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Oct 2020 - Edición 245

Educar en el cuidado del medio ambiente

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La nueva normalidad

La pandemia llegó para quedarse, al menos por un tiempo largo. Y a la educación a distancia se suma ahora la importancia de trabajar la salud emocional de los alumnos. ¿Cómo? Reduciendo contenidos, evaluando de forma diferente y orientando a los estudiantes para que duerman bien y realicen ejercicios, explican los expertos.

Por: Marcela Paz Muñoz I.
La nueva normalidad

“La situación que nos ha dejado la pandemia ha sido extremadamente difícil, especialmente porque las condiciones no son para todos iguales. Nuestra realidad era que la tecnología se utilizaba solo para entablar relaciones sociales y a la fuerza se ha tenido que redireccionar para darle un uso académico”, cuenta Karen Rojas, profesora de la Escuela Araucarias de Conchalí.

A la situación que Karen describe se añade el hecho de que actualmente en el mundo cerca de 20 millones de personas han quedado cesantes y mil 250 millones de escolares están en sus casas. Según los expertos, es una situación que nos afecta a todos y en nada contribuye a una sana salud mental.

Karen Rojas , profesora de la Escuela Araucarias de Conchalí

  Se trata de un nuevo escenario, mucho más complejo, revela Karen. “Ahora los niños ya no están en la sala de clases, y muchos ni siquiera cuentan con las herramientas para hacer sus tareas. Por ejemplo, en nuestra escuelita el 60 por ciento de los estudiantes no tiene cómo imprimir las guías que se han enviado; otro porcentaje menor, ni siquiera tiene acceso a internet”.

“La situación que nos ha dejado la pandemia ha sido extremadamente difícil especialmente, porque las condiciones no son para todos iguales”.

A todo ello hay que sumar, dice Karen, el hecho de que “los profesores no estábamos preparados para la realización de clases a distancia ni para la utilización de diversas herramientas tecnológicas. Para todo lo cual siempre se requiere capacitación”.

Se podría decir que unos más que otros estamos enfrentando lo que se ha denominado una nueva normalidad. Un escenario distinto y complejo, cuenta Antonietta Ramaciotti, docente de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, magíster en Educación Especial y Diferencial (PUC) y profesora de educación general básica (U. de Chile), situación que “de partida requiere un cambio de mirada hacia lo que están viviendo los alumnos; es decir, de poder transmitirles el mensaje de que, sin duda, estamos en momentos difíciles, pero que también son oportunidades para que aprendamos nuevas cosas, a trabajar a distancia, a hacer otros tipos de trabajo que en el colegio antes no hacíamos, a trabajar mi rutina escolar con mis hermanos, tener que compartir el computador y el tiempo con ellos”.

De hecho, “un 80% de los alumnos no cuenta con un lugar propicio para concentrarse y a nivel de emociones lo que más se repite es la ansiedad, aburrimiento, estrés, molestia, frustración, preocupación y miedo”, según se reveló en el Seminario de Salud Mental realizado en forma virtual en abril pasado, donde se hizo un testeo del estado anímico de la comunidad educativa.

En esa oportunidad se destacó un estudio realizado por la Universidad Alberto Hurtado a tres mil personas, de las cuales 395 eran estudiantes de entre 18 y 25 años, quienes habían vivido una cuarentena de a lo menos 14 días. “Las cifras se repiten. Un 80% habló de haber experimentado ansiedad, un 70% tener problemas de concentración y un 61% presentar problemas para dormir. El principal temor es a enfermarse y a contagiar a un ser querido, o que uno de ellos muera por la pandemia, y en gran parte la preocupación se acrecienta a mayor exposición a las redes sociales y los medios de comunicación”, se señaló en esa oportunidad.

Antonietta Ramaciotti, docente de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, magíster en Educación Especial y Diferencial (PUC) y profesora de educación general básica (U. de Chile)

“Un error que cometemos muchas veces los profesores es creer simplemente que los alumnos tienen que realizar diferentes ejercicios para aprender ciertos conocimientos, pero si esos ejercicios no tienen sentido para ellos, no evocarán las emociones que permitan almacenar el conocimiento de manera permanente y estable”.

Por ello, para superar esta nueva normalidad, advierte Roberto Ferreira, profesor asistente del Departamento de Aprendizaje y Desarrollo, Facultad de Educación (PUC), es clave recordar el rol que juegan las emociones dentro de cualquier proceso de aprendizaje, y aún más en tiempos como los que estamos atravesando. “Las emociones son importantes para la enseñanza; esto es algo que sabemos desde hace mucho tiempo, ya que, por ejemplo, tendemos a recordar mejor la información que se presenta asociada a una emoción positiva o negativa. Todos retenemos de mejor forma los eventos importantes de nuestra vida (porque generaron una emoción positiva fuerte) y, lamentablemente, también aquellos eventos negativos o traumáticos (acompañados de fuertes emociones negativas)”.

