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Oct 2020 - Edición 245

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Escuela de las artes, escuela de los sueños

“Si vienes a Frutillar, lo más probable es que gran parte de las personas que conozcas tenga a uno de sus hijos o participe en la Escuela de las Artes”: una frase que resume lo que pasa en Frutillar, lo que provoca la Escuela de las Artes y sobre lo que Macarena Carrió, su gerenta de Educación, nos contará en esta entrevista llena de vida y emoción.

Por: P. Elizalde
Escuela de las artes, escuela de los sueños

“Todos podemos practicar música y danza y, al hacerlo, no solo desarrollamos habilidades para la vida como la creatividad, el pensamiento crítico, la disciplina, y la perseverancia, entre otras, sino que también construimos una mejor sociedad”: bajo esta filosofía, el año 2007 nace la Escuela de las Artes de Fundación Teatro del Lago, tres años antes de la inauguración del Teatro, “dando señales muy tempranas de su fuerte misión educativa”, como cuenta Macarena Carrió, gerenta de Educación de la Escuela.

 

—¿En qué consiste la Escuela de las Artes?
—Es un espacio abierto a la comunidad, que ha formado en danza, música instrumental y coral a más de 6 mil quinientos alumnos (niños, jóvenes y adultos), provenientes de Frutillar y de comunas como Osorno, Puerto Montt, Puerto Varas, Llanquihue, Purranque, etc. Más del 45 por ciento de ellos han sido becados por los Amigos de Fundación Teatro del Lago, reafirmando el compromiso de la institución con la educación.

En estos 13 años, la Escuela de las Artes se ha convertido en un punto de encuentro artístico, regional y generacional y también en un lugar que impulsa los sueños de quienes creen que las artes son parte integral de sus vidas. Tan vinculados están el arte y la educación en Teatro del Lago que toda su programación artística está diseñada para aportar a la formación de los alumnos de la Escuela de las Artes y de la comunidad. Los artistas que se presentan cada año, realizan clases magistrales, conferencias y, en algunos casos, comparten escenario con los estudiantes, en una experiencia formativa única y significativa.

Por mencionar algunos ejemplos, las alumnas del área de danza participaron del ballet “La Cenicienta”, en 2013, y tuvieron la posibilidad de compartir con la primera bailarina del Royal Ballet de Londres, Marianela Núñez. El año 2017 formaron parte del ballet “La Sylphide”, protagonizado por la Etoile de la Ópera de París Ludmila Pagliero, y el año pasado realizaron “Coppélia” y “Pedrito y el Lobo”. Y año a año, en diciembre, como es ya tradición, las alumnas del área de danza montan el ballet “Cascanueces”. Y en la música, el Coro Adulto participó en el recital de Joan Manuel Serrat, en 2018, interpretando el estreno del arreglo coral de la obra “Paraules d’amor”. También la orquesta Camerata de la Escuela de las Artes participó de la Academia Internacional de Semana Santa, en 2019, donde fueron dirigidos por el director Paolo Bortolameolli, junto a músicos nacionales y latinoamericanos.

—Realmente increíble, y ¿cómo funciona la Escuela de las Artes en tiempos normales y cómo lo hace hoy en tiempos de distanciamiento social?
—En tiempos normales funcionamos físicamente en Casa Richter, una casona patrimonial de color verde oscuro, ubicada en Frutillar, en avenida Philippi, a pasos del Teatro del Lago. Allí realizamos nuestras clases del área de Danza, liderada por Rita Rossi y el área de Música, por Quim Piqué. En el área de danza contamos con clases de ballet, danza contemporánea y flamenco, para niñas y niños, jóvenes y adultos. Nuestras alumnas de ballet son certificadas año a año por la Royal Academy of Dance de Londres. En el área de música, impartimos clases de flauta traversa, viola, violín, violonchello, piano y canto, además de cursos de teoría musical, canto coral y expresión dramática. También contamos con dos orquestas, una juvenil (Camerata) y una infantil (Piccolo).

Desde mediados del mes de marzo decidimos por seguridad de nuestros alumnos y colaboradores cerrar la Escuela de las Artes y rápidamente comenzamos a implementar las clases online. En este contexto, nuestro foco principal ha sido acompañar y ser un espacio importante de contención, donde sabemos que la expresión artística es un gran canal para ellos en estos momentos. Nuestro propósito es que nuestros estudiantes sigan disfrutando y realizando lo que más les gusta y aman: la música y la danza. Sabemos también que la continuidad de las clases les otorga y facilita el cultivo de su práctica, la perseverancia y la disciplina, habilidades esenciales para el desarrollo de cualquier disciplina artística, y que son la base de la formación integral que promovemos desde la Escuela de las Artes. Todo esto ha sido posible gracias a la capacidad de reinvención e innovación de nuestro cuerpo docente, que ante esta nueva situación ha buscado siempre la mejor manera de acompañar a nuestros estudiantes.

La rápida respuesta que tuvimos como Escuela al adaptarnos a este nuevo contexto, se ha traducido en un gran compromiso por parte de nuestros estudiantes y familias, reflejado en una alta asistencia, participación y baja deserción (8%), incluso en estos tiempos, revelando una comunidad que se reúne en torno a la educación artística y genera maravillosos espacios de creatividad.

—¿Lo virtual llegó para quedarse?
—Lo virtual nos ha abierto un abanico de posibilidades, que antes veíamos completamente lejanas e inexistentes. Hoy visualizamos un regreso a la normalidad, en un esquema flexible; por ejemplo, combinando espacios entre lo presencial y lo virtual, que permita volver a encontrarnos de forma paulatina. Las clases online son una herramienta muy útil que nos ha permitido continuar conectados, pero para la práctica de la música y la danza el contacto, la presencia física y el interactuar unos con otros, es parte fundamental de la magia que sucede dentro de las salas de la Escuela de las Artes. A pesar de que lo virtual nos ha permitido seguir unidos, el vínculo humano presencial es irreemplazable.

—La presencia de la Escuela de las Artes, del Teatro del Lago, ¿cómo marca a la ciudad de Frutillar?
—Si vienes a Frutillar, lo más probable es que gran parte de las personas que conozcas tenga a uno de sus hijos o participe en la Escuela de las Artes. No importa de dónde vengan, pueden ser niños becados u otros que viajan todos los días desde otros lugares de la región, a formarse en este gran lugar dedicado a la cultura y las artes. Por ende, muchos de los frutillarinos han tenido la posibilidad de estar en el escenario principal del Teatro, ya sea en el coro, danza, música o como público asistente a ver a alguno de sus hijos o hijas. La comunidad vibra con la Escuela y los padres esperan largas horas a sus hijos para verlos aprender, perfeccionarse y desarrollarse en una disciplina artística que les traerá tantos beneficios en su vida.

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