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Jun 2024 - Edición 283

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Actividades extracurriculares son parte de la formación integral

No deben quedar fuera del currículo, pues permiten motivar a los alumnos y descubrir nuevas áreas de interés. Habilidades sociales, autonomía, capacidad reflexiva y conexión con las emociones son algunas de sus enseñanzas.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Actividades extracurriculares son parte de la formación integral

“Un estudiante motivado va a aprender mucho más y mejor, y esa motivación va a depender de que los docentes seamos capaces de provocar en ellos curiosidad e interés por el aprendizaje, y darle sentido”, Evelyn Cordero Roldán, docente y presidenta de la Fundación Arrebol.

Quedarse unas horas más en el colegio para realizar actividades como deporte, coro, tocar algún instrumento musical, desarrollar el talento en el teatro, o escribiendo poemas, por nombrar algunas, no es algo menor. 

Las actividades del tipo extracurriculares “permiten a los alumnos trabajar su autonomía en este proceso de elección y, además, desarrollar habilidades que eventualmente no están cubiertas por el currículum. Al estar conectados con algo que les interesa y les importa, aprenden más”, señala Evelyn Cordero Roldán, docente y presidenta de la Fundación Arrebol, que promueve buenas prácticas de enseñanza basadas en la evidencia científica. 

Esa motivación y los efectos que genera son claves. Explica el director del Liceo Técnico Profesional People Help People Pullinque, Claudio Pailañir, que forma parte de la RED Irarrázaval, que los talleres extracurriculares posibilitan importantes espacios para el aprendizaje, porque “ofrecen a los estudiantes la oportunidad de desarrollar habilidades que van más allá del plan de estudios tradicional, lo que les permite descubrir y potenciar sus talentos en áreas como el arte, la música, el deporte, la ciencia, entre otras”.

En su opinión, para tener éxito en la vida, los jóvenes necesitan un conocimiento amplio de sus habilidades que les permitan insertarse de la mejor manera en un mundo cambiante y dinámico, donde ellos estén y se sientan capaces de aprender y reinventarse de acuerdo con las circunstancias, para así tener más oportunidades en su desarrollo personal y profesional.

Lo anterior ocurre justamente porque, si se destinan espacios para actividades extracurriculares, al mismo tiempo se les brinda a los alumnos una oportunidad para que puedan elegir y participar activamente en aquello que les interesa. “De esa manera, se dan tiempos para que sean creativos. Se cree que la creatividad surge de forma espontánea, pero esta se puede apoyar”, enfatiza la además candidata a doctora en Neurociencia, Evelyn Cordero.

Academias Literarias 

“Los talleres extracurriculares son una parte valiosa de la educación de los estudiantes internos en un liceo, ya que contribuyen al desarrollo integral de los alumnos, al promover el descubrimiento de talentos, fomentar actitudes positivas y enriquecer sus experiencias educativas”, Claudio Pailañir, director del Liceo Técnico Profesional PHP de Pullinque.

Reunir alumnos en torno a la literatura es un gran aporte a su desarrollo. Armando Roa, poeta y escritor chileno, asegura que “dedicar el tiempo libre a este tipo de actividades, junto con enriquecerlos espiritualmente y abrirles el mundo, refuerza el desarrollo de la imaginación, fortalece el pensamiento y el lenguaje e incentiva la capacidad innovadora. La literatura es, además, una herramienta formidable de contención emocional”.

En el Colegio PuenteMaipo, comuna de Puente Alto, que forma parte de la RED Irarrázaval, por primera vez este año se inició el Proyecto de Academias Literarias, en el marco del programa Formación de Mentores de Academias Literarias, impulsado por Fundación Irarrázaval, en el cual Roa es su tutor. Todas las semanas, los alumnos pueden desarrollar su amor por la lectura y la literatura. 

A cargo de ellas está Harry Ríos, profesor de Filosofía, encargado de Biblioteca y profesor del taller de literatura para primero y segundo medio, para quien se trata de una oportunidad, en que el principal beneficio es aprender a valorar los espacios de diálogo, donde ponen en práctica la capacidad de transitar desde sus opiniones a la elaboración de argumentos. “Cada sesión partimos desde problemáticas narrativas y siempre hay un espacio para compartir ideas. Es increíble ver cómo son capaces de exponer sus visiones de mundo”.

