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May 2022 - Edición 262

Las humanidades, ¿para qué?

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Jugados por la educación en Chile

Tres fundaciones, a través de distintas maneras y métodos, entregando diferentes herramientas, se han hecho cargo de temas educativos desde la sociedad civil. Aquí les contamos de estas tres maneras de involucrarse con los colegios.

Por: Paula Elizalde
Jugados  por la educación en Chile

Foco en la educación rural 

Hace más de 12 años nace Puentes Educativos, un programa de innovación educativa, según cuenta Gonzalo Plaza, director de la Fundación 99, la cual lo desarrolla, que en un principio entregaba tecnología a escuelas rurales, pero ahora tiene un foco distinto: “Hoy la innovación educativa tiene que ver más con las metodologías que con los dispositivos. El programa sigue teniendo el sello de innovación educativa pero entendido desde la metodología”, afirma Gonzalo.

En definitiva, Puentes Educativos busca el fortalecimiento de la escuela rural como eje de transformación social y educativa en la comunidad escolar. “Trabajamos integralmente con cuatro actores: con estudiantes, con docentes y directivos, con familias y con stakeholders (empresas privadas de la zona, entre otros), en pro del desarrollo comunitario”. 

“Nuestra propuesta apunta a una solución integral, con todos los actores de la zona donde cada uno de ellos vive ciertas experiencias, ciertas estrategias; por ejemplo, los profesores viven formación docente continua. Con los estudiantes hacemos formación en temas socioemocionales, debates entre escuelas rurales, entre otros. Con la familia hacemos formación de familiares; a los papás, mamás, apoderados, los ayudamos al formarlos en competencias para que puedan apoyar de la mejor manera a sus hijos e hijas en el proceso de aprendizaje”, detalla Gonzalo. 

“Y con los stakeholders, lo que hacemos es vincular a la empresa privada de la zona, a la universidad de la zona, al sostenedor, con la escuela, para que realicen planes de desarrollo local. La escuela rural es el centro donde ocurre todo. La escuela para nosotros es el eje de esa transformación social y educativa, ahí ocurre lo que queremos lograr”, afirma.

Actualmente, Puentes Educativos está presente en cuatro países: Nicaragua, Guatemala, Chile y Perú. En Chile están trabajando en 52 escuelas rurales, todas las del servicio local de educación pública de Llanquihue, en alianza con la Fundación Olivos.

Según explica Gonzalo, el programa ha permitido, en primer lugar, la mejora de rendimiento académico de los niños; en segundo lugar, ha mejorado el vínculo familia-escuela. Y, en tercer lugar, ha permitido desarrollar habilidades del siglo XXI en los estudiantes. Tanto así que a fines de 2021 recibieron un premio del Banco Mundial, del BID y de la fundación HundrED, como uno de los cien proyectos mundiales más destacados en temas de desarrollo profesional docente y desarrollo de habilidades del siglo XXI. “Eso avala nuestro proyecto”, asegura Gonzalo. 

¿Y por qué hacer todo esto? “Ni el Estado, ni los privados se pueden hacer cargo solos de la educación”, concluye Plaza. 

La lectura, comenzar con lo primero

Cámara Mágica es el nombre de la Fundación que ya lleva más de diez años trabajando en zonas rurales. Como cuenta Cecilia Anríquez, fundadora y directora ejecutiva de la fundación, esta nace con la idea de hacer cine –por eso su nombre–; sin embargo, al empezar a realizar este arte con niños de 11 y 12 años de escuelas rurales, se dieron cuenta de que, antes que el cine, los niños tenían que aprender a leer. Cambiaron el giro. Quisieron entregar libros a niños de escuelas rurales para apoyar ese proceso, pero no consiguieron apoyo de editoriales. Entonces, decidieron hacerlo ellos mismos. 

“En la práctica somos como cazadores de historias, nos vamos a lugares bastante remotos, de interés cultural o social de Chile y de algunos otros países, y buscamos una historia que sea propia de la tradición local. Definimos la historia que queremos rescatar y contactamos a escritores e ilustradores locales para que esa historia tenga el saborcito de ese lugar”, cuenta Cecilia. 

