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Ago 2022 - Edición 265

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Los jóvenes y el trabajo postpandemia

Los jóvenes y el trabajo postpandemia

¿Cuáles son las carreras del futuro? ¿En qué sector hay mayor empleabilidad? ¿Cómo puedo readaptar mis estudios técnicos al nuevo escenario mundial? Estas y otras cientos de preguntas con relación a este tema inundan las mentes de jóvenes y familias a lo largo de todo el planeta. Y es que existen numerosos estudios, informes y documentos que demuestran que el mundo laboral ha experimentado cambios radicales tras la crisis sanitaria y, aunque han desaparecido muchos puestos de trabajo y empresas, también se han creado otros a los cuales vale la pena apuntar.

De acuerdo al informe del Banco Mundial “La vía rápida hacia nuevas competencias”, los Programas Cortos de Educación Superior (PCC), similares a las carreras técnicas y profesionales en su enfoque práctico a las que los jóvenes pueden optar una vez egresados de de la Enseñanza Media, tienen el potencial de convertirse en una herramienta fundamental para el desarrollo de la fuerza de trabajo en el nuevo mundo laboral, donde es posible que las personas puedan cambiar de ocupación —y tal vez de profesión— varias veces a lo largo de su vida, y donde la formación debe ser rápida, eficiente y estar estrechamente relacionada con el mercado laboral.

Frente a este nuevo contexto, hemos elaborado una lista de los principales desafíos del mercado laboral para los jóvenes y los beneficios de los PCC para guiar y orientar a los adolescentes y a sus familias hacia decisiones educativas que encaren los desafíos del futuro, los preparen para nuevos escenarios y encuentren oportunidades ante las crisis.

Principales retos laborales para los jóvenes postpandemia

  1. Para incorporarse al trabajo, los jóvenes tendrán que adquirir habilidades relevantes para el nuevo mundo laboral. Entre ellas destacan la adaptabilidad y flexibilidad, la creatividad e innovación, el pensamiento crítico y el liderazgo, así como la resiliencia, el trabajo en equipo, la autorregulación y el manejo del tiempo.

  2. De acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la crisis sanitaria aceleró la creación de profesiones emergentes, como lo son los analistas de datos, los especialistas en marketing digital, comunicaciones y estrategias digitales y la transformación digital, entre otras. Esto representa una oportunidad, pero también un desafío para quienes no están preparados o no tienen la experiencia suficiente en estas materias.

  3. Según un estudio de la Organización de Estados Iberoamericanos, debido a los acelerados procesos de transformación tecnológica, los jóvenes deben estar muy bien preparados también en retos no rutinarios, para así no quedar vulnerables a los procesos de abaratamiento de los procesos productivos o de sustitución tecnológica. De ahí que la formación técnica, incluso en sus programas cortos, debe contener aspectos integrales, adicionales a los específicos de cada disciplina.

Los Programas Cortos de Educación Superior (PCC), similares a los cursos postsecundarios de formación técnica y profesional, tienen el potencial de convertirse en una herramienta fundamental para el desarrollo de la fuerza de trabajo en el nuevo mundo laboral.

Beneficios de los Programas Cortos de Educación Superior

  1. Son dinámicos y responden con mayor rapidez a las necesidades del mercado, con lo cual el Banco Mundial estima que tienen una gran demanda laboral con respecto a los graduados de programas universitarios. Según el informe, ofrecen más y mejores oportunidades laborales que solamente terminar la escuela secundaria o que comenzar y abandonar un programa universitario.

  2. Permiten que los jóvenes mejoren sus habilidades para desempeñar una ocupación similar a la recibida, por ejemplo, en los liceos técnicos (formación complementaria) o adquirir nuevas habilidades para una ocupación diferente (readaptación profesional).

  3. Enseñan tanto competencias cognitivas como socioemocionales, e incluso algunos ofrecen clases de nivelación, antes o durante el programa. Al mismo tiempo, hacen mucho hincapié en la formación práctica y, en general, tienen buena infraestructura en materia de talleres y laboratorios.

  4. Algunos programas colaboran estrechamente con el sector privado, por lo que cuentan con los convenios para realizar prácticas profesionales, facilitan sus instalaciones para que los alumnos ejecuten sus conocimientos en forma “real” y tienen acuerdos para contratar a sus egresados.

Fuente:

  • De la crisis a la oportunidad: El Covid-19 en el mercado laboral de América Latina y el Caribe. Autores: Oliver Azuara, Mariano Bosch, Mauricio Mondragón y Eric Torres, del Observatorio Laboral COVID-19 del Banco Interamericano de Desarrollo.


  • Empleo juvenil y emprendimiento en América Latina y el Caribe. Autores: Gonzalo Zunino, Miriam Preckler, Fedora Carbajal, Paola Cazulo y Luis Ortiz, del Instituto Iberoamericano para la Educación y la Productividad de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).


  • La vía rápida hacia nuevas competencias. Programas cortos de educación superior en América Latina y el Caribe. Autores: María Marta Ferreyra, Lelys Dinarte Díaz, Sergio Urzúa y Marina Bassi, del Banco Mundial.

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