En su caso, cuenta Harry, puede intuir lo que va sucediendo en el cerebro de los alumnos que participan. “Puedo ver cómo la poesía los desafía a realizar inferencias que son un verdadero efecto dominó.

Ellos mismos se sorprenden al descubrir que no basta leer solo una vez un texto, sino que deben aprender a leer entre líneas y aplicar sus conocimientos y experiencias previos para ‘hacer hablar’ al texto poético. Esa vivencia les permite asombrarse y ver la lectura poética como un ejercicio creativo”.

“Es maravilloso ver cómo un niño o joven enfrentado a la lectura crítica de narrativa o poesía, después puede expresar sus ideas y emociones con claridad y coherencia. Como siempre acostumbramos a trabajar de modo integrado, nos hemos sorprendido todos al constatar que no hay diferencias entre las exposiciones realizadas por niños de cuarto básico y de segundo medio. Así de motivador es para cada uno de ellos compartir en un espacio donde la edad no importa, sino solo la necesidad de dialogar y crear”, señala Harry del Colegio PuenteMaipo.

Son parte del aprendizaje 

“Es maravilloso ver cómo un niño o joven enfrentado a la lectura crítica de narrativa o poesía, después puede expresar sus ideas y emociones con claridad y coherencia”, Harry Ríos, encargado de la Biblioteca y profesor de Filosofía, Colegio PuenteMaipo.

Por ello, para Magdalena Tapia, jefa de Programa KAOS Espacio Creativo de Fundación Mustakis, es de suma importancia incorporar espacios dedicados a la creatividad y el tiempo libre en el currículo escolar, ya que esto tiene directa correlación con los cuatro pilares que sustentan el aprendizaje: el aprender a aprender, aprender haciendo, aprender colaborativamente y aprender a ser uno mismo. “Al brindar estos espacios creativos y de esparcimiento, no solo complementamos el aprendizaje académico, sino que también fomentamos el desarrollo integral de los estudiantes. Llevo 10 años dedicada a educación y creatividad, y he podido estudiar y comprobar con mi experiencia, que los tiempos de ocio, momentos al aire libre y el juego son factores que promueven la creatividad en las personas, da lo mismo la edad y el contexto en el que se encuentren”.

No obstante, el currículum escolar tiene una estructura muy clara, en opinión de Magdalena, “si pudiéramos promover mayor conexión con la naturaleza, reflexiones en torno al arte, la ciencia, cuestionar las respuestas típicas, coaprendizaje entre compañeros y mayor observación del entorno, podríamos empezar a recuperar la capacidad de asombro que se va perdiendo a lo largo de la vida y que es fundamental para un ser creativo”. 

Además, Chile y otros países son evaluados a través de la prueba PISA respecto a los niveles de creatividad, “y nuestros estudiantes de segundo medio salieron muy mal evaluados, lo que posiblemente tenga relación con el hecho de no contar con los espacios necesarios en la escuela que permitan desarrollar la creatividad”. 

Por tanto, “las actividades extracurriculares se presentan como una enorme oportunidad de explorar aquellas áreas que el currículum no está cubriendo, porque este tiene un marco legal que de alguna manera lo limita. Sin embargo, estos espacios extracurriculares los regula la escuela junto a la comunidad educativa, y por ello ofrecen una gran posibilidad de explorar áreas que no están cubiertas dentro del currículum”. 

De esa manera, ocurre una “inyección de motivación hacia el aprendizaje, porque además, si esas actividades extracurriculares son bien planificadas y se articulan con contenidos del currículo convencional, lograríamos este tan anhelado aprendizaje integral”, enfatiza Evelyn. 

Porque cuando los estudiantes destinan tiempo a actividades que promueven la creatividad, experimentan una serie de beneficios en su formación. “Se generan conexiones y reflexiones que antes no se cuestionaban, por ejemplo, inquietudes en torno a lo que no nos enseña el colegio: astronomía, interdisciplinariedad de asignaturas, dudas filosóficas más trascendentales, que superan los objetivos de aprendizajes del currículum nacional. Pasan a ser estudiantes que pueden identificar lo que sienten y expresarlo, observar el entorno y aprender de él y, por último, logran ir aprendiendo sobre su propio proceso, valorándolo por sobre el resultado”, agrega Magdalena Tapia.

