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Dic 2020 - Edición 247

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Cuando las familias cantan unidas

Estas tres historias nos enseñan cómo padres y abuelos logran trasmitir el amor a la música a sus descendientes. Y junto con ello, les regalan a niños y adolescentes una actividad enriquecedora que protege el patrimonio y la identidad chilenos.

Por: M. ester Roblero
Cuando las familias cantan unidas

Emma Madariaga:  “La música y la poesía abren horizontes”

Emma Madariaga tiene apenas 17 años y ya es considerada un “Tesoro vivo de la humanidad” en Chile. Es heredera de una tradición musical muy antigua: el Canto a lo Poeta, en sus dos expresiones de Canto a lo Humano y Canto a lo Divino. Recibió esta distinción el año 2018, de manos del Ministerio de la Cultura y las Artes, junto a su padre Arnoldo Madariaga López y a su abuelo, Arnoldo Madariaga Encina: “Ya de bebé mi oído se fue desarrollando porque mi papá me cantaba y yo lo oía cantar con mi abuelo. Mi abuela Carolina también fue cantora de tonadas. La primera vez que me subí a un escenario fue a los seis años, pero desde antes participaba con mi familia en novenas”, cuenta.

Emma vive en la comuna de Cartagena y cursa 4º medio en el Liceo Municipal Vicente Huidobro de esa ciudad. “Mi hablar también se fue desarrollando a medida que aprendía del Canto a lo Poeta, porque yo acostumbraba oír a mi tata componer en décimas. Mi niñez y mi adolescencia han trascurrido muy cerca de la sabiduría del campo, entre familias llenas de calidez. Mi abuelo vive al lado de nuestra casa”, cuenta.
Explica que “la poesía cantada es una disciplina en torno a la espiritualidad y por eso hace brotar una manera de ver la vida y un modo de expresarse. Para componer esta música hay que hacerlo en décimas, usar las rimas y acompañar las letras con guitarrón o guitarra traspuesta, que es una guitarra chilena muy típica del campo. También es necesaria la improvisación. Con respecto al Canto a lo Divino, este va explicando la historia divina y por ello uno debe conocer mucho los evangelios”.

Emma está orgullosa de esta tradición: “Para mí, el canto a lo poeta es una forma de vida y también un oficio”, señala. Su sueño es estudiar música al salir de la enseñanza media. Y su consejo es claro para los niños, adolescentes y sus familias: “Yo les diría a todos que a través de la música se puede ver un mundo muy diferente al que estamos acostumbrados, muy diferente al cemento de las ciudades. La música y la poesía abren horizontes. Además, te permiten conocerte, las décimas son para crear y el guitarrón para expresar lo que vas conociendo y descubriendo”.

“La música y la poesía abren horizontes. Además, te permiten conocerte, las décimas son para crear y el guitarrón para expresar lo que vas conociendo y descubriendo”. Emma Madariaga, 17 años, cantora, compositora y poeta.

Fabián Venegas: El sueño de transmitir lo recibido

Fabián Venegas recuerda que cuando comenzó a tocar el bombo, este instrumento era de su mismo porte: “Desde muy niño quise aprender instrumentos incursionando en el teclado, la guitarra y el bombo, y participando en muestras musicales de talleres extracurriculares”.

En la enseñanza media Fabián tuvo bandas rockeras con amigos y aprendió a tocar guitarra eléctrica. Pero esta pasión lo llevó más allá, a estudiar Licenciatura en Música y Dirección de Agrupaciones en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Esa decisión, cuenta, no solo fue acertada en lo vocacional, “sino porque me permitió conocer a tantos maestros importantes que me influyeron, en especial a Francisco Astorga Arredondo, quien me enseñó sobre el Canto a lo Poeta y el folclore chileno”, cuenta. “Su humildad y entrega de sabiduría fueron fundamentales para introducirme en este universo, invitándonos a un grupo de estudiantes a presenciar la tradicional ‘Cruz de Mayo’ en Codegua, contigua a la comuna de Mostazal, en la Sexta Región”, añade.

Fabián Venegas describe el maravilloso proceso que entonces comenzó: “Descubrí un tesoro de tradición que albergan las vigilias de Canto a lo Divino y el misticismo presente en la comunidad de cantores y auditores presentes. En ese momento me enamoré de aquella tradición y decidí pertenecer en su comunidad, aprendiendo cada semana con la sabiduría que me entregaba mi maestro y cada encuentro al que asistía”. Por si eso fuera poco, también en la universidad Fabián conoció a su novia, Elizabeth Silva: “Fue cantando en coros para matrimonios que nos conocimos y enamoramos al poseer tantas cosas y gustos en común”.

Como educador de música Fabián Venegas sueña con “la posibilidad de enseñar este hermoso arte a muchas personas, desde niños pequeños hasta adultos mayores, dirigiéndolos a través de conjuntos musicales y corales”. También sueña con trasmitir nuestro folclore chileno y latinoamericano, “sumergiéndome en este universo de interpretación, creación e investigación de algunas tradiciones de nuestro país. Para esto”, agrega, “es importante aprender a cantar y tocar alguno de los tres instrumentos característicos del Canto a lo Poeta, como el guitarrón chileno, el rabel chileno o la guitarra traspuesta”, dice.

“Para llegar a los jóvenes hay que adaptarse a los tiempos actuales, pero también se pueden componer décimas abordando temáticas de sus intereses, como las redes sociales, series o películas que sean de su gusto”.Fabián Venegas, Licenciado en Música y Dirección de Agrupaciones (UMCE) y cantor a lo poeta. 

Francisca Acevedo: Con un arpa en las manos

Francisca Alejandra Acevedo y sus hermanas llevan en sus venas la música y las tradiciones de Rangue, pueblo ubicado en Aculeo. Desde pequeña comenzó a participar en las celebraciones que hace décadas se mantienen y trasmiten de generación en generación, como las vigilias cantadas para las fiestas de la Cruz de Mayo, la Virgen del Carmen, la Novena al Niño Dios y últimamente también para la fiesta de San Isidro. Además, con sus hermanas cantan en trillas y rodeos. Su marido y su hijo también se unen a esta pasión por la música. El sueño de Francisca es aprender a tocar bien el arpa, instrumento presente en la mayoría de la música chilena. Es una meta alta, que ha quedado en pausa por la pandemia.

“Una fecha muy importante para nosotros es el 16 de diciembre, cuando invitamos a toda la comunidad a participar de la Novena al Niño, que dura nueve días terminando en Nochebuena con cánticos y pitos; ahí juegan un rol muy importante los niños y así ellos se van entusiasmando y aprendiendo a cuidar este patrimonio nuestro del campo y de nuestra fe”, cuenta.

Comenta que “es muy importante el apoyo que reciben de la municipalidad y especialmente de la capilla de Rangue, centro de estas tradiciones, para que jamás se pierdan costumbres y saberes. Desde las melodías, letras y acompañamiento de instrumentos tan nuestros como el arpa”, reflexiona.

“La Novena al Niño dura nueve días y termina en Nochebuena con cánticos y pitos; ahí juegan un rol muy importante los niños, que se van entusiasmando y aprendiendo a cuidar este patrimonio nuestro del campo y de nuestra fe”. Francisca Acevedo, cantora de Rangue.

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