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Regístrate y accede a la revistaEl Viaje de Gauguin

“Autorretrato con sombrero”, Paul Gauguin, 1893. Óleo sobre lienzo, 45 x 30 cm. Museo De Orsay, París, Francia.
Paul Gauguin fue uno de los más destacados pintores postimpresionistas del siglo XX, conocido por su obra revolucionaria y un estilo artístico único. Si bien su legado es vasto y diverso, su viaje a Tahití en 1891 tuvo un impacto profundo y duradero en su trabajo, marcando un punto de inflexión en su carrera y dejando una huella imborrable en la historia del arte.
Gauguin, un parisino inquieto que buscaba la autenticidad artística, se sintió fuertemente atraído por la exótica belleza y la cultura de Tahití, que hasta esos años se había mantenido aislada del mundo occidental, por lo que se había conservado prácticamente intacta. Abandonando su vida en Francia, emprendió un viaje que cambiaría su enfoque artístico y su vida para siempre. El entorno de la isla tuvo un impacto inmediato en Gauguin. Las exuberantes selvas, playas de arena blanca y la abundante flora y fauna de la isla, además de los lugareños y sus coloridas vestimentas, se convirtieron en una fuente inagotable de inspiración para él. Gauguin empezó a experimentar con colores más vivos y saturados, buscando capturar la intensidad de la luz tropical y la belleza natural del paisaje. Sus pinturas de este período, como “Mujeres de Tahití” y “El espíritu de los muertos vela”, son ejemplos notables de esta transformación.
Sin embargo, la influencia de Tahití en Gauguin no se limitó solo al aspecto visual de su obra. Su contacto con la cultura tahitiana lo sumergió en un mundo completamente nuevo. A medida que aprendía sobre sus creencias religiosas, las tradiciones y la mitología tahitianas, comenzó a incorporar estos elementos en sus pinturas. Los tótems, los dioses y las figuras míticas se convirtieron en personajes recurrentes en su trabajo, otorgando a sus lienzos una profundidad simbólica y espiritual única.
Pero no todo fue idílico en este viaje, ya que enfrentó muchos desafíos, el más importante de ellos fue la dificultad de adaptarse a una cultura tan diferente a la suya. Sin embargo, su pasión por la isla y su compromiso nunca flaquearon. Su capacidad para capturar la esencia de Tahití en lienzo y papel dejó un legado artístico perdurable que sigue siendo admirado y estudiado hasta el día de hoy.

“Mujeres de Tahití”, Paul Gauguin, 1891. Óleo sobre tela, 69 x 91 cm. Museo De Orsay, París, Francia.
Observar con los estudiantes algunas obras de Paul Gauguin y dialogar en torno a sus colores, formas y temáticas. Guiar con algunas preguntas, tales como: ¿por qué habrá viajado el artista a ese lugar? ¿Qué le habrá llamado la atención de la isla ¿Por qué Gauguin viaja desde París hasta otro lugar? ¿Qué podría no gustarle de esa ciudad? ¿De qué manera lo inspiró ese viaje? ¿Será necesario para un artista viajar?
Luego, pedirles que piensen en un lugar al que viajarían y creen una postal para enviar donde puedan contar de ese viaje. Pueden usar un formato de cartón delgado, y utilizar óleo o lápices pastel graso para lograr la textura de las obras impresionistas y por detrás dibujar líneas que les permitirán contar acerca del lugar, lo que conozcan o imaginen.
Para finalizar, pueden realizar un intercambio de postales entre sus compañeros o compañeras y conversar con respecto a sus apreciaciones de la actividad.
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