materia de educación de los jóvenes?

-La Iglesia es madre y educadora, por un lado, busca acoger a los jóvenes, en su diversidad y con los desafíos personales de cada uno de ellos, y por otro formarlos para que sean personas íntegras, con un amplio sentido de responsabilidad social y cercanos a Dios. 

En esta línea, una primera prioridad es hacer de los colegios un hogar, un lugar donde los estudiantes se sientan acogidos y seguros, y reine la paz. Debemos mejorar en temas de convivencia escolar, salud mental y asistencia, y generar espacios de confianza y escucha. En la medida que logremos verdaderos espacios de acogida, podremos recién aspirar a cumplir nuestra misión educativa. Una segunda prioridad sería mejorar la calidad de la enseñanza. Hemos de ser capaces de avanzar no solo en la formación académica, sino que también en la educación valórica, espiritual y de otras competencias, elementos fundamentales a la hora de enfrentar con éxito el complejo escenario social y laboral que tenemos hoy como país.

-¿Cómo la Iglesia puede contribuir y apoyar a los docentes?

-El docente juega un rol esencial en la educación de los jóvenes, es a través de su ejemplo, guía y compañía que los estudiantes adquieren las competencias necesarias para enfrentar con éxito su futuro. Jesucristo como modelo de educador es una imagen que interpela a los profesores y los conduce a entregar lo mejor de sí mismos. 

“Como Iglesia contribuimos y apoyamos entregando espacios formativos, comunitarios y de oración, en los cuales profundizamos en el rol del docente y su vocación de vida”.

Como Iglesia contribuimos y apoyamos entregando espacios formativos, comunitarios y de oración, en los cuales profundizamos en el rol del docente y su vocación de vida. Es necesario que este sea consciente de la importancia de su rol, y entre todos hemos de contribuir para facilitar su trabajo y apoyarlo para que mantenga, año a año, las ganas de entregar todo de sí a los jóvenes.

-¿De qué manera contribuir a formar a los jóvenes y trabajar en un mundo de cambios muy rápidos y de alta incertidumbre?

-En línea con lo dicho anteriormente, me parece que la principal manera de contribuir va a ser a través del ejemplo y la experiencia personal que los jóvenes adquieran durante su etapa formativa, período en el cual se han de inculcar los valores del respeto y cuidado íntegro de la vida y la dignidad humanas. Hemos de ser claros en denunciar los espacios en los que se atente contra estos elementos, tanto al interior de los establecimientos como fuera de ellos, de manera de enseñar a identificar con claridad las actitudes y acciones que no podemos tolerar. A su vez, hemos de fomentar todo aquello que ponga en valor la vida y dignidad de las personas.

-En Revista Educar apoyamos a los colegios, la mayoría establecimientos técnico profesionales, ¿De qué forma la Iglesia apoya a estos jóvenes, que representan cerca del 50% de la enseñanza media en Chile? 

-La formación técnico profesional es una opción en la que, como Iglesia, estamos igualmente presentes a través de un gran número de establecimientos. Vemos en ella un camino privilegiado para los estudiantes que tienen una temprana claridad en su vocación profesional o bien que quieren acelerar su ingreso al mundo laboral. Al igual que los otros tipos de establecimientos, no podemos descuidar formar de manera integral a estos alumnos, educando en valores y competencias complementarias a las técnicas que ellos reciben. La Iglesia busca ser ejemplo en ello, necesitamos más que nunca jóvenes que aporten de manera generosa al desarrollo del país y aspiren a vivir en una sociedad más justa, solidaria y fraterna.

¿Quién es el nuevo Delegado Episcopal para la Educación del Arzobispado de Santiago?

Gerardo Boetsch Hevia es ingeniero civil y magíster en Finanzas, con una vasta experiencia pastoral marcada por su participación en el movimiento Schoenstatt, desde los 12 años de edad, y por la Pontificia Universidad Católica, en donde realizó sus estudios superiores. Allí tuvo la oportunidad de integrarse a la pastoral y a instancias como Misión País, que fueron enriqueciendo su vida de Fe y su vocación. También fue director de la pastoral de Duoc UC y desde hace un tiempo es parte de los directorios de la Red Educacional Santo Tomás de Aquino y de los colegios Notre Dame, Instituto de Humanidades Luis Campino, Sagrados Corazones de Alameda y Seminario Pontificio Menor.

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