Encuenta el contenido que necesitas

Ingresa a tu cuenta grupoeducar

Oct 2020 - Edición 245

Educar en el cuidado del medio ambiente

Suscríbete a nuestra revista y podrás leer el contenido exclusivo online

Regístrate y accede a la revista

Proyectos que trabajan por y con el medio ambiente

“La actual pandemia nos invita a remirar nuestra educación y nos empuja a abrir las puertas y ventanas de nuestras salas hacia el exterior. Nos llama como docentes a atrevernos a enseñar y promover el aprendizaje en el exterior, de la mano de la naturaleza”, explica Josefina Prieto, cofundadora y parte del equipo de Fundación Ilumina, una organización que desde el año 2009 busca promover el aprendizaje al aire libre para niños pequeños.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
Proyectos que trabajan por y con el medio ambiente

Sólo en la medida en que la vinculación con la naturaleza sea real y concreta, la sustentabilidad cobrará sentido, nos cuenta Josefina Prieto, cofundadora y parte del equipo de Fundación Ilumina. Desde hace algunos años trabaja en la formación y educación de niños, en programas que los vinculan y relacionan con el medio ambiente y la naturaleza.

   

Ha visto cambios importantes y un trabajo con los docentes, que nos relata en esta entrevista.

—¿Por qué trabajar por una educación vinculada al medio ambiente?
—La vinculación cotidiana con la naturaleza ha sido parte de la esencia del ser humano, desde su mismo origen. A lo largo del desarrollo de nuestra especie, vivimos en profunda comunión con ella, como recolectores y cazadores y, más tarde, como agricultores. Diría yo que desde la Revolución Industrial comenzamos a disociarnos un poco de ella; sobre todo, quienes nos vinimos a vivir a las ciudades. Su acceso dejó de ser algo cotidiano, y la vinculación con ella se fue diluyendo. Tanto es así que hoy, muchos niños y niñas temen al más mínimo insecto, o evitan jugar con tierra, para no ensuciarse.

En los últimos años se han generado muchos cambios en los modos de enseñar. Hemos visto cómo de a poco se ha trabajado en acercar a los alumnos con la experiencia de aprender. Sin embargo, hay mucho que hacer todavía para lograr una mayor y mejor vinculación de las niñas, niños y jóvenes con su proceso educativo. Esta renovación en las metodologías de enseñanza implica, por un lado, alivianar la carga de preparación y entrega de contenidos que supone un importante desgaste para el cuerpo docente, y por otro lado, transformar a los niños en agentes activos de su aprendizaje.

Josefina Prieto.

—¿Qué ha ocurrido en Chile?
—A pesar de que es cierto que los patios escolares, en su gran mayoría, prácticamente no cuentan con la presencia de naturaleza, es muy posible irlos transformando con semillas y plantas, siendo un trabajo de los propios alumnos. El currículum vigente se presta para entretejer el aprendizaje con la naturaleza en varias asignaturas. Por supuesto, ciencias y lenguaje, e incluso matemáticas, historia, arte, tecnología, música, educación física, por nombrar algunas.

Más aún, con la actual priorización curricular, y la flexibilidad existente, la naturaleza puede ser nuestra gran aliada a la hora de buscar instancias restauradoras, tanto para la salud mental tan deteriorada en tiempos de pandemia de alumnos y profesores, como para el medio ambiente, que también sabemos se encuentra en situación crítica.

—¿Hay investigaciones sobre este tema?
—Hay muchísimo respaldo académico acerca de la relevancia de la vinculación de niños y niñas con la naturaleza para favorecer su bienestar, y cómo el aprendizaje se ve favorecido y fortalecido con esas técnicas. Por otra parte, este mismo vínculo favorece el desarrollo físico, cognitivo, social y emocional, tan necesario en este momento. Por último, en tiempos de suma urgencia de sanar nuestros entornos inmediatos, así como nuestro planeta, está demostrado que, sin oportunidades reales de vinculación por parte de niños y niñas con la naturaleza, estilos de vida sustentables son solo teoría. ¿Cómo pedir que quieran al medio ambiente si prácticamente no lo conocen?

—¿Cómo trabajan el programa con los docentes y la comunidad educativa?
—He sido testigo de la profunda transformación de muchísimos docentes al tener la oportunidad de vincular sus recuerdos con la naturaleza en su niñez, al evocar esa sensación de libertad y alegría que les producía el simple hecho de jugar con barro.

Eso, unido a volver a meter las manos en la tierra y atreverse a cultivar de nuevo, con capacitación y acompañamiento, a poco andar, sea donde sea que vivan, la gran mayoría termina cultivando en sus hogares. Junto a ventanas, en balcones, patios de cualquier tamaño o transformando sus jardines... caminando desde lo simplemente decorativo, a entornos productivos de alimentos, humus, y una profunda sensación de armonía con la madre naturaleza. Desde ese proceso personal, a poco andar, dichos docentes abrazan la naturaleza como fuente de oportunidades de salud mental y de enseñanza-aprendizaje en su labor profesional. Y paulatinamente van abriendo sus ojos al potencial que pueden tener los patios escolares, independiente de su tamaño o situación, pavimento o tierra.

Cuenta Josefina Prieto de Fundación Ilumina que han podido observar cómo de a poco los colegios comienzan a producir su propia tierra de hojas, “humus, almácigos, hortalizas, e incluso semillas, y comienzan a compartirlos con las familias y la comunidad. Si incorporan, a la vez, plantas que atraen aves e insectos, las oportunidades de vinculación y aprendizaje se enriquecen, y van abriéndose a valorar esa naturaleza local, por sencilla que sea”.

Una experiencia concreta

“Lo más valorable en este tiempo de pandemia es que los estudiantes, apoderados y familias en general, aprendan y puedan segregar sus propios desechos de su hogar”. Juan Antonio Zamora, Jefe Docente del Liceo Bicentenario Minero S.S. Juan Pablo II de la Fundación Educacional Collahuasi, entrega cinco prácticas para enseñarle a los alumnos a cuidar el medio ambiente.

1) Almacenar el plástico de los envases y envoltorios de alimentos para armar ecoladrillos con los que se pueden construir estructuras o llevarlos a puntos limpios habilitados.
2) Crear almácigos con botellas plásticas y darle uso a las semillas del tomate, pimentón, ají y otras frutas que tengan a su alcance sin la necesidad de comprar las semillas.
3) Guardar los cartones y papeles que están siendo usados en el hogar, con dibujos pero limpios y libres de residuos orgánicos, para ser reutilizados como manualidades.
4) Reutilizar el agua de la lavadora y con ella recargar los estanques de los baños y juntar el agua de la ducha en un recipiente limpio cuando se espera a que se caliente.
5) Cuidar la energía eléctrica: apagar luces, desenchufar los cargadores que no estén siendo usados y juntar las pilas en una botella plástica para llevarlas a un punto limpio habilitado.
6) Crear una compostera utilizando tarros plásticos grandes con orificios y depositar ahí los desechos orgánicos como la comida.

Deja un comentario

Mantengamos la conversación, búscanos en twitter como @grupoEducar

Ingresa a nuestra comunidad en Facebook y profundicemos el debate.

Créate una cuenta en grupoeducar

Revisa nuestro contenido en todas las plataformas desde un teléfono hasta nuestra revista en papel.