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Sep 2021 - Edición 255

La tecnología, ¿Cambió la forma de enseñar o no?

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De la mano con las tecnologías será posible transitar al aprendizaje colaborativo

Para el educador y profesor del Observatorio de Innovación Educativa en Monterrey (México), José Carlos Vázquez, la clave en una mejor adaptación de la tecnología al aula es “digitalizar nuestra labor docente” y el rol que los profesores desempeñan en el aula.

Por: Marcela Paz Muñoz
De la mano con las tecnologías será posible transitar al aprendizaje colaborativo

Desde México, país que ha sido fuertemente azotado por la pandemia, conversamos con el destacado profesor e investigador José Carlos Vázquez, de la Escuela de Humanidades y Educación, Región Occidente del Tecnológico de Monterrey, sobre los cambios que se avecinan en educación y que en su país ya se han ido implementando.

—¿Cómo incorporar de lleno la tecnología en la sala de clases?

—Creo que el punto medular de usar la tecnología en los procesos de aprendizaje de forma central y no marginal debe radicar en que debemos ir más allá de un proceso de “virtualización”, sino, más bien, que necesitamos, de manera efectiva, “digitalizar” nuestra labor docente y el rol que desempeñamos en el espacio que llamamos “aula”.

Explica el profesor Vázquez: “No basta con dar la misma clase teórica o catedrática ahora en Zoom o en alguna otra plataforma de comunicación virtual, como lo hacíamos en un aula física, si no conseguimos transformar nuestro curso de forma profunda y significativa”.

—¿Por dónde se genera, entonces, el cambio? 

—¿Cómo hacerlo de forma concreta? Considero que lo primero que requerimos es hacernos conscientes como docentes del uso que le estamos dando a la tecnología. Preguntémonos: ¿Las herramientas tecnológicas que he adoptado en este año me sirven solo para seguir comunicando mi clase o es para enseñar de forma más eficiente?, ¿es para que los estudiantes puedan verme mientras les expongo un tema o se ha convertido en una nueva forma de hacerles partícipes de la clase, los temas y el conocimiento?

Valoro que el uso de las tecnologías de manera central debe invitarnos a una transformación de que nuestras aulas se configuren como verdaderos espacios de generación de conocimiento colectivo, en el cual todos participemos. Y que nuestro rol docente se transforme al de guía/facilitador que por décadas se ha promovido por diversas técnicas didácticas como el aprendizaje basado en investigación, el aula invertida o el aprendizaje colaborativo. 

—¿Pero la pregunta que muchos se hacen es por qué el cambio no ocurrió previamente? 

—Considero que la pandemia nos llevó a la necesidad de usar tecnología, y digo necesidad porque ahora sí que no teníamos alternativa. Sin embargo, una cosa fue usar tecnología y otra el adoptarla verdaderamente. Conozco colegas que tuvieron que romper fuertes paradigmas sobre su cátedra docente al momento que migraron a plataformas digitales y que no esperan la hora para volver a las aulas y regresar a dar su clase como lo hacían. Sinceramente, eso no me parece.

—Entonces, el nuevo desafío para las docentes y la comunidad educativa sería…

—Creo que el mayor reto, más allá de la digitalización o virtualización, según el caso, de la educación, no fue cuando migramos inicialmente, sino lo que haremos una vez que las aulas vuelvan a los modelos presenciales. ¿Volveremos a dar nuestras clases de la misma forma que lo veníamos haciendo prepandemia o aprovecharemos lo aprendido para poner nuestra vista en nuevas oportunidades de desarrollo pedagógico? Creo que la manera en que respondamos esta pregunta será la respuesta que pudiéramos dar a la pregunta inicial.

“Vuelvo a señalarlo, los pasos que demos en los próximos meses nos permitirán saber quiénes utilizaron la tecnología por necesidad y quiénes, en la necesidad, le encontraron el amplio valor que tiene”, subraya el académico mexicano.

Desde Monterrey, este destacado investigador nos cuenta que en este proceso de adaptación “habrá personas, como estos colegas que señalo, que volverán a sus viejas andanzas, lo que nos mostrará que este año de tecnología fue una necesidad para ellos. Habrá quienes, por el contrario, hoy nos problematizamos sobre cómo volver a las aulas físicas después de haber generado clases digitalizadas tan ricas, valiosas y participativas, lo que nos mostrará a profesores que una vez que probamos la tecnología, sabemos que esta abre amplias posibilidades para la enseñanza”.

—¿Qué ocurrirá con las clases? 

—No, no deberíamos volver a como estábamos; incluso, creo que deberíamos irnos olvidando de estos términos de pre- y pospandemia. La pandemia fue una situación que nos implicó cambios, pero, si no hubiera sido esto, hubiera sido una nueva política educativa o un estudio pedagógico de algún académico de prestigio. A lo que voy, es que la ruta ya venía marcada, simplemente nos vimos obligados a caminar a paso acelerado para alcanzar este punto. ¿Qué sentido tendría, habiendo avanzado tanto, volver sobre nuestros pasos?

Las instituciones educativas deben hacer una evaluación de los cambios realizados, analizar los pros y los contras, considerar a toda la comunidad educativa, ver qué funcionó y qué no tanto, y a partir de ahí tomar decisiones.

Asegura Vázquez que en la Escuela de Humanidades y Educación, de la Región Occidente del Tecnológico de Monterrey, “veo difícilmente que vayamos a volver a un estado ‘prepandemia’. Digo, eso ya pasó, ya lo superamos, debemos ver hacia adelante.

Sumar la flexibilidad y lo híbrido a las opciones que dan las instituciones de forma usual, abrirnos a que estudiantes y docentes no requieren estar en el mismo espacio para ser partícipes o guías de la enseñanza, romper las fronteras aún más y seguir invitando a colegas internacionales a nuestros cursos; necesitamos ver cómo será la educación de ahora en adelante y no añorar el pasado como si éste fuera el éxito educativo.

—¿Cómo cambiará el rol del profesor luego de la pandemia? 

—Personalmente, creo que el rol que desempeñamos como docentes será más hacia la facilitación y la guía del conocimiento que hacia el rol tradicional de catedrático. En este año, si algo ha quedado muy evidente, por lo menos en mis cursos, es que hay muchísimas herramientas tecnológicas y muchísima información virtual que permite que mis materias se hayan enriquecido considerablemente. Por ende, mi trabajo, aun en la presencialidad, ya no será el de dar conocimiento, sino, más bien, el de detonar en los estudiantes ese ánimo por buscar y hacerse de su propia información. Claro que tendremos que ser guías en la búsqueda, estar para analizar con el grupo la información a la que accedan; sin embargo, ahora el conocimiento es mutuo, y nuestro rol será solo el de acompañar o mentorizar los propios procesos de cada estudiante. Yo soy un apasionado de la técnica didáctica de aprendizaje basado en investigación, y estoy consciente de que mi rol es solo el de acompañante en la generación del conocimiento. Dejé de ser el protagonista, ya que esta es la historia de mis estudiantes.

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