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Dic 2022 - Edición 269

La pertinencia de las especialidades técnico-profesionales

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“Creo que la docencia ya se valorizó socialmente en Chile, pero no laboralmente”

Hernán Hochschild es director ejecutivo de Kyklos Chile y director de Tenemos que hablar de Chile. Por ocho años fue director ejecutivo de Elige Educar y confiesa que su cerebro no conoce el tiempo libre. En esta entrevista habla de cómo disfrutó su época escolar y muestra una clara mirada respecto de la educación en Chile.

Por: Verónica Tagle
“Creo que la docencia ya se valorizó socialmente en Chile, pero no laboralmente”

-¿Tus mejores recuerdos del colegio?

-Del colegio tengo muchos y variados recuerdos. Le saqué el jugo a la etapa escolar. La exprimí. Lo que más me gustaba era la amplitud. Me encanta aprender. El colegio es deporte, juego, matemáticas, ciencias, filosofía, religión, química, poesía, teatro, música. Mi ramo preferido, filosofía. Mis mejores recuerdos, el deporte en equipo. Entre filosofía y jugando fútbol escolar es donde más aprendí de la vida. 

-¿Algún chascarro que recuerdes?

-Para el mundial de Corea y Japón. Llegamos a las 7 de la mañana, conseguimos una tele antigua de un compañero que vivía cerca, y nos escondimos a ver el partido en una zona que no se usaba, del colegio. A las 8:15 teníamos una prueba. El partido estaba tan bueno, que no pudimos dejar de verlo. Y como éramos cinco desaparecidos de clases, al rato estaba el inspector del colegio buscándonos. Era un tremendo profe de matemáticas, pero mejor policía de investigaciones escolar. Cuando el partido estaba terminando, sentimos unos pasos, y supimos que nuestra suerte estaba echada. 

-¿Algún profesor que te haya marcado y por qué?

-Varios. En especial Roberto Pérez, mi profesor de filosofía. Con él aprendí que a veces las preguntas son más importantes que las respuestas. Que una buena pregunta guía la vida, aunque equivoques 100 veces las respuestas. Yo estudié filosofía, en parte, por esa oportunidad de aprender en la etapa escolar, una aproximación filosófica a los grandes desafíos de la vida. También me forjó mucho el fútbol. Javier Ávila, nuestro entrenador. El fútbol es un simulador de la vida. Aprendí muchísimo, a trabajar en equipo, la importancia de la preparación y el profesionalismo. Pero la verdad es que fueron muchos los profesores y profesoras que me marcaron en mi vida. La profesora Carmen Mateo, cuando era chico. 

-¿Qué haces en tu tiempo libre? 

-Mi cerebro tiene un problema, no logra entender la idea de tiempo libre. Siempre ando en algo. Pero si lo ponemos en términos de tiempo no laboral, lo que más me gusta es estar con mi familia, compartir una buena comida, patear una pelota, estar con animales, en general, gozar las cosas sencillas de la vida. 

Mirada a la educación

-¿Cómo podemos contribuir a diario en la valorización docente?

-Creo que la docencia ya se valorizó socialmente en Chile. Pero no laboralmente. El desgaste de la labor docente es gigante, y lamentablemente no estamos generando las condiciones para potenciar la profesión. Es una profesión compleja, la más importante, por lo que necesitamos invertir más en ella. Un país que invierte en profesores, invierte en mejorar el país.

-¿En qué situación crees que estamos en materia de educación en Chile?

-En el postoperatorio. La pandemia nos pasó por encima. Nos quitó tiempo, convivencia, organización, sentido. Nos dañó profundamente. Necesitamos recuperarnos, sabiendo que quedarán muchas cicatrices. Hay que volver a caminar, volver a soñar. Pero hacerlo paso a paso. Primero que funcione el corazón y de a poco le exigimos más a la cabeza. 

-¿Qué harías tú para mejorar el sistema educacional en el país?

-Haría los exámenes finales en abril de ese año. Los niños que manejan el año completo en abril se transforman en profesores. De esta forma detectaría quiénes son los alumnos que aprenden a cuenta propia y convertiría las salas en una tutoría constante. Que ellos sean los protagonistas y los docentes los guías. Que soñemos que todos pueden aprender y que aseguremos que nadie se quede atrás. Pasar el currículum, hacer la prueba, evidenciar que un tercio del curso se sacó un rojo, y pasar a la siguiente materia, es un sin sentido. Podemos cambiar el proceso de aprendizaje. En paralelo trabajaría mucho el bienestar emocional de los estudiantes, ayudándoles a que encuentren un sentido a la vida. 

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