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Sep 2021 - Edición 255

La tecnología, ¿Cambió la forma de enseñar o no?

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Valores y habilidades para la vida

Paciencia, autonomía, autocontrol y empatía son valores y habilidades que se pueden aprender y poner en práctica para sortear mejor los desafíos de la adolescencia y convertirse en adultos más plenos.

Por: Ximena Greene
Valores y habilidades para la vida

La adolescencia es una etapa vital de crecimiento y desarrollo. Marca el período de transición de la niñez a la edad adulta y se caracteriza por rápidos cambios físicos y psicológicos. Es también el momento en el que los jóvenes extienden sus relaciones más allá de sus padres y la familia, cuando buscan traspasar los límites mediante la experimentación y la toma de riesgos y se ven intensamente influenciados por sus compañeros y el mundo exterior.

María Solano, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo en España y directora de la revista Hacer Familia-España, de Ediciones Palabra.

Qué tan bien un adolescente enfrenta las dificultades asociadas a esta etapa depende de una serie de factores, como su personalidad, el apoyo psicosocial del entorno (padres, profesores y compañeros) y, además, de los valores y las habilidades que posee.

 

VALORES

María Solano, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo en España, explica que la educación de los valores se logra inculcando hábitos, que los niños y jóvenes consiguen interiorizar y hacer propios al practicar de modo reiterado. Para ella existen dos valores fundamentales que todo padre debiera inculcar en sus niños: la paciencia y la autonomía.

Paciencia:

¿Qué es?: 

Es la capacidad de soportar circunstancias difíciles sin responder o reaccionar con falta de respeto, enojo o poca tolerancia. “Es un valor muy importante porque ayuda a nuestros hijos a no agobiarse cuando las cosas no salen bien”, señala Solano.

Dificultades: 

La impaciencia resulta cuando la expectativa de algo que se quiere o que debiera suceder pronto o ahora, se retrasa o se niega. Se reduce la tolerancia, exacerban las expectativas y aumenta la frustración y la infelicidad.

¿Cómo trabajarla?

  1. A través de la instrucción directa: habla con tus hijos sobre la importancia de saber esperar por el momento correcto. Identifica instancias en las que hayas notado que tus hijos han perdido la paciencia y revisen juntos cómo reaccionaron y qué consecuencias hubo. 

  2. Crea expectativas razonables: cuando se espera que las cosas sucedan inmediatamente, es perfectamente razonable enojarse y exigir más cuando las cosas toman tiempo. Ayuda a tus hijos a desarrollar expectativas más razonables sobre lo que esperan.

Autonomía:

¿Qué es?: 

Es la capacidad de cada persona para hacer sus propias elecciones, tomar sus decisiones y responsabilizarse de las consecuencias de las mismas. “Es fundamental fomentarles a nuestros niños el valor de la autonomía, ya que cuando los padres intervenimos y les solucionamos todos los problemas, de alguna manera esa ayuda lleva implícito un aspecto terriblemente negativo como la pérdida de su autoestima”, explica Solano.

Dificultades:  

El niño o el adolescente sin autonomía ver mermada su autoestima, ya que recibe como mensaje de sus padres que no está preparado para actuar o tomar decisiones por sí solo. 

  1. ¿Cómo trabajarla?
  2. Evita darles todas las soluciones: anímalos a que se hagan preguntas y busquen respuestas creativas. Ofréceles ayuda y orientación solo cuando sea necesario, y deja que resuelvan sus problemas de forma independiente.

  3. Evita las etiquetas negativas y valida sus sentimientos: validar lo que tus hijos sienten es un componente esencial de su salud mental y crecimiento. 

 

HABILIDADES

Por otro lado, para que los adolescentes busquen “hacer lo correcto”, necesitan desarrollar habilidades para tener más confianza y actuar en el sentido de lo que creen que está bien. Para ello, algunas de las habilidades más relevantes serían la autorregulación y la empatía.

Autorregulación o autocontrol:

¿Qué es?: 

Es la habilidad para dominar las propias emociones, siendo conscientes de la regulación de los propios impulsos. Va muy de la mano con la asertividad, que es la capacidad de expresar sus sentimientos de forma adecuada y en el momento oportuno.

Dificultades: 

Las personas con problemas de control de impulsos presentan baja tolerancia a la frustración. De acuerdo con el doctor Matthew Rouse, psicólogo clínico en el Child Mind Institute de Estados Unidos, la desregulación emocional se puede presentar de dos formas: una explosiva, con arrebatos inmediatos, y otra acumulativa, en donde los niños y los adolescentes se cierran y reprimen sus emociones, lo que termina aislándolos.

¿Cómo trabajarla?

  1. Proporciona una relación cálida: genera espacios en donde los jóvenes se sientan seguros para aprender y cometer errores a medida que toman decisiones importantes y enfrentan situaciones desafiantes.

  2. Entrégales palabras y gestos que los empoderen: “Lo estás haciendo muy bien”, “te valoro mucho”, “hoy no es un buen día, pero mañana va a ser mucho mejor”, son algunos ejemplos.

Empatía:

¿Qué es?: 

La empatía es la capacidad de imaginar y sentir cómo es la vida de otra persona.

Hace posible una buena relación exitosa con nuestros seres queridos y con la sociedad en general. 

Dificultades: 

Las personas con falta de empatía creen que siempre tienen la razón, les cuesta admitir su errores y reconocer que causan tensión en las relaciones. Tienden a ser muy críticos y a esperar mucho de las demás personas.

¿Cómo trabajarla?

  1. Anima a tus hijos a tener interacciones cara a cara: cuando los adolescentes están en contacto con sus pares es más probable que se conecten de mejor manera con sus sentimientos y estados de ánimo. 

  2. Cambia las ansias de éxito por la amabilidad: de acuerdo a Michele Borba –autora del libro UnSelfie: Por qué los niños empáticos tienen éxito en el todo-sobre-mí mundo–, nuestra sociedad, en la que los niños y jóvenes están bajo una presión constante por aprender más y tener la mayor cantidad de logros académicos, no da espacios suficientes para enseñarles un poco de amabilidad y compasión. 

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