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Jun 2024 - Edición 283

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Quiero impulsar talleres en mi colegio, ¿Por dónde parto?

Las actividades extracurriculares permiten conectar con los intereses de los estudiantes, motivarlos y apuntar al aprendizaje integral. Cómo armar esa “parrilla” de actividades, nos cuenta Florencia Mingo, directora de Educación de Fundación Kiri.

Por: Verónica Tagle
Quiero impulsar talleres en mi colegio, ¿Por dónde parto?

Florencia Mingo

En un contexto de salud mental deteriorado entre los alumnos del mundo, los talleres ofrecen mucho más que un espacio de diversión. “Ampliar las opciones hace más probable que conectemos con los intereses de los estudiantes. Cuando eso pasa, sube la motivación, baja la apatía y nos permite entrar en la educación integral. Esto ayuda a que aprendan contentos, que es lo que buscamos”, asegura Florencia Mingo, directora de Educación de Fundación Kiri, que actualmente impulsa talleres extraprogramáticos en 25 establecimientos de Chile para fomentar la salud socioemocional en los estudiantes.

¿Por dónde parto?

La también profesora y Máster en Políticas Públicas Internacionales Educativas de la Universidad de Harvard explica que, antes de comenzar cualquier proyecto, es clave conversar con el equipo directivo sobre el momento adecuado de realizar estos talleres. Si hacerlos dentro de la jornada escolar completa o después de clases. Cuenta que han tenido éxito con ambos formatos, pero depende de cada colegio. De la facilidad para que puedan volver a sus casas fuera del horario de clases y eso implica una logística mayor. 

“Lo ideal es poder usar las horas de libre disposición, y así los talleres se encuentran insertos dentro del horario de clases. Entonces, por ejemplo, los martes y jueves a las tres de la tarde, los estudiantes tienen talleres y van a elegir qué es lo que quieren”, cuenta Florencia y añade que “la opción extraprogramática también es interesante, porque tienes a los estudiantes que realmente quieren aprender y hacen un esfuerzo por quedarse. Además, tienen toda una logística con las familias y cuentan con una protección extra, en el caso de colegios ubicados en sectores vulnerables, para que permanezcan más tiempo en el colegio”.

¿Cómo sé qué quieren los alumnos?

“Los alumnos tienen motivaciones muy diversas. Están descubriendo sus talentos y gustos”, revela Florencia. Al momento de definir qué actividades ofrecer, menciona dos elementos fundamentales: los intereses de los estudiantes y el proyecto educativo. 

Para lo primero, se puede desarrollar una encuesta a los alumnos que identifique los intereses. En el caso de Fundación Kiri, además, realizan una “clínica” con demostraciones de cada una de las alternativas. En esas instancias, asegura Mingo, se puede percibir realmente el nivel de entusiasmo “y cómo conectan con sus talentos, que a veces están un poco escondidos”.

Para lo segundo, es importante considerar el sello con el que se identifica un colegio. “Hay colegios que tienen sello artístico, medioambiental, o deportivo. Es muy importante que los talleres estén alineados con eso”, agrega Florencia. 

A través de los talleres, los alumnos pueden “aprender a autoconocerse, a conocer y empatizar con las emociones de los otros, a identificar tus propias emociones, regularlas y hablar de ellas, a no ser impulsivo, resolver conflictos de manera pasiva. Los monitores no solo deberían enseñar skate, sino también todas estas habilidades”.

¿Qué ofrezco?

A la hora de priorizar, desde Kiri proponen poner el foco en tres áreas: deporte, cultura y ciencias, lo que hace más probable llegar a todos los estudiantes. En esta línea, estas son las actividades que han sido éxito seguro:

Deporte: Skate. A través de los saltos, los estudiantes ganan autoestima, confianza en sí mismos y autoconocimiento. “Se refuerzan habilidades socioemocionales que son para la vida”, asegura Mingo y agrega que “genera sentido de pertenencia, la sensación de ser parte de un club, una identidad. Fue una apuesta que hicimos y no nos equivocamos”.

Ciencia: Robótica. “Este taller ha tenido mucha llegada. Además, los alumnos se sientan en grupos de a tres, donde uno es constructor, otro organizador y otro programador. Cada uno tiene un rol y los mantiene muy ocupados y siguiendo el hilo de la clase”.

Cultura: Teatro. “Es una disciplina que no requiere de grandes inversiones ni espacios, y además una propuesta transversal que potencia la autoconciencia, autoestima y confianza”.

Fundación Kiri trabaja actualmente con 25 colegios de la Región Metropolitana, Maule y Araucanía.

¿Qué aprendizajes impulsar en las actividades?

La propuesta de Fundación Kiri es que, junto con las actividades extracurriculares, haya un aprendizaje socioemocional importante. “Aprender a autoconocerse, a conocer y empatizar con las emociones de los otros, a identificar tus propias emociones, regularlas y hablar de ellas, a no ser impulsivo, resolver conflictos de manera pasiva. Los monitores no solo deberían enseñar skate, sino enseñar estas habilidades”, agrega Florencia.

¿Cuándo partir?

Mientras antes, mejor. “Entre los 8 y 13 años, casi entrando a la pubertad, es la edad ideal para empezar a impulsar esa neuro plasticidad que todos los humanos tenemos. Cuando aprendemos algo nuevo, el cerebro se ‘cablea’ de una manera diferente y la materia gris que desarrollamos, se fortalece. Todos esos procesos están en su peak a esa edad. Tenemos que aprovechar esas ganas que ellos tienen de aprender cosas nuevas”, describe la experta. 

Además, cuenta que el convertir estas actividades en hábitos, a una edad temprana, permite que se arraiguen y las sigan practicando cuando son más grandes. Por esta razón, recomienda que la frecuencia de los talleres sea alta, es decir, dos o tres veces a la semana. 

El rol de la competencia

Florencia Mingo asegura que generar instancias de competencia sana y demostración, es clave para la motivación. “Los alumnos pueden mostrar lo que han podido aprender y eso los llena de orgullo”, cuenta. En Kiri se realizan festivales y competencias interescolares regionales que generan mucho entusiasmo tanto en los estudiantes como en sus familias.

Financiamiento

Algunos de los talleres extracurriculares, como la robótica, implican la compra de artículos caros. En primer lugar, aclara la experta, los establecimientos deben estar seguros de que la inversión valdrá la pena: que hay un profesor que se podrá hacer cargo y estudiantes interesados. 

Además, cuenta que existen algunas maneras de buscar financiamiento, y nombra a la Fundación Olivo, Fundación Mustakis, la plataforma daleProfe, entre otras. Igualmente, algunos colegios pueden usar el Fondo de Apoyo a la Educación Pública y SEP para destinar recursos al impulso de actividades. 

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