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Ago 2022 - Edición 265

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Un buen docente que se convierte en mentor

Cuando un profesor adquiere sólidas competencias técnicas y científicas, una base humana y moral y un exquisito conocimiento de las personas, que acompaña, protege, dirige y está presente, estamos en presencia de un mentor, nos cuenta desde Rosario (Argentina) Luis Tesolat.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Un buen docente que se convierte  en mentor

Explica el profesional argentino, que “un profesor mentor no se logra de la noche a la mañana. Se requiere de tiempo, formación y un entrenamiento en herramientas de coaching y mentoring para que logre ser, antes que nada, un auténtico líder, capaz de inspirar y motivar las mentes y los corazones de sus estudiantes para que estos den la mejor versión de sí mismos, tanto en lo personal como en lo profesional”.

Por segundo año consecutivo en Fundación Irarrázaval, Luis Tesolat dicta el curso“El profesor de especialidad como mentor”, en el cual están participando más de 20 docentes de distintos colegios de la RED.

-¿Cómo se forma ese liderazgo?

 -El logro de este liderazgo en servicio, base y esencia de todo buen profesor mentor,  requiere del entrenamiento de cuatro aprendizajes claves e inspiradores:

  1. El trabajo de aprender a conocerse a sí mismo. Esto es clave para comenzar a conocer un poco más a los demás cómo son. Por eso solo, quien se conoce, está en condiciones de poder educar de verdad a otro.
  2. El trabajo de aprender a ser un líder en servicio. Aprender a ser ocasión de servicio, motivación, inspiración, con una presencia amorosa que genere valor agregado en el ser y en el hacer de los estudiantes a ellos confiados, define la educación que sirve de la que no sirve.
  3. El trabajo de aprender a entrenar el ser persona. Brindar y entrenar en herramientas de mentoría y coaching para que sumen a sus vidas las cualidades de un buen mentor y las vean como un enorme beneficio personal y profesional.
  4. El trabajo de aprender a desplegar las competencias técnicas y genéricas de sus estudiantes. Despertar en los estudiantes el deseo de ser mejores profesionales, dispuestos a desplegar sus capacidades y cualidades personales, enseñarles a definir el futuro profesional y la inserción en el mundo laboral y el afán de ir por más en sus estudios, son apasionantes desafíos a lograr en todo profesor mentor.

“Un profesor mentor no se logra de la noche a la mañana. Se requiere de tiempo, formación y un entrenamiento en herramientas de coaching y mentoring para que logre ser, antes que nada, un auténtico líder”, dice Luis Tesolat.

-En esa línea, ¿cuáles son las capacidades claves de los líderes TP?

-Decía Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo”. Por lo tanto, un profesor TP debe ser una persona dispuesta a hacer “lo distinto” y, para esto, en primer lugar, debe poseer un rasgo distintivo, que es el de ser un líder en servicio capaz de poseer las cualidades de un mentor. Sobre la base de las experiencias de estos años de trabajo en el tema, distingo las siguientes capacidades que definen como líder a un profesor TP: 

1.  Compromiso en la gestión para resignificar su manera de ser y de hacer:

  • Debe ser líder: compromiso con el estilo, manera de ser.
  • Debe liderar: compromiso con la acción, manera de hacer.
  • Debe ejercer liderazgo: compromiso con los resultados, visión.

2.  Competencias que trabajan en equipo:

  • Técnicas: relación rol-actor, entrar y salir, es decir, ubicarse en la función del hacer.
  • Genéricas: el trabajo de ser un sujeto más allá del rol que sabe gestionar sus emociones y estados de ánimo.

3.  Conciencia del desafío que debe asumir en tiempos de cambios e incertidumbres:

  • Resignificar el pasado.
  • Gestionar el presente.
  • Diseñar el futuro.

4.  Ser puente entre el deseo y los logros de sus estudiantes:

  • Se compromete a facilitar el aprendizaje y el crecimiento de los demás.
  • Su visión está puesta en que sus estudiantes sean personas buenas, felices y con un proyecto de vida.
  • En el servicio al otro y la comunidad, encuentra su sentido y beneficio.
  • Está comprometido en alentar e inspirar para que otros vivan conforme a sus elecciones y potencialidades.
  • Su recompensa está en “lo que deja”, y no en lo “que se lleva”.
  • En este camino encuentra su propósito de vida.

Sin dudas, el liderazgo transformador de un profesor TP es lo que la educación técnico profesional está necesitando.

-¿Es posible que un buen mentor pueda asegurar a los alumnos la continuidad laboral? Dicen que la educación dual es una buena alternativa, ¿puede ser?

-Hace unos años, en un reportaje que le hicieron a Marcelo Bielsa cuando era DT del Athletic Bilbao, decía: “Los entrenadores podemos cometer dos pecados: hacer caminar a jugadores que vuelan o hacer volar a los que caminan. Si tengo que ir al infierno, prefiero que sea por lo segundo”. Pensando en esta afirmación de Bielsa, que sirve para quienes de alguna manera deben educar a otros, reflexiono acerca de qué tipo de educación deben brindar en el colegio los profesores mentores TP a sus estudiantes, de modo que estos tengan las herramientas adecuadas antes de salir al mundo laboral y asegurarse, no solo de que tengan continuidad en él, sino que aprendan a volar, logren dar lo mejor de sí y se superen. 

Los requisitos, si se pudiera llamar así, que deben cumplir los profesores mentores TP para lograr hacer volar a sus estudiantes son:

• Exigir un poco más porque todos damos un poco menos de lo que podemos.

• Exigir más no solo por los resultados (hacer), sino para que desplieguen al máximo sus posibilidades (ser).

• Exigir no de acuerdo a lo que son, sino a lo que queremos que sean.

• Depositar confianza en los demás: el “tú puedes” puede generar algo inesperado.

• Valorar el potencial ajeno es clave para delegar en el otro su propia capacidad de superación.

• Generar condiciones adecuadas de mejora personal y profesional.

• Desarrollar en ellos talentos que ni ellos mismos imaginan.

• Creer en ellos y ellas antes de que ellos crean en sí mismos.

Ahora bien, teniendo como premisa y punto de partida todo esto que vengo diciendo, pensemos en la educación dual. No dudo que puede resultar útil, aunque no condición necesaria, que los estudiantes tengan acceso a un sistema de alternancia graduado y regulado en el tiempo como una manera de conocer el ámbito laboral en el que luego se van a desempeñar, o no, siempre y cuando esto no les reste tiempo de todos aquellos saberes necesarios que deben incorporar antes de salir al mundo laboral y que solo una institución educativa puede brindar. A veces considero que el mejor lugar de trabajo al que un estudiante TP debe salir es el propio taller que se encuentra en el mismo establecimiento, donde son los mismos profesores quienes, con criterio acertado, les enseñan las prácticas correspondientes. 

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