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Abr 2021 - Edición 250

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Experiencia exitosa: Cómo encantar a los alumnos con la literatura

Semana por medio, profesores de distintos establecimientos y lugares de Chile, se reunían virtualmente por una hora y media para hablar de literatura junto al poeta, traductor, Premio Pablo Neruda y Premio de la Crítica, Armando Roa y cómo encantar a los alumnos con el mundo de las letras Se trata del proyecto “Formación de Mentores de Academias Literarias”, desarrollado entre mayo y diciembre de este año y en el cual participaron cerca de 40 docentes de la RED de la Fundación Irarrázaval con el objetivo de familiarizarse con un proyecto de esta naturaleza y, al mismo tiempo, adquirir las herramientas necesarias para implementarlas en sus establecimientos de manera exitosa.

Por: Grupo Educar
Experiencia exitosa: Cómo encantar a los alumnos con la literatura

Una de las docentes que participaron de esta iniciativa es Francisca López, coordinadora del CRA del Complejo Educacional Monseñor Arturo Pérez, de Pedro Aguirre Cerda. Para ella, la experiencia ha sido muy refrescante. “Se ha dado un espacio de mucha creatividad que nos llena de ideas para hacer cosas en el colegio. Algunos han abierto sus bibliotecas para fomentar la creación en los estudiantes, otros han invitado a escribir cartas, ha habido innovaciones en la evaluación de la lectoescritura y eso llama la atención. Hay vivencias súper potenciables”.

Se trata de un tema central, cuenta Francisca, y añade que gracias a este proyecto comprendió que el proceso de motivar a los alumnos con la lectura debe ocurrir de forma natural “y, por eso, es fundamental que lo que se lea haga eco y ayude a construir sus realidades. Un lector debe sentir que sus sentimientos están descritos en el libro. Para eso debemos tener un panorama claro de quiénes son nuestros estudiantes, qué sienten, qué piensan, y ofrecerles libros que les permitan ver el mundo a través de ellos. Por otra parte, el proceso de escritura también se da de manera natural cuando hay una interiorización de lo que se lee. Esto nos abre a cambiar el paradigma establecido y apuntar a la motivación y la alegría”.

Motivar a los estudiantes, dice Raúl Villalón, docente de Lenguaje del Liceo Técnico Profesional Óscar Corona Barahona de La Calera, se logra implementando una serie de acciones. “En primer lugar, enseñar con pasión, invitar a la lectura del texto, hoy el profesor es el principal referente para nuestros niños y eso se debe mostrar, el profesor debe ser por excelencia un buen lector. Por otro lado, la lectura no debe juzgarse punitivamente, sabemos que cada lectura es única y esta crece cada vez que el texto es releído, profundizado. La lectura es un proceso de constante transformación; por lo tanto, no debe usarse para calificarla como errónea o incompleta, como se hace hoy en los controles de lectura. El camino es crear una y otra vez experiencias en donde esas lecturas son compartidas, explicitadas y profundizadas entre los propios compañeros. Algunas ideas para esto pueden ser las tertulias literarias o académicas, las exposiciones, los trabajos manuales, concursos de escritura”.

En esa misma línea, asegura el docente del colegio Las Garzas en la VI región, Saturnino Borrego, “la posibilidad que nos dieron de poder escuchar a Armando Roa, quien ha liderado las academias durante este tiempo y también al resto de los demás profesores con sus comentarios de cómo armar algo literario que despierte el interés por letras al interior de los liceos, ha sido realmente positivo”.

El profesor, que también parte de la iniciativa explica que trabajaron todo el año en el proyecto. “Dimos un repaso de la importancia del humanismo en la cultura con comentarios a libros o poetas relevantes. A mi juicio lo más relevante es que siempre se puede hacer más por nuestros alumnos, que vale la pena el esfuerzo y que debe tener un sentido humanista. Las experiencias del estallido social y la pandemia así lo demuestran, si no somos humanos (con valores) no aportaremos nada.”.

