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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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Todos contra la deserción

En medio de la pandemia del COVID-19 y preocupados por el incremento en las cifras de deserción en Chile, Grupo Educar organizó el seminario “Todos contra la deserción”, en el cual el ministro de Educación, Raúl Figueroa, dio a conocer los alcances y desafíos en este tema, y habló de las acciones que ya se están implementando. Aquí, lo más destacado de su presentación.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Todos contra la deserción

La pandemia que hemos tenido que enfrentar ha impactado al sistema educativo, nos contó el ministro de Educación, Raúl Figueroa, al abrir su exposición en el seminario de Grupo Educar, el pasado mes de septiembre, “Todos contra la deserción”.

“No solo en Chile, sino también como ha sucedido en el resto del mundo, hemos tenido que adecuarnos a situaciones extremas, a consecuencia de la suspensión de clases. Inevitablemente existen impactos duros y profundos en el sistema educativo, que nosotros como Ministerio de Educación en conjunto con las comunidades educativas tenemos el deber de enfrentar y anticipar debidamente”.

La suspensión de clases presenciales, explicó el ministro, “inevitablemente tiene una serie de impactos que son muy duros”. En este escenario, “este periodo ha sido abordado dentro de todas sus dificultades con mucha fuerza y profesionalismo por los profesores, directivos, los asistentes de la educación y todos quienes tuvieron que adecuarse a un régimen totalmente diferente. También, obviamente, ha significado una adecuación y un trabajo importante para las familias y los propios alumnos”.

“En la medida en que las condiciones sanitarias lo permitan, es importante efectivamente darles una oportunidad a los alumnos para que este año puedan recuperar la experiencia escolar”.

—Desde el Mineduc hemos trabajado desde el primer momento para apoyar al máximo a cada una de esas comunidades y mitigar así los efectos que a raíz de la pandemia tiene la suspensión de clases presenciales. En ese sentido, hemos trabajado, por un lado, en mitigar y apoyar los efectos de la pandemia durante todo este tiempo y, por otro, bajo esa misma mirada con preparar y generar las condiciones para que, en la medida en que las condiciones sanitarias así lo permitan, podamos volver a las clases presenciales, entendiendo que son irreemplazables en el ámbito escolar y que son la mejor manera de asegurar el vínculo entre los alumnos y sus respectivas comunidades educativas.

—¿Qué efectos tendrá la pandemia?
—La pandemia afectará inevitablemente en los aprendizajes y, lamentablemente, también incrementará las brechas de aprendizaje que existen en nuestro país y que tenemos el compromiso de eliminar. También, como se ha señalado, contribuirá a profundizar la exclusión y deserción escolar como un elemento que se volverá a transformar en una dificultad que el sistema educativo deberá abordar y lidiar.
Explicó el ministro que Chile ya tiene una tasa de incidencia en deserción “que es un número alto, donde cerca de 180 mil niños y jóvenes están excluidos del sistema escolar, con una tasa de 1,5 entre el año 2018 y 2019”.

—Como Ministerio de Educación hemos estado trabajando desde el inicio del gobierno del Presidente Sebastián Piñera en políticas para prevenir la deserción escolar, y también para reinsertar a aquellos alumnos que están excluidos del sistema escolar. Sobre eso estamos trabajando con el Consejo Nacional de Educación en una modalidad que apunta justamente en esa línea.

Manos a la obra con el SAT

Cuenta el ministro Figueroa que “ya se implementó un sistema de alerta temprana que permite realizar un trabajo más preciso con aquellos alumnos que están en riesgo de abandonar. El Sistema de Alerta Temprana (SAT) busca poder identificar y hacer un trabajo más preciso con aquellos alumnos que están en riesgo de abandonar la escuela; la pandemia nos ha puesto un particular sentido de urgencia sobre un problema que ya está identificado pero que, lamentablemente, se va a hacer particularmente importante”.

—Las proyecciones del Ministerio de Educación en la materia son duras. La proyección que hemos hecho es que del orden de 80 mil niños y jóvenes podrían dejar el sistema escolar este año. Estamos hablando prácticamente de una cifra que es tres veces mayor de lo que ocurre en un año normal. Veremos si se cumplen estas proyecciones… vamos a tener una tasa de deserción cercana al 5 por ciento; es decir, podríamos llegar a retroceder más de diez años en esta materia.

