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Sep 2021 - Edición 255

La tecnología, ¿Cambió la forma de enseñar o no?

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Aprendizajes pospandemia

El año pasado no fue fácil para ningún colegio, pero algunos lograron adaptarse y transformar sus salas de clases presenciales en virtuales. ¿Cómo? Aquí les mostramos el trabajo realizado por el colegio PuenteMaipo, que pertenece a la Red de establecimientos de la Fundación Irarrázaval.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Aprendizajes  pospandemia

Para el director del colegio PuenteMaipo, Miguel Arce, una de las premisas, en marzo, al momento de dictarse las cuarentenas, fue el hecho de “desarrollar nuestro trabajo suponiendo que no volveríamos a clases presenciales durante el año 2020”. Pero, además, valorar el trabajo en equipo, utilizar las herramientas tecnológicas y aprovechar los lineamientos del Mineduc, entre otros.

—¿De qué manera adaptaron los aprendizajes, para hacerlos en forma virtual?

—Durante la cuarta semana de marzo, a través de nuestra libreta de comunicaciones electrónica, hicimos una encuesta para conocer la situación de las familias (si contaban con internet, computadores, tabletas, etc.) y así poder diseñar estrategias de trabajo. Esa consulta nos arrojó que el 52% de las familias contaban con internet, el 43% tenía computador o tableta (no poseen impresoras o carecen de insumos) y el 99% poseía celular.

Entonces, se desarrolló una estrategia, cuenta el director, que permitiera llegar a todos los estudiantes, por lo cual “se decidió entregar material impreso cada cuatro semanas, como también entregarles todos los libros de texto que guardaban en el colegio. En la medida en que el trabajo virtual se hizo más eficiente, se disminuyó la cantidad de material impreso”.

—¿Cuál fue la estrategia de trabajo y cómo evolucionó?

—Inicialmente, el trabajo se basó en el uso de redes sociales (WhatsApp, Facebook, Instagram), pero durante el mes de abril –siguiendo las directrices del Ministerio de Educación– hicimos una “priorización curricular” por la cual se determinaron los contenidos básicos mínimos que todos los estudiantes debían aprender.

A través del Mineduc obtuvimos el uso liberado de las herramientas de G-Suite (Google), “Classroom”, entre otras, y de esta manera pudimos entregar un mail institucional a todos los estudiantes, espacio ilimitado en la nube y acceso a Meet para clases online.

—¿Qué ocurrió con los problemas de conectividad?

—Para poder comenzar con las clases sincrónicas (online), necesitábamos entregar conectividad a estudiantes que carecían de ella, lo cual se logró gracias a la donación de “chips de conectividad” entregados por una empresa de telecomunicaciones. También se pudo proveer de computadores a un grupo de alumnos por medio del “reciclaje de computadores antiguos” que recibimos en donación. Finalmente, a través de otras donaciones, entregamos en préstamo 60 tabletas a nuestros estudiantes.

Explica el director del colegio PuenteMaipo que hasta el mes de mayo el trabajo escolar se basó en el uso de material impreso y clases asincrónicas (videos cortos o “cápsulas” elaboradas por los profesores, en los cuales se explican los contenidos esenciales). Pero, a partir del mes de junio, las clases pasaron a ser sincrónicas (online), las que fueron muy bien recibidas por los alumnos y sus padres. “De hecho, la asistencia promedio a clases online fue de un 80 por ciento y el número de clases sincrónicas semanales fue de entre 10 y 14 horas según el nivel”.

—Mirando hacia atrás, ¿cuáles fueron las claves del 2020?

—Uno de nuestros objetivos durante el año fue mantener al ciento por ciento de los estudiantes conectados al colegio. Para lograrlo –hacer seguimiento diario y establecer acciones de contacto–, se estableció un grupo de trabajo llamado “Equipo 100%”, responsable de gestionar medidas para ese logro. Al término del año, además de los alumnos que se cambiaron de domicilio, sólo tuvimos un alumno –de primero básico– con el que no pudimos establecer contacto (pese a varias gestiones y visitas a su domicilio, el que ya no ocupa).

