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Nov 2020 - Edición 246

Deserción escolar, todavía estamos a tiempo

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Las dificultades del trabajo a distancia

Luego de algunos meses enseñando desde la casa, existen colegios que han realizado encuestas a sus estudiantes para conocer los factores que dificultan su aprendizaje. Cuenta Rebeca Molina, directora de Fundación Presente, que existe un número importante de alumnos en situaciones que les impiden mantenerse involucrados con el colegio.

Por: Marcela Muñoz
Las dificultades del trabajo a distancia

Nos cuenta la directora de Fundación Presente, Rebeca Molina, que, frente a esta situación, “hemos visto que los equipos docentes y directivos han reaccionado de manera súper empática y proactiva a las situaciones particulares de los alumnos, buscando maneras creativas para que puedan seguir aprendiendo. Existen establecimientos en los que hacen campañas para conseguir computadores y canastas de alimentos, que graban cápsulas de video que envían por Whatsapp o entregan material impreso, según la necesidad de cada estudiante.

Algunos de los problemas que se han visualizado son: carecer de computador, tener que compartirlo con otros miembros de la familia, no tener acceso a internet, tener que cuidar a otras personas o trabajar.

—En estas circunstancias, ¿cómo motivar a los alumnos?
—Según se puede ver en las mismas encuestas que hemos realizado a los estudiantes, un alto porcentaje de alumnos declara no tener la motivación para participar del aprendizaje remoto; cuentan que no tienen ganas y que sienten mucha flojera. Esto es normal y entendible pues, en un contexto de crisis como la actual, los niños y jóvenes suelen sentirse desesperanzados respecto de su futuro y sus energías se enfocan en prioridades a corto plazo.

Así, hay un nuevo gran desafío: lograr motivarlos para que no den por perdido el año escolar y aprovechen todo el trabajo que están realizado los colegios en términos de contención y aprendizaje.

Cuenta Rebeca Molina que, en respuesta a esta situación, desde Fundación Presente “estamos trabajando con mucha fuerza la llamada resiliencia en el aprendizaje, que es la capacidad de los estudiantes para enfrentar grandes dificultades, manteniendo la motivación y el involucramiento en su formación escolar. Hemos tomado los conceptos que proponen Susana Claro y Carol Dweck y los hemos adaptado, buscando que los alumnos hagan suyas tres afirmaciones: Soy parte de un colegio que se preocupa por mí (sentido de pertenencia), Quiero seguir estudiando porque tengo metas trascendentes más allá de las notas y de este año (sentido de propósito), y Soy capaz de aprender incluso en este contexto tan difícil (mentalidad de crecimiento)”.

—Ustedes han trabajado el tema del sentido de la pertenencia, ¿qué estrategias utilizar y por qué es tan importante?
—Cuando la educación es remota es normal que pierdas esa motivación que te genera el ser parte de un curso o de tu colegio. También comienza a suceder que las dificultades para aprender y/o relacionarte de manera remota te hagan sentir aún más solo y aislado, haciéndote pensar que “yo no sirvo para esto” y te den ganas de abandonar.

Por eso es relevante cultivar el sentido de pertenencia en la comunidad escolar, el que los profesores y estudiantes se sientan parte de un colegio que no los va a dejar solos y que sigue acompañándolos desde la distancia. Esta pertenencia la trabajamos desde dos dimensiones principales.

La primera es la conexión con los alumnos, que es tanto o más relevante que la conexión a internet, pues genera compromiso, autoestima y la certeza de que estamos juntos en esto. Esto requiere de habilidades de liderazgo para lograr un ambiente de confianza, de contención y empatía. Al mismo tiempo, se necesita hacer un seguimiento sistemático de todos los estudiantes y sus familias, ya sea a través de reuniones virtuales individuales, llamados por teléfono, mensajes de audio y hasta encuentros en persona, aprovechando la instancia cuando los apoderados van a retirar los alimentos de la Junaeb al colegio.

La segunda es generar pertenencia a través de la valoración del error. Queremos que todos en la comunidad se sientan parte de un colegio que los acoge, aunque piensen que no cumplen con lo que se espera de ellos. Esto les permitirá perseverar y pedir ayuda en vez de ocultar sus equivocaciones y aislarse.

