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Sep 2022 - Edicion 266

La vocación docente inclina la balanza

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Contar con instancias para el bienestar docente es clave

Valentina Cereceda, profesora del colegio Almendral, reflexiona sobre los beneficios o no de la priorización curricular y el rol de los docentes durante y luego de la pandemia.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Contar con instancias para el bienestar docente es clave

La priorización curricular fue una medida acertada para el contexto que debíamos enfrentar, asegura Valentina Cereceda, docente del colegio Almendral de La Pintana, que forma parte de la Red Irarrázaval, y jefa del Departamento Artístico y Comunicaciones. “Sin embargo, los objetivos que se priorizaron no fueron bien pensados porque hay algunos que necesitan de contenidos que no están priorizados, ocasionando vacíos en algunos objetivos, y la pérdida de un hilo secuencial en algunas asignaturas, en las que es necesario aprender el paso uno para llegar al dos”.  

-¿Qué estrategias están implementando como colegio para que los alumnos retomen los aprendizajes después de la pandemia?

-Para poder ir pesquisando de forma rápida los vacíos que tienen los estudiantes debido a la priorización escolar, como colegio se decidió realizar planificaciones de forma mensual. Así, es posible atender e incluir de forma oportuna los contenidos que le faltan al curso. 

Cuenta Valentina que en ocasiones debieron “retroceder hasta dos años para que las alumnas pudieran entender la priorización. Ahora estamos logrando avanzar, pero esto ha implicado atrasos grandes para lograr abarcar todos los contenidos anuales”. 

-En esa línea, es clave abordar el tema de la salud y bienestar de los docentes. ¿Cuán importante es para que los alumnos aprendan?

-Abordar el bienestar docente luego de todo lo que se vivió es fundamental. Durante la pandemia, muchos profesores recibimos cargas emocionales muy grandes, sobre todo aquellos profesionales que nos desempeñamos en situaciones de contexto escolar vulnerable. 

Valentina Cereceda, docente del colegio Almendral de La Pintana, que posee un índice de vulnerabilidad cercano al 92%.

“Para poder ir pesquisando de forma rápida los vacíos que tienen los estudiantes debido a la priorización escolar, como colegio se decidió realizar planificaciones de forma mensual. Así, es posible atender e incluir de forma oportuna los contenidos que le faltan al curso”. 

Explica Valentina que, si “nos basamos en el marco para la buena enseñanza en el dominio de las responsabilidades profesionales, debemos asociar como compromiso del profesor contribuir a que todos sus alumnos aprendan, y para que ellos logren un aprendizaje significativo, se deben dar ciertas condiciones que involucran primeramente la propia relación con la profesión. Esto quiere decir que nosotros, como profesores, debemos estar bien para que los alumnos logren sus aprendizajes”. 

-De forma concreta en el colegio, este año creamos una nueva sala solo para profesoras, donde puede ir cualquier docente a tener un tiempo de desconexión. La idea es que no haya información de temas escolares y se sienta como una sala de estar. 

Asimismo, cuenta Valentina que se reestructuraron los horarios de salida de las alumnas para que los días viernes “todas podamos salir más temprano, y al terminar el primer semestre se realizaron talleres recreativos de cocina y pintura para fomentar instancias diferentes de relación con los pares”.

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