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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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A veces, las soluciones más simples son las más efectivas

José Ruiz es profesor de Historia y Geografía del Colegio Espíritu Santo en San Antonio y asegura que el solo hecho de buscar soluciones nuevas a los problemas actuales ya nos hace distintos. Durante la pandemia creó un juego de telepreguntas por Whatsapp en el cual los alumnos inventan preguntas de historia para responderlas junto al profesor. Ha sido todo un éxito.

Por: Verónica Tagle
A veces, las soluciones más simples son las más efectivas

Para el docente José Ruiz, remezones como la pandemia permiten tomar la decisión entre lamentarse o buscar oportunidades y él optó por lo segundo: encontrar una idea innovadora que solucionara el problema de desconexión con los estudiantes. La crisis sanitaria afectó enormemente la situación social y económica de los alumnos y en un principio estaban perdiendo todo contacto. El riesgo de deserción se hacía inminente. “Los estábamos llenando de guías y eso tenía un impacto negativo”, asegura el docente del Colegio Espíritu Santo, ubicado en San Antonio, Región de Valparaíso.

Dado que muchos de los alumnos tienen baja conexión, y de los que tienen, muchos solo pueden acceder a redes sociales, José tuvo una simple pero muy práctica idea basada en el Aula Invertida. Creó un grupo de Whatsapp con los estudiantes y organizó un concurso de “telepreguntas”, en el cual los alumnos debían inventar una pregunta de historia, para responder con ayuda del profesor. Comenzó con ocho niñas de octavo básico, y rápidamente se integró el resto de las compañeras. “El porcentaje de asistencia aumentó considerablemente después del juego, porque con esto se abría un canal nuevo como Whatsapp para interactuar, que es fácil de usar. Además, las alumnas me decían que con la actividad se sentían más acompañadas y que no estaban perdiendo el colegio”, señala el docente.

Catalina Tapia es alumna de José e Historia es su asignatura favorita. Su mamá, Caroline Cid, cuenta que “en un principio la pandemia fue difícil. Desde el colegio solo mandaban guías y no nos daban respuesta ni correcciones. Después empezaron a utilizar Zoom, pero era sentarse a ver una pantalla negra, ya que nadie prendía la cámara. Con las telepreguntas vi que la Cata se reía, conversaba, se ponía nerviosa. Ahora se podían ver”. Catalina agrega que “es mucho más fácil aprender así. Con el juego se pasa más rápido el tiempo y, además, es bueno ver a las compañeras. Es como si estuviéramos dentro de la sala de clases”.

La alumna Catalina Tapia junto a su madre y apoderada.

Poco a poco fueron agregando un sistema de puntajes y equipos, tiempos de respuesta, se generaba debate por los temas y se sumaron los demás cursos de Historia y Geografía del colegio. A través de Google, Ruiz comenzó a realizar pruebas online y los puntajes eran altos. “Me sorprendí cómo estaban aprendiendo”, cuenta.

La iniciativa tuvo tanto éxito que el Ministerio de Educación invitó a José a presentar en el seminario “Deserción escolar en pandemia: ¿Qué hacer para prevenirla?” y los medios de comunicación se acercaron para conocer más del tema. Además, en la conmemoración del Día del Profesor, asistió al Palacio de La Moneda para recibir de parte del Mineduc el reconocimiento Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, una alta distinción que el gobierno de Chile otorga a quienes contribuyen a la educación, la cultura y el enaltecimiento de la función docente. “Es un momento súper especial para mí y mis colegas que están aquí y estamos tremendamente orgullosos y felices de poder representar a los profesores y a la educación chilena. ¡Que tire nomas para arriba!”, expresó durante aquella jornada.

Ya no radica en solo sacarse un 7

En sus veinte años como profesor, José ha observado un cambio de paradigma. Antes la motivación de los alumnos era principalmente sacarse una buena nota, hoy hay un interés genuino en participar. “A la educación le falta eso. La creatividad nos ayuda a salir adelante. Esto me llevó a evaluar más los procesos que los resultados. Era necesario que el alumno se enfrente a la duda e incluso fracase para ir aprendiendo a sobreponerse a las dificultades”, cuenta Ruiz. Pero esto no ha pasado por arte de magia. El impulso de proyectos que fomentan la creatividad y pongan al alumno como protagonista ha sido clave.

Una de estas iniciativas fue hacer que los niños crearan una empresa y un producto o servicio innovador. Trabajaron por tres meses y fue un éxito. Llevaron a cabo una feria técnico-profesional a la cual asistieron alumnos de colegios de toda la zona e incluso hubo stands de establecimientos de educación superior. La visibilidad que le dio esta feria le permitió comenzar a hacer clases en el instituto profesional AIEP.

Otro proyecto fueron los “Andenes culturales”, en el cual se instalaron estaciones alrededor de la biblioteca, donde cada niño presentaba un tema en una de ellas, mientras el resto recorría las temáticas como un tren. De eso estuvo hablando en una conferencia nacional para mostrar cómo se puede innovar y potenciar el aprendizaje en los estudiantes.

Habilidades por sobre conocimientos

“Las empresas están pidiendo a los establecimientos que enseñemos a los alumnos a resolver problemas, trabajar en equipo. Ellos pueden capacitar en los conocimientos, pero las evaluaciones donde se incluyen elementos valóricos son tremendamente importantes”, explica José.
Este es otro cambio que ha observado el profesor en los últimos años, y asegura que es muy difícil que un empleado sea desvinculado por razones de conocimiento. Generalmente es por incapacidad de trabajar en equipo o inflexibilidad a los cambios. “No necesitamos expertos ni un gran puntaje PSU porque no nos refleja quién es la persona en todas sus dimensiones”, explica, y agrega que especialmente en estos tiempos “no podemos evaluar solo por conocimientos, ¡todo sirve! que el alumno proponga ideas, que llegue a la hora”.

Aprendizaje de la pandemia

“Puede que estemos más débiles en los contenidos, pero aprendimos cosas distintas que nos dan fortaleza para el futuro. Tengo la certeza de que la búsqueda de soluciones ya nos hace distintos”. José tiene una actitud positiva frente al contexto actual e invita a “buscar otras maneras” de evaluar y enseñar.

En esta línea, el sistema de Aula Invertida le permite hacer a los alumnos protagonistas del proceso de aprendizaje. “Los estudiantes deberían llegar a la clase con algunos conocimientos. Lo que no se puede hacer es pedirles que copien en el cuaderno un capítulo del libro”, dice Ruiz. Las TIC han ayudado enormemente a generar conocimiento de otras maneras. A futuro, José propone el sistema Blended Learning o semipresencial, que combina aprendizaje en el aula y virtual, con contenidos previamente seleccionados por el profesor.

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