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Jun 2024 - Edición 283

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Una manera de hacerse cargo del entorno

El Colegio Bicentenario Diocesano Obispo Labbé, ubicado en Iquique y que forma parte de la RED Irarrázaval, es un ejemplo de cómo hacer las cosas de manera diferente. La innovación se piensa y evalúa para cada área del proceso de enseñanza, y también para la comunidad en la que está inserta.

Por: Verónica Tagle
Una manera de hacerse cargo del entorno

El Círculo de Lectura es un proyecto donde docentes de distintas asignaturas revisan textos en materia educativa.

A fines de octubre de este año, el Colegio Bicentenario Obispo Labbé fue escenario del I Congreso Internacional de Innovación y Transformación Educativa, que organizó junto a Fundación Irarrázaval y Grupo Educar y que recibió a más de 200 personas. Fue un encuentro diferente.

No obstante estar orientado a docentes y profesionales de la educación, toda la comunidad educativa participó y ayudó a organizar el evento. En la entrada, los alumnos de primer ciclo recibían alegres a los invitados; los estudiantes más grandes entrevistaban a los relatores en un verdadero centro de producción periodística, mientras los galvanos fueron producidos en el colegio con impresoras 3D. En paralelo a las exposiciones, se realizó una feria con stands de proyectos innovadores de alumnos de colegios de la zona. Todo funcionó a la perfección. 

María Graciela Aros, coordinadora formativa del primer ciclo, explica que se buscó mostrar quiénes son sus estudiantes, los que, con autonomía, se prepararon para sus roles. “Qué lindo nos salió, porque lo construimos entre todos. Vimos las competencias de todos los funcionarios del colegio que fueron liderando diferentes comisiones. Nosotros confiamos en que ellos hacían su trabajo”, explica. 

Mauricio López, rector del establecimiento, dice que “todos los talentos del colegio estaban al servicio de este evento. El Congreso fue un reflejo de lo que estamos haciendo”.

El Colegio Diocesano Obispo Labbé se encuentra en la zona norte de Iquique, en el barrio histórico El Colorado. Tiene 1.156 estudiantes en plan HC y TP, de los cuales, cerca de 400 son inmigrantes. “Nos hacemos cargo de la realidad que vivimos”, afirma María Graciela y asegura que “la innovación por sí sola no funciona. Tiene que ser definida, pensada, estructurada y evaluada. Siempre en conexión con la comunidad”.

Hace siete años que el colegio comenzó a cambiar la manera de enseñar. Lo hizo desde el núcleo pedagógico, que es el currículum, el rol de los profesores y el de los alumnos, explica Mauricio López. “Esto empieza a impregnar todo el colegio y a generar las transformaciones que nos estamos planteando”, agrega.

El rol del estudiante

El foco es que los alumnos tengan un rol protagonista. “Es más importante que desarrollen pensamiento crítico, creatividad, carácter y ciudadanía que ciertos contenidos”, comenta el rector.

En este contexto fue que los estudiantes tuvieron una participación tan activa en el Congreso Internacional. María Graciela expresa que es una oportunidad para los jóvenes de sentirse seguros de sus procesos de aprendizaje: “Para llegar a esta seguridad, los profesores también cumplieron su rol en esta nueva pedagogía. Tenemos un equipo de docentes que confían en las capacidades de sus alumnos. Ellos fueron facilitadores, aprendices junto a ellos”.

Por otra parte, los alumnos de básica tienen un centro de alumnos o “Cealito”. Allí manifiestan qué quieren hacer, expresan sus opiniones y canalizan sus inquietudes. Además, gracias a la metodología Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), junto con los profesores pueden analizar y poner en práctica sus ideas. 

ABP y proyectos interdisciplinarios

Son la base de su dinámica de innovación y buscan siempre un efecto en la comunidad. “Estamos convencidos de que la transformación de la escuela es una necesidad histórica. Bajo esa línea, creemos que el cambio cultural se vincula con el ámbito relacional. Cómo entendemos que, para progresar y realizarse como persona, necesitamos también que se realicen los demás”, declara López.

Los profesores pasaron a identificarse como formadores de estudiantes e intentan no distinguir entre asignaturas. De esa manera, cualquier proyecto se puede abordar de manera interdisciplinaria y cada instancia en la sala de clases es una oportunidad para generar proyectos. 

De ahí han salido iniciativas como “Corazón Migrante”, donde los alumnos de tercero medio conocieron las experiencias de miembros de la comunidad educativa que han inmigrado al país, para identificar necesidades. A fines de este año prepararon una campaña de alimentos no perecibles y una intervención cultural para aportar en la toma La Mula, en Alto Hospicio.

Pilotaje de proyectos

Uno de los grandes desafíos de innovar es definir qué proyectos impulsar. La manera de abordar esto en el Obispo Labbé es implementando, primero, a pequeña escala, en un curso o un ciclo. Luego se evalúa el impacto para extenderlo al resto del colegio.

A partir del próximo año, preescolar y primeros básicos serán la primera generación en implementar una nueva pedagogía. Por medio de proyectos interdisciplinarios, currículum basado en competencias, codocencia (profesores de diferentes asignaturas en una misma sala), autoevaluación y coevaluación, entre otros, se busca cambiar la manera de formar a los estudiantes. La idea es implementar esta metodología en todo el colegio y avanzar con esta primera generación de alumnos como un tractor. 

Innovación

Seis docentes, liderados por la profesora Ayleen Flores, se encargan de canalizar las iniciativas. Miden su impacto y preparan los planes piloto.

Una de las implementaciones exitosas que destaca María Graciela es la de Patio Entretenido. Luego de identificar problemas de convivencia escolar, invitaron a los papás de primer ciclo a ser “corresponsables” de la solución, quienes “diseñaron los juegos, las reglas, vinieron a pintar y se quedaron un tiempo para explicar cómo jugar en el patio. Tenemos que entregar herramientas desde la casa”, asegura María Graciela. 

El rector cuenta que hace cuatro años se eliminó el carácter punitivo de la evaluación. “Los errores de nuestros alumnos son una oportunidad de aprendizaje. La idea es darles a los estudiantes un cariño por aprender, más que obtener una buena nota”, dice. 

El colegio cuenta con una escala evaluativa donde, a fin de año, transforman los conceptos de Logro Destacado, Esperado, En Proceso, Inicio y Logro Insuficiente, en una nota que no se promedia. De esta forma, no se castiga con las “malas notas”.

Más de 300 personas reflexionan sobre la urgencia de transformar la Educación

Avanzar hacia una educación más humana, centrada en la persona, en valores y con una actitud positiva frente a los continuos cambios fue el eje central del I Congreso Internacional de Innovación y Transformación Educativa, realizado por el Colegio Bicentenario Obispo Labbé de Iquique junto a la Fundación Irarrázaval.

Entre los expositores se encontró Coral Regí, exdirectora de la Escola Virolai en Barcelona; Arnoldo Cisternas, presidente de la Fundación Nueva Educación; Carlos Isaacs, director de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad de La Frontera, y Jesús Guillén, astrofísico especializado en neurociencia con un doctorado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona.

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