Ellos escriben, ilustran y tienen a disposición el equipo de la Fundación Cámara Mágica, y después se imprime y se vende. “Estos libros salen a la venta con la promesa de que por cada uno que se venda, nosotros vamos a donar uno exactamente igual a niños de donde se extrajo la historia. De alguna manera esta historia que salió de la realidad vuelve a los mismos niños que viven en ese lugar, convertida en libro”, afirma la fundadora. 

Es ahí cuando se hace un trabajo con las municipalidades y con las distintas escuelas rurales de la zona de trabajo del libro. En primer lugar, se contabiliza el número de niños; luego, se hace una entrega a cada niño, en cada colegio, lo que en muchos casos es acompañado de una actividad, y también se prepara material complementario. Así, como cuenta Cecilia, el profesor tiene a mano un material de interés para sus alumnos, por ser una historia local, donde además todos los niños cuentan con el libro, y ellos tienen el apoyo.

“Trabajamos con asesores pedagógicos y ellos van desarrollando guías de comprensión lectora, y vamos haciendo distintos proyectos que tengan que ver con poder entregar cursos adicionales gratuitos a los docentes que finalmente trabajan con estos libros”, asegura Cecilia.

En Rapa Nui ya se entregaron mil libros a niños desde prekínder a tercero básico, un libro escrito en español y en lengua rapanui. En Chiloé realizaron dos libros, que buscan ser entregados a seis mil niños de la isla. Actualmente están trabajando en más libros, en el Valle del Elqui, y en el norte y centro de Santiago con el foco en migrantes. 

Aprendizaje infinito

Este 2022, la Fundación Mustakis cumple 25 años contribuyendo al desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes en Chile. Como cuenta Valeria Ávalos, subdirectora de Comunicaciones de Fundación Mustakis, lo hacen a través de diferentes plataformas, programas e iniciativas que promueven el aprendizaje y el apoyo a emprendedores que estén en la innovación y educación. 

La Fundación Mustakis funciona como ejecutora y también como institución donante, a través de fondos concursables, entre otras herramientas. 

Como afirma Valeria: “Nos gusta hablar de cocurricularidad, más que extracurricular, todo lo asociamos a la malla curricular”. En definitiva, son muchos los programas que tienen y en esta oportunidad Valeria destaca dos iniciativas que unen escuela y Fundación: Kaos Espacio Creativo y Planeta Mustakis. 

Kaos Espacio Creativo “es un espacio para la innovación educativa que ofrece visitas pedagógicas gratuitas durante todo el año escolar y que busca motivar a niñas, niños y jóvenes a descubrir el apasionante mundo del conocimiento y la creación a través de exploraciones en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la kinestesia y el arte”, como afirma Valeria. Con este espacio, la Fundación busca contribuir desde la educación no formal a despertar la curiosidad y la imaginación, y abrirse a nuevas áreas de interés, en consonancia con las demandas de la sociedad contemporánea.

En la práctica, se ofrecen visitas escolares, se invita a participar a establecimientos educativos que contemplan actividades diseñadas para complementar el currículum nacional y en donde, “en un ambiente de confianza, seguridad, belleza y alegría, se espera que estudiantes y profesores puedan disfrutar de estas experiencias y que descubran que, cuando se reúne innovación, cercanía y cooperación en el trabajo, pueden lograr lo que se propongan”, asegura Valeria.

En segundo lugar, destaca Planeta Mustakis, una plataforma de contenidos creativos y de experiencias interactivas gratuitas y virtuales que promueve el desarrollo integral de las personas. 

“A través de esta plataforma online, estudiantes y docentes podrán acceder de manera remota a más de cincuenta cursos, talleres y experiencias interdisciplinarias, especialmente diseñadas para acompañar a las personas en su aprendizaje integral”. Según cuenta Valeria, es un planeta porque “aprender es infinito”. 

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