Asimismo, Verónica Caballero, profesora de Lenguaje del colegio Salesiano Valparaíso, quien también participa del proyecto “Formación de Mentores de Academias Literarias”, explica que la academia comenzó aproximadamente en mayo, con la convocatoria a reunirnos profesores de diferentes áreas, pero con un objetivo en común: la literatura. “Hemos explorado diferentes manifestaciones literarias, especialmente en aspectos como la expresión de interioridad, y cómo se reflejan las vivencias de los autores en sus relatos, siendo un eco de la sociedad, su estado y sus cambios.

Es necesario destacar la importancia que toma la literatura y las humanidades en esta sociedad tan tecnificada y muchas veces impersonal, especialmente en este año, tan diferente y marcado por las clases en línea. Todo esto en la perspectiva de organizar y echar a andar academias y talleres literarios para los estudiantes de diferentes cursos. Nuestros estudiantes tienen un mundo interior rico y diverso que necesita expresarse y, para eso la literatura en cualquiera de sus formas, es una muy buena alternativa”.

Para Verónica esta experiencia ha sido muy enriquecedora, ya que pudieron observar cómo una obra literaria toma diferentes relieves según quién la lea. “Cada persona recrea e interpreta, y ese fue uno de los puntos destacables de la Academia Puelche, “descubrir” nuevos aspectos, nuevas lecturas, otras significancias en algunas obras y autores, a partir de la simple conversación con un otro que está abierto a intercambiar ideas. En este año tan complejo encontrar un grupo humano preocupado por sus estudiantes, dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en los niños y jóvenes, buscando que sean ellos los que brillen por sus cualidades, ha sido un buen hallazgo”.

Historias de pandemia

Justamente buscando el aprendizaje de los alumnos, Raúl Villalón, junto a profesores de otras asignaturas desarrollaron este año un concurso de escritura llamado “Microrrelatos en pandemia”. Arinda Toro Jamett, profesora de Historia y Geografía del Liceo Técnico Profesional Óscar Corona Barahona de La Calera, explica que “la idea de registrar las experiencias de nuestros estudiantes en esta pandemia responde a tres aspectos: la necesidad de otorgarles un espacio para verbalizar sus emociones, atendiendo a las complejidades que trae el confinamiento y la suspensión de las clases presenciales”.

Pese a las dificultades que hemos vivido este año, el proyecto continúa. Señala Karla Rojas Olivares, profesora de Castellano del Liceo Técnico Profesional Óscar Corona Barahona de La Calera, que se trabajó interdisciplinariamente entre las asignaturas de Lenguaje e Historia, lo que se convirtió en un verdadero espacio de expresión de las vivencias de nuestros estudiantes.

Cuenta Karla que desarrollaron el trabajo a través de la aplicación Google Classroom, ya que esta plataforma fue su principal canal de comunicación con los alumnos. “Publicamos paralelamente la tarea en Historia y Lenguaje, explicando el desafío a través de un video y a la vez un documento que estableciera las bases del concurso. Además, los estudiantes que enviaron sus trabajos tuvieron una retroalimentación de sus profesores, con el objetivo de mejorar su escrito tanto desde el área de historia como también desde el lenguaje. Esta instancia fue clave, pues nuestros alumnos desde sus errores o aciertos fueron capaces de rehacer sus textos, enviando posteriormente una versión final de su trabajo”.

En ese sentido, explica Camila Meza, también del Liceo Técnico Profesional Óscar Corona Barahona de La Calera, poder trabajar en conjunto con otras asignaturas, “siempre es enriquecedor para docentes y sobre todo para nuestros estudiantes; al tener el acompañamiento y guía de dos disciplinas. Los estudiantes obtuvieron los conocimientos necesarios para que su relato evidenciara el covid-19 desde una perspectiva histórica y los elementos que dieran la forma en la lingüística”.

Finalmente, explica Karla que se trató de una aventura muy enriquecedora, “pero a la vez compleja, al inicio pocos estudiantes enviaron sus relatos; sin embargo, con ayuda de profesores, apoderados y los propios alumnos, protagonistas de sus obras, hoy contamos con cerca de cien microrrelatos que contribuyen a salvaguardar la memoria histórica y a la vez serán parte de nuestra historia local”.

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