—¿Cómo desarrollar la resiliencia?
—Desarrollar la resiliencia significa potenciar a los estudiantes para que puedan enfrentar grandes dificultades como las que viven actualmente, sin perder la motivación y el involucramiento en su formación escolar. Tal como mencionaba anteriormente, en la Fundación tomamos algunos de los conceptos que trabajan Susana Claro y Carol Dweck y los adaptamos, enfocándonos principalmente en fortalecer el sentido de pertenencia, sentido de propósito y mentalidad de crecimiento.

—¿Cómo trabajar la mentalidad de crecimiento?
—Significa hacernos conscientes de que podemos desarrollar nuestra inteligencia en la medida que practicamos, pedimos ayuda y enfrentamos nuevos desafíos, puesto que las conexiones neuronales se fortalecen e incluso se crean otras nuevas. En la medida en que estemos convencidos de ello, podremos abordar tareas que nos resultan más desafiantes de una manera diferente: en vez de pensar que no podemos lograrlo y renunciar a ello, seremos perseverantes, buscaremos y corregiremos estrategias y nos atreveremos a pedir ayuda para lograrlo. Como dice Dweck, cambiaremos el “no puedo” por el “no puedo, todavía”.

Nosotros nos hemos centrado en tres recomendaciones de Susana Claro para desarrollar la mentalidad de crecimiento:

- Educar respecto de la neuroplasticidad, o capacidad que tiene el cerebro de desarrollarse. Muchas personas aún piensan que los talentos se tienen o no, entonces dejan de intentarlo porque piensan que no son capaces. Demostrémosles a través de la ciencia que efectivamente hay desafíos que les cuestan más, pero que podrán lograrlos con éxito si lo siguen intentando y practicando, pues su cerebro se hará cada vez más fuerte.

- Dar retroalimentación a los estudiantes sobre la base de cómo enfrentan el proceso de aprendizaje y no basados en las supuestas características del alumno. Debemos evitar a toda costa frases como “te felicito, eres muy inteligente”, o “no te preocupes, no eres bueno/a en esta asignatura, pero sí eres muy bueno/a en esta otra”. En cambio, potenciemos la mentalidad de crecimiento diciendo afirmaciones como “te felicito, ¡las estrategias que usaste han dado resultado!”, o “veo que esta asignatura te resulta más desafiante, revisemos paso a paso qué es lo que te sale más difícil para que puedas practicar”.

- Fomentar el aprendizaje del error: esto se conecta directamente con generar el espacio de confianza para cometer errores, y va un paso más allá: tiene que ver con aprender de ellos. En este sentido, es importante no centrarnos en el resultado, y estimulemos a los alumnos a identificar en qué fallaron y cómo pueden hacerlo mejor la siguiente vez. Esto les permitirá mantener la motivación, pues podrán evidenciar que han aprendido algo nuevo y que están más cerca de lograr su objetivo.

Cómo fortalecer el sentido de la educación escolar en un año como este

1. Reflexionar con el equipo escolar qué es lo que queremos para los alumnos y para qué. Esto no es trivial, puesto que este año ha dado pocos espacios para reconectarnos con aquello que nos llevó a dedicarnos a la educación. Es allí donde encontramos el verdadero sentido de nuestro trabajo y del aprendizaje de los estudiantes
–con o sin pandemia– por lo cual debemos comunicarlo con fuerza.

2. Identificar las falsas creencias que existen en la comunidad en relación a dar por perdido el año.

3. Trabajar con los estudiantes su propio sentido de propósito. Siempre con sentido de realidad, es importante que les demos esperanza de que esto va a pasar, e invitarlos a pensar más allá de la pandemia.

4. Generar espacios de conversación con los apoderados en los que ellos también puedan reconectarse con los sueños que tienen para sus hijos.

5. Por último, es importante explicitar de manera amable y atractiva lo que queremos para nuestros estudiantes. Comuniquemos y demostremos en cada acción que todo lo que hace el colegio busca el beneficio de los alumnos.

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