—¿Cuáles serían las razones que estarían incrementando estas cifras, ministro?
—Las razones por las cuales esto se produce estarían asociadas fundamentalmente a dos ámbitos de factores de riesgo, que se potencian durante este periodo. Por un lado, la crisis económica que lamentablemente ocurre a raíz de la crisis sanitaria y cómo ella va afectando el desarrollo normal de los hogares y lleva a que muchos jóvenes tengan que tomar decisiones de abandono de la escuela por la situación económica. Tenemos millones de chilenos que han perdido su empleo como consecuencia de la pandemia. Además, existen factores intrínsecos asociados. En ese sentido, lo más de fondo es la pérdida del vínculo entre los alumnos y sus comunidades educativas, como también la pérdida del valor del proceso formativo que entrega la escuela. Por supuesto, en estos ámbitos debemos trabajar con mucha fuerza, porque precisamente lo que la escuela les puede ofrecer es un elemento central para combatir el abandono escolar.

Según se ha informado, en promedio los escolares que corren el riesgo de deserción tienen 15 años y notas de 5,2. Su asistencia fue de 81% el año pasado y 87% en 2018.

Cuenta el ministro que, ante este escenario, se ha implementado una serie de medidas. “Estamos trabajando para reinsertar a los alumnos, pero frente a la urgencia que la pandemia le puso a esta situación, se conformó una mesa de trabajo donde se generaron 15 propuestas, de corto y de mediano plazo, para que las proyecciones de 80 mil niños que podrían dejar el sistema escolar no se materialicen. Fundamentalmente, a lo que apuntan esas propuestas, es a generar un vínculo entre los alumnos y sus establecimientos educacionales, en un período particularmente difícil, como lo es la situación de pandemia”.

—En momentos normales, uno de los principales elementos que hacen incrementar la deserción escolar, tiene que ver con el hecho de no asistir a clases. Esa es una primera señal de la posibilidad cierta de que un determinado alumno termine por dejar la escuela y pierda el vínculo con el establecimiento educacional. Además, con la pandemia las relaciones han sido también mucho más complejas, y esto se potencia todavía más en sectores más vulnerables y donde la conectividad es muy limitada.

—¿Qué requiere la educación a distancia?
—Necesita niveles de autonomía de los alumnos, lo cual no siempre sucede de forma pareja, y esto ni siquiera distingue por nivel socioeconómico. Además, tiene una tendencia decreciente en el tiempo; mientras más se prolongue la suspensión de clases presenciales, la autonomía de los alumnos para aprender por su propia cuenta, se hace también más limitada. Todo esto se traduce, además, en un distanciamiento entre el alumno y la escuela.
Figueroa hace énfasis en la importancia de la existencia del vínculo entre el alumno y su establecimiento. Si se pierde esa conexión, dice, se potencian los factores de riesgo que contribuyen a la deserción escolar. “En la propuesta de la mesa que ya estamos implementando se apunta precisamente a corregir esos aspectos (pérdida del vínculo). Con instrumentos precisos en esa línea podemos identificar de mejor manera a aquellos alumnos que están en mayor riesgo de abandonar la escuela. Pero, además, hemos podido identificar también las mejores prácticas que están disponibles a través de los distintos proyectos educativos de las distintas comunidades, para que puedan replicarse en otros colegios. En el entendido, sin embargo, que la manera en que cada comunidad trabaja obviamente está muy ligada a la cultura de sus propios alumnos y de los apoderados”.

Por último, explica que el sistema de alerta temprana como un piloto se está trabajando solo en algunos servicios locales de educación, pero ya se hizo extensivo a todo el sistema subvencionado. “Hoy día se requiere, para que esto funcione a una mayor escala, que sean los propios directores de los establecimientos y los sostenedores quienes se interesen en conectarse a un sistema que ya está disponible, y hemos generado una serie de capacitaciones para que los establecimientos puedan utilizarlo”.

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