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May 2022 - Edición 262

Las humanidades, ¿para qué?

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¿Fobia o rechazo escolar?

El desafío de adaptarse a la “nueva normalidad” puede causar resistencia en algunos adolescentes, pero no significa que sufran alguna patología. Conversamos con el psicólogo infantil y psicoterapeuta de niños y adolescentes Román Pérez Burin, quien a partir de su experiencia clínica nos aportó claves para ayudar a los hijos a reinsertarse en el mundo escolar.

Por: Ximena Greene
¿Fobia o rechazo escolar?

“El confinamiento fue catastrófico desde el punto de vista social y emocional de los jóvenes”, señala Román Pérez Burin, psicólogo catalán con más de 30 años de experiencia en trabajo clínico con niños y adolescentes, por lo que no es de extrañar que, al retomar ciertas actividades que solían hacer antes de la pandemia, puedan sentir temores e inseguridades.

“Todas las referencias que tenían de la cotidianidad se esfumaron y el mundo que los representaba, ya no existe, por lo tanto ¿cómo no va a ser difícil volver a algo que ya no conocen?”, explica el experto en una entrevista exclusiva para revista Educar.

Un ejemplo de ello es la reticencia que algunos hijos muestran a las clases presenciales, la que de acuerdo al experto se ha transformado en un nuevo motivo de consulta. “Hemos visto, particularmente en adolescentes con cierta vulnerabilidad, que la presión por la incertidumbre que rodea el retorno a la presencialidad puede transformarse en una fobia o rechazo escolar”, señala.

¿Qué es la fobia o rechazo escolar?

La fobia o rechazo escolar corresponde a un síntoma o un conflicto patológico en donde los niños y los adolescentes hacen crisis frente a la idea de tener que asistir al colegio. El trastorno suele aparecer de manera repentina, y más frecuentemente como angustia anticipatoria; es decir, aparece justo antes de partir al colegio u, otras veces, durante la tarde o noche anterior al evento.

“En la mayoría de los casos que he visto últimamente, la resistencia a ir a la escuela no significa que sufran alguna patología. Más bien tiene que ver con circunstancias de la vida cotidiana que no saben resolver y que intentan evitar porque les provocan malestar”, explica Pérez Burin. Esto puede deberse, en gran parte, a que la desescalada del confinamiento les afecta de manera muy distinta a los niños y jóvenes, para quienes hoy el principal desafío es tener que adaptarse a una “nueva normalidad’ que desconocen.

Volver a exponerse

De acuerdo al experto es normal que los adolescentes pueden tener sentimientos encontrados sobre lo que significa regresar a la escuela. Por ejemplo, es posible que los entusiasme aprender en el aula y volver a ver a sus amigos. Pero también pueden sentirse preocupados o ansiosos por haberse retrasado en el aprendizaje en los últimos dos años, tener menos tiempo para las tareas, prepararse bien para las pruebas o los exámenes, manejar los cambios que pueden haber sufrido sus amistades e incluso levantarse temprano para ir al colegio.

“El regreso a la presencialidad es una mezcla muy intensa de emociones que puede ser difícil de leer para los padres o los profesores; sin embargo, los niños y adolescentes deben volver a ‘exponerse’ y eso cuesta, pero los padres los deben empujar y ayudar a que así sea ya que la escuela es ‘su espacio’ y deben volver a él cuanto antes”, señala Pérez Burin.

Según Pérez Burin, la mejor forma en que los padres pueden ayudar a aliviar la ansiedad que les puede causar el retorno a clases es sentir empatía y demostrar total confianza en la decisión.

“Cuando los niños asisten a la escuela, aumentan su confianza y su resiliencia, los mantiene conectados con el aprendizaje y es importante para su desarrollo social”, Román Pérez Burin, psicólogo español.   

“Si bien en los últimos años han cambiado mucho los vínculos entre padres e hijos, la mayoría de los adolescentes todavía buscan a sus padres para que los tranquilicen”, señala. Para ello recomienda entablar una buena conversación los días previos al retorno a clases. En ella hay que reconocer las preocupaciones y los temores que puedan sentir y hablar abiertamente sobre ellos. “Cuando se trata de lidiar con la falta de voluntad para regresar a la presencialidad, es importante recordarles que la escuela es el mejor lugar para ellos”, subraya.

Pedir ayuda a los profesores

Sin embargo, el experto advierte sobre la importancia del trabajo en conjunto con la escuela. “Debe ser una experiencia compartida. Los profesores deben saber lo que está sucediendo, ya que la escuela es un lugar donde se ha hecho una delegación de responsabilidad a otros adultos y es importante que estén al tanto de la situación para así desplegar todas las herramientas posibles”.

Una alternativa ante el rechazo escolar por parte del establecimiento educacional es la flexibilización de algunas exigencias o requisitos. Por ejemplo, permitir que el niño pueda quedarse en el comedor escolar durante un rato antes de entrar a la sala, sustituir algunos exámenes por trabajos en casa y ofrecerle la posibilidad de salir del aula cuando se sienta angustiado e, incluso, que sus padres lo puedan pasar a buscar antes de que acaben las clases, son algunas de las medidas que recomienda el profesional. “Estas adaptaciones se tienen que ir reajustando en función de la evolución de cada caso, sin perder de vista la salud mental y bienestar emocional del niño”, concluye Pérez Burin.

Consejos para los padres:

Si sus hijos se sienten inseguros o reacios de regresar a la escuela, estas ideas pueden ayudar:

  1. El primer paso para trabajar en el rechazo escolar de los niños y adolescentes es tratar de comprender el problema desde su punto de vista. Intente identificar por qué el niño o adolescente tiene problemas para ir a la escuela. Hable con ellos y escuche activamente sus sentimientos y por qué no quiere ir. Trate de averiguar si tiene problemas con sus compañeros o profesores, o si está evitando algo.
  2. Hágale saber que está bien sentirse nervioso o inseguro acerca de regresar a la escuela, pero asegúrele que lo superará.
  3. Anime a sus hijos a volver a conectarse con sus amigos antes de que regresen a la escuela.

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