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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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“Probablemente, veremos a futuro una educación híbrida que integre el antiguo modelo con la educación online”

Así lo asegura Victoria Hurtado, abogada y directora de Microsystem y de Innovacien.org, ONG dedicada a la enseñanza tecnológica en el aula, quien complementa que el desafío es no trasladar lo que se hacía antes a exactamente lo mismo en formato en línea. Sobre cómo la tecnología abre a un mundo lleno de aprendizajes y de cambios, es uno de los temas que repasamos con ella.

Por: Paula Elizalde.
“Probablemente, veremos a futuro una educación híbrida que integre el antiguo modelo con la educación online”

“Yo creo que este tiempo será estudiado en detalle cuando se tenga la distancia suficiente para analizarlo, estamos muy encima para sacar conclusiones. De lo que no cabe duda es de que esta generación completa ha aprendido en materia tecnológica en unos meses lo que se aprendía en años; no me extrañaría que después de esta pandemia, los viernes, por ejemplo, sean un día en que se trabaje completamente online”, afirma Victoria Hurtado, abogada de la Universidad de Chile y máster en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard.

Victoria ha hecho una carrera dedicada a la tecnología y su relación con la educación, actualmente es directora de Microsystem S.A., empresa de TI y Business Analytics; directora de la ONG Innovacien.org, dedicada a la enseñanza de tecnología en la sala de clases; consejera del Comité de Emprendimiento de Corfo, columnista, escritora de cuentos infantiles y guionista, y hoy también está dedicada a apoyar a sus tres hijos en etapa escolar a realizar el colegio desde la casa.

—Debido a la pandemia, causante de clases a distancia y online, ha habido un uso exponencial de tecnología, ¿cómo aprovechar virtuosamente este uso?

— Desde luego, el formato permite acceder a muchas fuentes distintas, la clave está en hacer la curatoría correcta y en no asimilar que educación online equivale a estar todo el día en pantalla o, peor aún, trasladar lo que se hacía antes exactamente al formato online.

Hay un cambio de paradigma del cual hacerse cargo, si antes la clase era con un grupo y en general en el sistema había que mantener cierta disciplina para poder realizar las clases (lo que no tenía por qué hacerse necesariamente de esa manera, pero era lo que imperaba), hoy el énfasis está en la capacidad del alumno de autogobernarse, cumpliendo con su propio plan de trabajo, los aprendizajes que haya acordado con el educador, etc. pero lográndolo con lo que tiene a mano, con énfasis en la creatividad, realizando, además de las clases, un proyecto personal sobre un tema de interés, aprendiendo a investigar solo, y luego compartiendo la experiencia con el grupo.

La pantalla cansa y el desafío es aprovecharla de la mejor manera; ¿por qué no hacer una clase de historia en que los niños sean distintos personajes que estudiaron previamente, se disfracen de su personaje, cuenten de sus vidas y se entretengan en el proceso?

—¿Cuáles son los riesgos asociados a tanta pantalla, incluso para edades que aún no tienen un criterio formado?

El exceso de pantalla cansa, de eso no hay duda; tampoco hay que desatender los efectos a nivel cognitivo ya que se aprende de otra manera. Tenemos que entender que el aprender haciendo es fundamental, y lo que se puede “hacer” en el mundo digital es distinto.

El riesgo es no realizar los cambios pedagógicos que permitan que se “aprenda haciendo digitalmente”. Por otra parte, no podemos minimizar el riesgo enorme que es tener a niños y niñas cada vez más duchos en las pantallas y todo el contenido inadecuado al cual pueden tener acceso, su exposición en redes sociales, emitir comentarios de los cuales vayan a arrepentirse en un mundo que no tiene derecho al olvido y que no permite el sabio ejercicio de equivocarse y corregir como en el mundo análogo.

Por último, no cabe dudas de que la socialización es completamente distinta y es uno de los elementos más importantes para los estudiantes. Jugar es la universidad de la infancia y, sin duda, uno de los aspectos que los niños han echado más de menos en esta pandemia. Jugar desde la pantalla es distinto, es caer en el mundo de las plataformas de juego que es un tema en sí para conversar con más profundidad.

“Los profesores y profesoras han demostrado una capacidad de adaptación en estas circunstancias que emociona; han asumido la tecnología sin anestesia en brevísimo tiempo, mostrando un profesionalismo y una vocación extraordinarios”.

—¿Qué aprendizajes han tenido los profesores en este tiempo respecto al aprendizaje digital y qué desafíos quedan pendientes?

— Desconozco encuestas al respecto, pero te puedo contar la experiencia de Innovacien.org quienes llevan años trabajando en tecnología y educación, el gran desafío es capacitar a futuro para aprovechar la enorme cantidad de oportunidades que entrega la tecnología.

Ahora, en mi experiencia en el tema desde mi trabajo en Microsystem.cl –que es una empresa de tecnología que ha digitalizado bibliotecas y otros en este tiempo–, como apoderada de tres hijos, hermana de profesora, es que los profesores y profesoras han demostrado una capacidad de adaptación en estas circunstancias que emociona; han asumido la tecnología sin anestesia en brevísimo tiempo, mostrando un profesionalismo y una vocación extraordinarios.

No cabe duda de que hay mucho que mejorar: lograr motivar a los alumnos; trabajar proyectos especiales; la forma de educar a aquellos niños que tienen necesidades especiales y están en un grupo más grande, el lograr ayudar a aquellos que están viviendo en ambientes familiares complejos, todo ello requiere destrezas nuevas en este contexto.

Además, no podemos minimizar el problema de conectividad y acceso a la tecnología que la educación online ha dejado al descubierto. Los medios no han sido los óptimos, la banda ancha no ha estado a la altura, el celular es el lugar donde en muchos casos se realiza la educación online y no creo que sea ese el espacio más idóneo. Hay espacio para muchas mejoras, y creo que esta experiencia nos va a llevar hacia allá.

—¿Qué consecuencias, buenas y malas, pueden tener para el futuro estos aprendizajes digitales?

— Si esto se maneja bien, creo que podemos tener muchas ventajas. Ahora, sigo creyendo que la educación cara a cara entre profesor y alumno, tomando el pulso de la sala, leyendo las miradas, sintiendo cuándo de verdad se genera o no el momento de aprendizaje con un grupo, es irreemplazable; por lo mismo, cuando los profesores vuelvan a tener la oportunidad de enseñar como antes, luego de haber pasado por la experiencia obligada online, van a llegar muchísimo más motivados, valorando como nunca su rol de educadores en aula.

Sin embargo, estamos en el momento preciso para concentrar los esfuerzos de capacitación de los docentes y las comunidades en que estén más preparados para hacer clases en estos formatos de forma efectiva, porque hasta el momento todo es muy artesanal.

Existen muchas organizaciones que están hablando de esto hace años y tienen mucha experiencia para preparar los establecimientos, esto no es nuevo en Chile y en el futuro se viene una educación híbrida; por lo mismo, toda capacitación en estas materias tendrá un invaluable retorno en la educación del país.

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