“Las actividades extracurriculares son las responsables de poder ampliar la creatividad en los estudiantes, ojalá todas fueran interdisciplinarias y con iniciativas de exploración y asombro, donde se valore mucho el proceso creativo personal, por sobre el resultado. Es fundamental incluir, dentro del currículum escolar, momentos e iniciativas de enseñanza-aprendizaje que promuevan la creación libre, que incluya el entorno y los sentidos”, Magdalena Tapia, jefa de Programa KAOS Espacio Creativo de Fundación Mustakis.

Cuando los alumnos se motivan por materias que son de su interés y que han podido escoger ellos mismos, aprenden más y mejor. “La motivación, dicen por ahí, es la gasolina del cerebro. No se trata de una frase cualquiera, sino que es importante en el sentido de que, efectivamente, nosotros tenemos un circuito de recompensa que funciona en base a la motivación. Y el aprender forma parte de ese circuito”, indica Evelyn, y agrega: “Por lo tanto, si somos capaces de gatillar el interés de nuestros estudiantes a través de la curiosidad, entonces, ellos se van a motivar a realizar las tareas o acciones que deben, de manera de conseguir esa recompensa. Y esa recompensa, cuando se trata de aprendizaje, es el conocimiento. Entonces, por supuesto que un alumno que está motivado aprende más y mejor”, concluye.

Lo anterior porque, como explica Armando Roa, “el cerebro ciertamente se potencia al ser estimulado regularmente. Estudios recientes señalan que el hábito lector es una vitamina formidable contra la irrupción de enfermedades neurovegetativas y de procesos de deterioro cognitivo”.

En todo caso, agrega Roa que en su experiencia, cuando el alumno descubre el potencial, por ejemplo, de aquellas actividades extracurriculares como las academias literarias, y “se inserta en el mundo de la lectura, siente que el relieve de la vida es distinto, con más sentido, y desarrolla un fuerte sentido de pertenencia que le ayuda a comprenderse mejor a sí mismo y a los demás, reforzando la empatía y la solidaridad”.

 

La experiencia de las actividades extracurriculares en el Liceo Técnico Profesional PHP de Pullinque, que forma parte de la RED Irarrázaval.

 

Cuenta su director, Claudio Pailañir, que trabajar en talleres extracurriculares permite:

  1. Desarrollar habilidades: estos talleres ofrecen a los estudiantes la oportunidad de desarrollar habilidades que van más allá del plan de estudios tradicional, lo que les permite descubrir y potenciar sus talentos en áreas como el arte, la música, el deporte, la ciencia, entre otras.
  2. Fomentar la creatividad: los talleres extraprogramáticos estimulan la creatividad de los estudiantes, al brindarles un espacio para explorar nuevas actividades y expresarse de manera artística o deportiva. Esto puede ayudar a los alumnos a descubrir habilidades hasta ese momento desconocidas para ellos. 
  3. Mejorar las actitudes de los estudiantes: puede ayudarlos a desarrollar actitudes positivas, como la disciplina, la perseverancia y el trabajo en equipo. Estas actitudes son esenciales para el éxito tanto en la escuela como en la vida.
  4. Favorecen la socialización: los talleres ofrecen oportunidades para que los estudiantes interactúen con compañeros que comparten intereses similares, lo que puede ayudar a fortalecer las relaciones sociales y el sentido de pertenencia en la comunidad escolar.
  5. Permite diversificar experiencias: al permitir que los estudiantes exploren una variedad de actividades extracurriculares, se les da la oportunidad de diversificar sus experiencias y perspectivas, lo que enriquece su crecimiento personal y su educación integral.
  6. Posibilitar el descubrimiento de talentos: los talleres extraprogramáticos pueden ayudar a identificar y nutrir talentos y habilidades individuales que, de otra manera, podrían pasar desapercibidos en el entorno académico regular.

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