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Dic 2022 - Edición 269

La pertinencia de las especialidades técnico-profesionales

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La fuerza de los optimistas

El optimismo es una virtud que permite ver la vida en forma constructiva y con resiliencia, y por eso es tan importante contar con personas optimistas en los equipos de trabajo. ¿Cómo fomentar esta actitud en los alumnos para que aporten a su futuro entorno laboral?

Por: Ximena Greene
La fuerza de los optimistas

El ex primer ministro británico Winston Churchill decía: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Y es que el optimismo es una actitud ante la vida que permite valorar lo bueno de las cosas y de los errores, ayudando a aprender ante la adversidad. 

Carmen Serrat-Valera, presidenta de la Fundación Puñonrostro.

Una persona optimista es mucho más valorada en el mundo laboral que una pesimista, ya que actúa según “la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”, define la Real Academia Española. Por esta razón, “el optimismo es una de las mejores enseñanzas que se pueden transmitir a los alumnos; quien se enfrenta a la vida desde el optimismo gozará de grandes ventajas”, nos explican Carmen Serrat-Valera, presidenta de la Fundación Puñonrostro, en España.

Cómo enseñar a ser optimista 

El optimismo se puede aprender y enseñar a cualquier edad, tanto en la escuela como en los hogares. “Se puede ser más optimista si se desea”, dice Carmen Serrat-Valera. Acá nos entrega una guía de cómo ayudar a adolescentes a ser más optimistas.

  1. Anotar o comentar las cosas buenas: dar un tiempo para que cada alumno diga algo positivo que ha vivido en la última semana y dar un momento para que piensen cómo ayudaron a que eso ocurriera. De esta forma, podrán darse cuenta qué papel juegan para los pequeños o grandes éxitos del día a día. 

  2. Afrontar los errores: ayudar a los estudiantes a aprender de los errores. Para ello, es bueno buscar formas para que puedan verlos de una manera más objetiva. Una forma de hacerlo es que piensen qué le dirían a un amigo para animarlo ante una situación adversa. Si, por ejemplo, obtuvo una mala nota, podría ser “puedes preguntarle a tu profesor en qué te equivocaste, así puedes hacerlo mejor”.

  3. Cuidar el ánimo: emociones positivas dan lugar a pensamientos positivos. Es por ello que hay que tratar de generar instancias para mantener el ánimo arriba: incentivar el deporte, fomentar proyectos desafiantes y entretenidos, y juntarse con personas que produzcan buenas sensaciones.

  4. Ocuparse de los problemas: mostrarles a los alumnos que una forma de tener menos problemas es abordándolos. Darles consejos para solucionarlos puede ser un gran paso para que estén menos preocupados. 

  5. Potenciar el humor: hacer que los adolescentes rían más y se rían más de sí mismos. Un buen chiste nunca está de más. Mirar el lado gracioso de la vida, tampoco. Ver series divertidas tipo sitcom puede ayudar. 

  6. Ser positivo para corregir: la crítica puede ser un motor de cambio. Pero para que tenga el efecto esperado, debe ser positiva. De lo contrario, puede fomentar la inseguridad y la baja autoestima.

¿Por qué es importante el optimismo? 

  1. Genera un clima positivo: “El optimismo fomenta valores tan importantes como el apoyo mutuo, el cariño o la confianza. Cuando los padres son optimistas, la familia se convierte en un refugio y un lugar sano donde desarrollarse a nivel físico y psicológico”, dice Carmen Serrat-Valera, presidenta de la Fundación Puñonrostro.

  2. Mejora la autoestima: favorece la aceptación de los aciertos y errores. Ayuda a enfocarse en las fortalezas y buscar opciones de mejora para las debilidades. 

  3. Desarrolla el espíritu de superación: las dificultades se transforman en retos que motivan una actitud proactiva que favorece soluciones creativas.

  4. Adaptación a la adversidad: “Las personas optimistas son menos rígidas en su forma de pensar. Esta flexibilidad mental les permite aceptar mejor las circunstancias inesperadas o complicadas. No se resisten al cambio y lo aceptan con una actitud constructiva, sintiéndose capaces de adaptarse a la nueva situación”, dice la guía “Cómo enseñar a los hijos el valor del optimismo”, de la Fundación Puñonrostro.

  5. Perseguir metas: las personas optimistas “son soñadoras, porque conectan con sus deseos más íntimos y luchan por lo que ellas quieren. Están convencidas de que pueden lograr lo que se proponen y, en definitiva, son entusiastas y dan la vida por sus sueños, pues saben que la confianza y el compromiso personal hacen que consigan resultados”, dice el psicólogo Juan Armando Corbin, de la Universidad de Buenos Aires, en su columna “11 características de las personas optimistas”, publicada en el sitio web “Psicología y Mente”. 

  6. Evitar problemas emocionales y estrés: los pensamientos positivos potencian una visión de la vida llena de posibilidades y no de obstáculos. Se perciben menos amenazas y, por lo tanto, hay menos estrés.

Check list para vivir el valor del optimismo

  • Adolescentes suelen tropezar varias veces con la misma piedra. Por lo tanto, como educador no hay que frustrarse y hay que ayudarlos a corregir sus errores con una actitud positiva.

  • Hacer las cosas en su lugar, en vez de darles su espacio para resolverlas por su cuenta, no los va a ayudar en el largo plazo. Si un alumno soluciona un problema por sí mismo, verá que es capaz y aumentará su autoestima.

  • ¡Felicitarlos por sus logros! No todo es corregir. Una felicitación o un premio puede ser un buen incentivo para fomentar la alegría y una actitud proactiva para lograr sus objetivos.

Para trabajar con los alumnos

Una actividad

“Pesimista vs. optimista”: consiste en que dos personas relaten un mismo hecho, real o ficticio, pero desde puntos de vista opuestos. Primero, un estudiante puede pararse delante del curso y hacer su relato en forma verbal y/o actuada. Después lo sigue otro contando la misma situación, pero desde otra perspectiva. El curso puede conversar posteriormente sobre qué aprendió de la situación.

Películas inspiradoras 

En busca de la felicidad

Sinopsis: Chris Gardner es un vendedor con talento, pero su empleo no le permite cubrir sus necesidades más básicas junto a su hijo de cinco años. Los dos protagonistas tendrán que afrontar muchas adversidades para hacer realidad su sueño de una vida mejor. Basada en hechos reales.

  • Título original: The Pursuit of Happyness
  • Año: 2006
  • Duración: 115 minutos
  • Director: Gabriele Muccino
  • País: Estados Unidos

 

 

La vida es bella

Sinopsis: En un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, Guido hará todo lo posible para que su hijo crea que todo es un juego y no vea el lugar como lo que realmente es.

  • Título original: La vita è bella  
  • Año: 1997
  • Duración: 117 minutos
  • Director: Roberto Benigni 
  • País: Italia

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