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Sep 2021 - Edición 255

La tecnología, ¿Cambió la forma de enseñar o no?

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Ana María Jiménez: “El currículum debe ser interpretado de manera flexible para hacernos cargo del contexto y el proyecto educativo”

La directora del Magíster en Innovación Curricular y Evaluación Educativa UDD asegura que la evaluación estandarizada tiene un sentido, pero que el foco debe estar en la evaluación en el aula, que está hoy desafiada a cambiar, a tener un enfoque más pertinente a la época.

Por: Verónica Tagle
Ana María Jiménez: “El currículum debe ser interpretado de manera flexible para hacernos cargo del contexto y el proyecto educativo”

Existen muchas maneras de evaluar, explica Ana María Jiménez, doctora en Ciencias de la Educación UC y magíster en Ciencias de la Educación, Universidad Charles, Praga. Ya sea dibujando, escribiendo, cantando o representando, el alumno debe poder demostrar sus conocimientos y lograr aprendizaje significativo. La directora del Magíster en Innovación Curricular y Evaluación Educativa UDD entregó algunas claves para que la evaluación sea un motor de mejoras y una hoja de ruta clara tanto para profesores como para estudiantes. 

—¿Cómo generar un cambio en la educación desde la evaluación?

—Para mí, el foco tiene que estar en la evaluación en el aula formativa. En la medida en que recojo evidencia, puedo ajustar la enseñanza y generar en el alumno condiciones para que se autonomice, se responsabilice y entienda lo que le está pasando y de esa forma pueda construir su propio aprendizaje. La evaluación de aula es la que hoy está más desafiada a cambiar, a tener un enfoque más pertinente a la época. Se puede hacer de distintas maneras, como, por ejemplo, hacer planificación inversa, buscando los resultados de aprendizaje que queremos obtener, cómo se evidencian, y a partir de ahí diseño la enseñanza. Esto evita que se evalúen cosas que no estamos enseñando. 

“La evaluación de aula es la que hoy está más desafiada a cambiar, a tener un enfoque más pertinente a la época”. 

Es importante hacer la distinción entre la evaluación estandarizada y la del aula. La estandarizada, como el Simce, tiene su sentido. Provee información importante, a gran escala, sobre el funcionamiento del sistema. ¿Cómo podríamos, si no, saber el retraso del sistema en su conjunto? Si yo hago de esa evaluación un uso importante de los datos para tomar decisiones a nivel de sistema, para decidir dónde poner los recursos, se hace más difícil que ocurran efectos no deseados. 

Ana María Jiménez

—¿Cómo aprovechar las evaluaciones para generar un mejor aprendizaje en los alumnos?

—Hay dos herramientas importantes. Una es la retroalimentación, que permite regulación del aprendizaje, autoestima y andamiaje para que llegue al punto que se espera. Una buena retroalimentación no implica solo decir qué estuvo bien y qué estuvo mal, si no dónde estoy, adónde tengo que llegar y cuál es el camino para llegar allá. De esta forma el estudiante se enfrenta a las situaciones evaluativas con mucho menos temor. 

La segunda herramienta es impulsar la metacognición, que son aquellos procedimientos que le permiten al estudiante tener consciencia de cómo aprende. Aquellos que saben cómo estudiar, aprenden más rápido y son más seguros, pero eso hay que enseñarlo. ¿Qué aprendí? ¿Qué me costó más? ¿Lo aprendí cuando lo dibujé, escribí, canté? Al hacer esas preguntas al final de la clase, lleva a que el estudiante se conozca en su potencialidad cognitiva. 

—¿Cómo incentivar la autorregulación de los alumnos, para que se enfrenten de mejor manera a las evaluaciones?

—Hay que salir de la forma clásica de la evaluación donde el docente es el único agente evaluador. La co- y autoevaluación por parte de los estudiantes es algo resistido y difícil de transformar en la cultura pedagógica porque parte de la confianza. Una autoevaluación de buena calidad donde se reflexiona sobre cómo se aprendió, qué se aportó, hasta dónde se comprometió, le dan mucha capacidad de autorregulación. Lo mismo con la coevaluación, al evaluar al compañero. Cuando haces preguntas más profundas más allá del “lo hice bien, mal”, tiene un gran valor. 

—¿Qué pasa con los alumnos con trastornos de aprendizaje? ¿Cómo evaluarlos de manera diferenciada, pero intentando evitar que queden atrás?

—En estos casos, adaptar el currículum es esencial, principalmente en los accesos y en objetivos. Se deben eliminar las barreras que se presentan a los estudiantes para acceder al objeto de aprendizaje, dependiendo de si la necesidad tiene que ver con la visión, el tipo de letra o capacidades intelectuales, cuidando siempre que tenga sentido para el estudiante y se puedan implicar y tengan un espacio de desarrollo. Muchas veces, su manera de expresión no siempre tiene que ser escribiendo. Desde el punto de vista de los objetivos, se puede trabajar en complejidad. No es lo mismo hacer leer a Shakespeare, que un poema de Mistral, y el objetivo del goce por la literatura se va a cumplir igual. 

—¿Qué opinas de la implementación del currículum nacional?

—Creo que se le da una lectura muy rígida. Los programas se consideran como inalterables, cuando son una opción, y en la medida en que miro ese currículum de manera más flexible puedo hacerme cargo del contexto y evaluar según ese contexto. Tiene un tremendo valor construir programas propios porque es ahí donde reflejas el proyecto educativo. 

Evaluación en tiempos de la covid-19.

¿Qué evaluar y cómo?

Dado que los alumnos están teniendo muchas menos experiencias de aprendizaje, Ana María Jiménez asegura que se deben priorizar los contenidos y evaluación centrándose en los ejes del currículum, seleccionando algunos objetivos de aprendizaje:

  • Que permitan progresión en el eje, es decir, que lo que vea el próximo año sea posible gracias al aprendizaje previo. 
  • Que sean objetivos de integración, que se relacione con otros aprendizajes e, incluso, asignaturas, y que eso les haga sentido. 
  • Que sea un aprendizaje significativo, que les permita insertarse en la sociedad, pertinente a la situación en la que se encuentran. 

Mantener la atención en las habilidades, más allá de las básicas, como análisis, síntesis, discriminar y seleccionar información, desarrollar pensamiento, creatividad. Estas son necesarias para enfrentar el mundo de hoy, donde se tienen que resolver problemas nuevos con mucha más frecuencia y en tiempos más cortos. Esto no es fácil porque no hay una rutina establecida de evaluación de habilidades y por eso muchas veces se rehúye. 

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