Otro objetivo fue que el ciento por ciento alcance, al menos, los conocimientos mínimos del currículum priorizado, procurando así que nadie repita. Al finalizar el año el 97,8% de los alumnos fue promovido de curso. Los alumnos repitentes se concentraron en los cursos de los más pequeños, en que junto con los padres se decidió la conveniencia de hacer nuevamente el curso.

—¿Y los aprendizajes alcanzados en el 2020?

—Más allá de la naturaleza y envergadura de los desafíos que se puedan tener en los procesos de enseñanza y en las realidades en que estos se desenvuelven (normalidad, crisis sanitarias, sociales), el tener claridad en la misión del colegio y un afianzado compromiso del cuerpo docente y asistentes de la educación junto con el apoyo de los padres, permite mantener el foco en los alumnos, sus aprendizajes y en la contención emocional.

A un año de iniciarse la pandemia, el director del Colegio PuenteMaipo cuenta que la organización y las medidas implementadas en su establecimiento permitieron que la asistencia promedio a clases online fuese de un 80% y el número de clases sincrónicas semanales fuera de entre 10 y 14 horas según el nivel.

—¿Cómo se coordinaron los distintos estamentos dentro del colegio?

—Forma parte de la cultura de nuestros colegios el trabajo en equipo, ya sea entre los mismos docentes como el que incluye a otras disciplinas (psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos y asistentes sociales). Durante el año 2020 aprendimos que se puede seguir avanzado en esa línea a través de la mirada “colaboración activa”. De este modo, los docentes y demás profesionales no solo se complementan desde el ámbito de sus áreas específicas, sino que plantean de modo activo soluciones a problemas que se encuentran más allá de sus propias áreas. Es así como experimentamos no solo lo bien que funciona el engranaje concatenado de distintos saberes, sino que sobre todo como se sumaron inteligencias (la de cada uno de los trabajadores del colegio) en la búsqueda de soluciones ante desafíos nuevos y urgentes.

Asimismo, descubrimos, al igual que muchos, la gran cantidad de herramientas tecnológicas que están a nuestra disposición para hacer más eficiente tanto la entrega de conocimientos a nuestros estudiantes, como la capacitación de profesores y el trabajo administrativo.

—¿Cómo se adaptaron a la priorización curricular?

—Los lineamientos del Mineduc nos fueron de gran utilidad. En primer lugar, se sinceró la imposibilidad de cubrir el ciento por ciento del currículum con los mismos estándares de aprendizaje (por lo menos, en colegios que atienden alumnos vulnerables). La libertad que se dio para el diseño de la priorización nos permitió adaptar los objetivos y contenidos dependiendo de la realidad de cada nivel.

—Ya estamos en el mes de abril, ¿qué metas tienen en materia de planificación?

—Se dará a todos los alumnos la posibilidad de asistir presencialmente al colegio. Para ello, hemos organizado un sistema híbrido de asistencia alternada, día por medio la mitad del curso de modo presencial y la otra mitad lo sigue de modo virtual.

También –cuenta el director–, nos hemos puesto en el caso de alumnos cuyos apoderados decidan, por motivos de salud, no enviarlos aún al colegio; se ha elaborado un plan de trabajo especial para ellos, a fin de asegurarles el aprendizaje de los contenidos relevantes.

—¿Cómo han trabajado el tema socioemocional?

—Junto con el trabajo pedagógico ya descrito, procuramos apoyar a los alumnos emocionalmente, para ello se puso gran esfuerzo por atender las “Asesorías Formativas y Académicas” o “Tutorías” que realizan habitualmente nuestros profesores con sus alumnos (telefónicas, por videollamadas o WhatsApp) de 6º a 8º básicos. Fueron muy valoradas por los alumnos y sus familias. En los otros cursos, la tarea de los profesores jefe ha sido clave para animar a los estudiantes con mayores problemas familiares. En situaciones en que los problemas emocionales y psicológicos del alumno y/o su familia lo requerían, fueron derivados a la atención de especialistas en el Centro Familia Nocedal.

Además –dice Miguel Arce–, se mantuvo la asistencia psicopedagógica y fonoaudiológica de los alumnos que estaban en tratamiento. “Para los profesores, los psicólogos de la Fundación Nocedal organizaron dos sesiones destinadas a entregarles herramientas para enfrentar tanto el estrés emocional que significó atender a los alumnos en esta situación como para trabajar sus propias emociones en esta situación de pandemia”.

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