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Dic 2022 - Edición 269

La pertinencia de las especialidades técnico-profesionales

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Claves para la educación del mañana

Sacar a los alumnos afuera, enseñarles a enfrentar la diversidad de paisajes y recursos con los que cuenta el país y educar en las emociones son algunos de los elementos que menciona Manuel Arredondo, rector del Colegio Padre Pedro Arrupe, que pertenece a la RED Irarrázaval y que está ubicado en Quilicura, Región Metropolitana.

Por: Verónica Tagle
Claves para la educación del mañana

Para Manuel Arredondo, un país con 4.200 kilómetros de costa y cerros debe formar estudiantes capaces de interactuar con la gran diversidad de paisajes y recursos que genera.

 El rector del Colegio Padre Pedro Arrupe lleva 20 años a cargo de este establecimiento técnico profesional, particular subvencionado, y entrega algunos elementos que deberían ser clave en la educación chilena. 

Flexibilidad del sistema

Chile se ha posicionado como un país a la vanguardia en materia de energías limpias. Sin embargo, “a pesar del crecimiento que ha habido en los últimos años, los colegios TP todavía no cuentan con una especialidad afín y el Ministerio de Educación tampoco la tiene especificada”, asegura Arredondo, quien recuerda que hace siete años intentaron instaurar una especialidad de energía solar e instalaciones fotovoltaicas, cuando el tema era muy inicial, pero todavía no es posible, a no ser que se incluya dentro de una especialidad más macro como lo es la electricidad o electrónica. “Hoy es muy rígido. Tiene que ver con cómo planificas para desarrollar algo en el país de manera integral, donde los colegios profesionales tengan estas habilidades”.

La emoción, parte del aprendizaje

“La emoción no puede ser un taller. Tiene que ser una vida, una experiencia y permite un aprendizaje más profundo”, asegura el director. Mientras más virtual sea el aprendizaje, se va a desarrollar un área donde no va a surgir esa emoción y es menos probable que lo aprendido quede grabado. “Lo emocional es algo que los profesores tienen que empezar a vivir. Distinguir esa emoción, saber distinguirla en otro. Hoy, hay muchas carencias. Un joven que no puede ponerle lenguaje a sus emociones es muy grave.  

La gratitud

“La gratitud es algo que no está en nuestro currículo. Si se nos ofrece algo, nosotros decimos ‘no gracias’ o ‘bueno, un poquito para no molestarte’. Esa emoción falta, entre otras. Yo podría abrir la sala porque necesito que los estudiantes me regalen su voz, su experiencia, aprender algo nuevo. Abro la sala para recibir. ¡Qué distinto sería! Una sala multidisciplinaria donde el profesor haga entrar a todos para que le digan cómo hacerlo mejor”, menciona Arredondo.

Salir para formar líderes

Manuel Arredondo está convencido de que “Chile es un aula abierta. Tiene una gran diversidad de escenarios donde los jóvenes pueden aprender en experiencia y en vida”. En el Padre Pedro Arrupe, los estudiantes de séptimo básico tienen clases de natación obligatoria y todos pueden tomar talleres de senderismo. Para el rector, esto está muy conectado con los proyectos de vida a los que se aspira alcanzar: “Eso les da mayores posibilidades de exponerse corporalmente, lo que les permite, por ejemplo, dialogar con otro mirándolo a los ojos, dar tu punto de vista, defender tus ideas. Es un país que tiene todas las condiciones para tener líderes, pero ves a niños que en primero medio ocupan un capuchón o se esconden detrás de la mascarilla”, dice.

Un país desarrollado por sus jóvenes

Los estudiantes del Padre Pedro Arrupe han recorrido el territorio chileno con mochila y a pie. Para Manuel Arredondo, “nuestro país debe ser pensado y desarrollado por nuestros jóvenes”. Pone como ejemplo la Patagonia y las grandes potencialidades que esta tiene en materia de desarrollo de proyectos sustentables. “Las ideas de sustentabilidad se generan en las escuelas, pero no las puedes desarrollar entre cuatro paredes en la ciudad. Hay que sacar el mundo de la educación a los lugares donde quieres que se desarrolle”, enfatiza.

Mentalidad y formación de los docentes

“En el pasado, un porcentaje importante de docentes consideraba que los jóvenes de esa comuna no podrían aprender, porque sus condiciones sociales eran muy complejas”, recuerda Manuel. Eso ha cambiado luego de varios años. Actualmente, se les pide a los profesores que tengan altas expectativas de los estudiantes, que se formen constantemente y que la mentalidad sea de una labor profesional y no desde una perspectiva asistencialista. 

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