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Dic 2020 - Edición 247

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Familia y colegios: Cuidando Chile de norte a sur

Tres profesores, de Valparaíso, Santiago y Aysén, nos hablan de los proyectos que realizan con los alumnos y sus familias para cuidar el medio ambiente y de los buenos efectos colaterales de todo este esfuerzo.

Por: M. ester Roblero
Familia y colegios: Cuidando Chile de norte a sur

Testimonios:

“Me siento entre avergonzado y orgulloso al hablar de nuestro exitoso plan de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente, dado lo mucho que yo mismo he aprendido de mi hija que está en el colegio”, cuenta divertido Sebastián Steinmeyer Valenzuela, director del Liceo Bicentenario Santa Teresa de Los Andes de Puerto Aysén, perteneciente a la Red Educacional San Vicente de Paul.
“Aun siendo promotor de la sustentabilidad en el establecimiento que dirijo, les confieso que es mi pequeña hija quien me ha detenido fulminante mientras tiraba irreflexivamente una bolsa plástica al basurero diciendo: “¡Pero, papá! ¿acaso a ti no te interesa el planeta?”. Creo que ese es el regaño que todo padre debe recibir alguna vez de sus hijos, hoy son ellos quienes nos educan, velando y custodiando el planeta que tenemos que dejarles para el futuro”, cuenta.

En Aysén:
Familias y alumnos cuidando el entorno y sus especies:

Sebastián Steinmeyer explica que “el eje transversal de nuestro colegio es la educación para la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente; somos privilegiados de vivir en una región como Aysén, donde la naturaleza y la necesidad de avanzar en la preservación del patrimonio natural es clave para el presente y el futuro”.

—¿Qué actividades realizan ustedes con las familias para involucrarlas en este proyecto educativo?
—Las campañas de reciclaje han sido de las actividades que más adhesión familiar han adquirido en el tiempo. A través del trabajo en red con la organización local Reinventaysén (agrupación social sin fines de lucro creada por la profesora de ciencias de nuestro establecimiento, Carolina Vega, y que ha sumado a docentes de otros establecimientos educacionales de la comuna), hemos incorporado en el ADN familiar la práctica de reciclar. Hemos visto de un modo transversal, y puedo decirlo con mucho orgullo, que los niños han educado a sus padres en saber reciclar, en separar los residuos en casa y fomentar ir a dejarlos a nuestro punto limpio; donde son retirados, gracias a las gestiones de Reinventaysén, por el microemprendedor local Reciclajes Martino, quien a través de una estrategia lúdica como su “trencito ecológico” procede a llevar el reciclaje de nuestro establecimiento y de los demás establecimientos educacionales de la comuna, y gestionar su tratamiento definitivo fuera de la región.

 

En Bajos de Mena, Puente Alto:
“Cuidarnos es también cuidar lo que nos rodea”

“Todos los años nuestro colegio realiza una Semana de Ciencias, donde, entre otros temas, se trabaja la ecología. El año 2019, como parte de un trabajo los estudiantes realizaron memes científicos, se viralizaron tanto en redes sociales que llegaron a salir en los principales medios noticiosos de Chile e incluso en México. Fue muy potente ese sentimiento de conexión con el mundo”, cuenta Víctor Berríos Chacón, jefe de Calidad e Innovación Educativa del Colegio Monte Olivo, de Puente Alto, que pertenece a Fundación Consorcio.

La anécdota anterior ciertamente tuvo un efecto motivador en los alumnos y sus familias, que sumó mucho a “todo un plan de trabajo para conectar a las familias de nuestros estudiantes con la búsqueda de soluciones que mejoren la sustentabilidad en nuestro entorno, para que seamos como comunidad protagonistas del cambio en Bajos de Mena”, explica Berríos.

—¿Por qué es importante en el proyecto educativo del Colegio Monte Olivo el concepto de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente?
—Nosotros tenemos como eje central de nuestro proyecto educativo la construcción de proyectos de vida plenos y felices para nuestros estudiantes. En ese contexto, la sustentabilidad es fundamental porque a través de ella conectamos el bienestar personal con el bienestar del ecosistema. Un proyecto de vida saludable está acoplado a un entorno saludable en una relación de ida y vuelta que todo estudiante debe aprender, tanto para entenderla como para gestionarla: cuidarnos es también cuidar lo que nos rodea.

—¿Qué entienden ustedes por “sustentabilidad”?
—Entendemos por sustentabilidad la relación con el entorno. Se trata de tener “relaciones sustentables” que permitan sostener tanto mi bienestar como el de los que comparten la vida conmigo. Está muy relacionado con la ecología, pero también con un vínculo espiritual y estético: descuidar el medio ambiente no solo afecta nuestra salud física, es también destruir esa belleza que nos hace bien emocionalmente.

—En concreto: ¿qué proyectos han desarrollado con los alumnos?
—Los proyectos más concretos que podemos mencionar son tres: la alianza con Kyklos para implementar un programa de educación ambiental y reciclaje que tiene como fundamento enseñar la armonía con el entorno. También tenemos nuestra campaña de formación del carácter “Soy protagonista”, donde destacamos a estudiantes y funcionarios que están alineados con estos principios.

En Casablanca:
Construyendo esperanza a través del cuidado del medio ambiente:

Álvaro Alfaro M. es profesor de Religión por la Universidad Católica de Valparaíso y formó parte de la delegación chilena en la COP25. En su doble experiencia de educador y ambientalista, reconoce cuatro aspectos importantes de destacar, en esta materia, en la relación familia-escuela:

1. Hoy las familias están motivadas.
La gente hoy quiere cuidar el medio ambiente y está empezando a entender su importancia. Esta salvedad es clave, porque muchas veces las personas necesitan entender algo para luego quererlo; en cambio, hoy están entendiendo algo que ya quieren: ya quieren dejar un mundo mejor a sus hijos, quieren cuidar el medio ambiente sin entender totalmente qué significa cada concepto. Con eso avanzado, estamos en buen pie para educar, porque los profesores sabemos que uno de los aspectos más difíciles en educación es motivar a los estudiantes y motivar a los apoderados de los estudiantes.

2. Los niños son los grandes educadores de sus padres.
Cuando la educación medioambiental parte en la prebásica y básica, los niños logran enseñar a sus familias desde lo mínimo en el mundo de la sustentabilidad.

3. Los talleres para padres son claves.
Existe un choque generacional importante, porque a los mayores les cuesta cambiar hábitos de consumo y uso de recursos. Cuando aprenden estrategias que derivan en ahorro, valoran también los esfuerzos de la comunidad, de las municipalidades, etc.

4. Voluntariado, optimismo y esperanza en el futuro
Construir sociedad a través del cuidado medioambiental mueve a la gente en voluntariados: van a la limpieza de playas, a plantar árboles…, entienden temas transversales relacionados con el cambio climático, la contaminación del aire. Y esa motivación es clave como motor educativo, se sienten parte de la sociedad, que se valora su aporte. Eso es muy importante para el desarrollo humano.

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