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Sep 2022 - Edicion 266

La vocación docente inclina la balanza

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Bibliotecas: Leer en comunidad

Los jóvenes leen más que antes y en una mayor cantidad de formatos, explica Carolina Ojeda, de Fundación La Fuente. “Darles autonomía en la elección, actualizar la colección bibliográfica e invitarlos a participar activamente son algunas estrategias para potenciar la lectura”, dice.

Por: Verónica Tagle
Bibliotecas: Leer en comunidad

Para sentarse a leer un libro se requiere concentración y silencio. Es una actividad solitaria; sin embargo, experimentarla en comunidad tiene muchos puntos a favor. “La asistencia presencial a la biblioteca es beneficiosa para todos. Ahí nos encontramos con otros lectores, accedemos a conocer nuevos autores e ilustradores, ‘picoteamos’ lecturas hasta dar con la que queremos”, asegura Carolina Ojeda, coordinadora general de Proyectos de Fundación La Fuente.

Esta organización promueve desde el año 2000 la lectura y el desarrollo comunitario por medio de la creación de bibliotecas, museos y plataformas culturales. Además, cuenta con el centro de estudios y perfeccionamiento Troquel, que entrega herramientas de mediación a docentes, encargados de biblioteca y mediadores en general, tales como cursos de perfeccionamiento, talleres de creación (escritura, ilustración, etc.), el seminario online “Yo, mediador”, y el comité de valoración de libros Troquel.

—¿Cómo ves la situación lectora de los jóvenes hoy?

—Creo que hay cierta estigmatización hacia los jóvenes en cuanto a su desidia o poco interés por las actividades culturales. Sin embargo, cuando las acciones, los materiales, los recursos y los espacios son pensados para el acercamiento de las personas a los libros, es factible pensar en que tendremos éxito. Actualmente, los jóvenes leen compulsivamente lo que les interesa, comparten sus gustos, se hacen fanáticos de personajes y de historias, crean nuevas aristas y nuevos argumentos de lo que les apasiona. Esas posibilidades, tan accesibles gracias a la tecnología, son las que hacen que los jóvenes hoy lean muchísimo más que las generaciones previas.

—¿Cuánto aporta la experiencia de tomar físicamente un libro, o pasearse por los estantes, versus descargar uno online?

—Cada manera de acercarse a la lectura es válida. Leer un libro de papel, en un lector electrónico, en el celular o en el computador, son diferentes experiencias y, muchas veces, los formatos de lectura acompañan la temática del libro o el contexto en el que se va a leer. Por lo tanto, no creo que haya que darle menor valor a la lectura en dispositivos electrónicos. Solo hay que considerarla como una experiencia de lectura diferente.

—¿Qué iniciativas concretas y replicables recomiendas para atraer más público joven a la biblioteca?

—Dejar espacio a la autonomía de los jóvenes. Que puedan apropiarse de un espacio a través de alguna intervención que ellos y ellas puedan hacer; un mural, por ejemplo.

La colección bibliográfica que se ofrece debe ser permanentemente actualizada e ir acorde a los gustos de los lectores. En ese sentido, hacer encuestas anuales a los jóvenes acerca de los libros que desean tener en su biblioteca es fundamental para mantener su presencia.

Tener en cuenta que la generación actual son generadores de su propio contenido; ya no se conforman con lo que viene dado, sino que son ellos los encargados de crear, de impulsar lo que les interesa y lo que necesitan. Por esto, las acciones culturales que se promuevan en la biblioteca deben considerar la participación activa de los usuarios. Mientras más injerencia, mayor participación y apropiación. 

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