Evidentemente, dice Ferreira, en el contexto normal de una sala de clases, lo ideal es asociar los contenidos a emociones positivas. “Sin embargo, en la situación actual de pandemia y muchas veces aislamiento, las actividades que podemos hacer con los alumnos son más limitadas. Además, otras acciones que los alumnos solían hacer, sobre todo las actividades externas, ya no son posibles”.

Por ello es que todo lo anterior pudiese tener un impacto emocional significativo en los estudiantes, “y una forma de combatirlo es planificando con anterioridad cada día, con el fin de que no haya espacios vacíos de tiempo que nos lleven a sentir que estamos encerrados y no podemos salir”.

Por ejemplo, se recomienda que al comienzo de cada clase se converse con los alumnos unos minutos sobre la contingencia para inferir cómo se sienten o cómo están viviendo la situación. “Debemos pensar que cuando hacemos clases durante este periodo, los alumnos y los profesores no estamos en el mismo espacio físico, por lo cual la sala de clases ahora significa diferentes realidades y eso requiere una constante interacción sobre el contexto, con el fin de actualizar nuestra información sobre el entorno de aprendizaje”, señala el académico de la PUC.

En esa misma línea, para la profesora de la Uandes, uno de los aspectos que los estudiantes extrañan más es la interacción con sus pares. “Ellos disfrutan al aprender con otros; por lo tanto, las instancias de aprendizaje no pueden reducirse a solo ver un ppt y responder una guía de trabajo. Los recursos tecnológicos nos ofrecen varias posibilidades de trabajo colaborativo, igualmente se puede trabajar en grupos, se puede exponer en grupos, participar en foros”.

Aprovechar la tecnología permite, dice Ramaciotti, “reducir la sensación de aislamiento, los hace trabajar con un objetivo en común, tomar acuerdos, organizarse y seguir compartiendo con sus pares, y lidiar mejor con lo que están viviendo”.

El complejo periodo presente, a juicio de la académica de la Uandes, debiese ser visto por los docentes como “la oportunidad para trabajar la mentalidad de crecimiento. Es momento de que dejemos nuestra mentalidad fija que nos dice que hay una única forma de vivir y enfrentar el sistema escolar, porque por años lo hemos hecho así; pensar que, si las cosas cambian, vamos a ir directo al fracaso”.

Para ello, recomienda “poner a prueba otras formas de enseñar y de aprender que hace tiempo veníamos diciendo que teníamos que implementar. Llegó el momento de utilizar diferentes modalidades para la enseñanza, probarlas, poder decidir en qué asignatura nos favorecen más unas que otras. Transmitir a los niños la mentalidad de que en la adversidad surgen desafíos y oportunidades que somos capaces de enfrentar”.

Reducir los contenidos

Señala la académica de la Uandes que, en un año normal, cada asignatura tiene proyectado el logro de varios objetivos de aprendizaje con sus respectivas evaluaciones. “Actualmente, con la demanda de tiempo en el trabajo frente a la pantalla, además de tener que compartir el computador con los hermanos, esto pasa a ser nuevamente un factor de estrés, lo cual incide en el estado emocional de los niños y por ende en la motivación por aprender”.
Por ello, dice Antonietta, es vital la priorización de los aprendizajes, tanto al momento de enseñar como de evaluar. “No se pueden lograr todos los objetivos de aprendizaje que teníamos propuestos para un año normal; por lo tanto, se debe tomar una decisión respecto de qué contenidos y conceptos asociados al aprendizaje serían los indispensables que al final del año hayan aprendido, eso reducirá el bombardeo de contenidos y de evaluaciones considerablemente”.

“Una recomendación que puedo dar y que ha funcionado en mis clases es dividir los contenidos de una clase de 1 hora y media en tres partes. En cada parte el profesor presenta los contenidos durante 15 minutos, seguidos de 10 o 15 minutos de preguntas o discusión. Una vez que se cierra el tema, se aborda el siguiente con la misma modalidad hasta completar la clase. Esta modalidad es recomendable porque permite a los alumnos retener más información, gracias a la clasificación de los contenidos; además, el hecho de que las presentaciones no duren más de 15 minutos permite mantener la atención de los alumnos”, explica el profesor Ferreira.

Es importante comunicar esta dinámica al inicio de la clase, con el fin de que los alumnos sepan que no tienen que escuchar al profesor durante 1 hora y media sin tener mucha participación. Una alternativa es que se suban videos a una plataforma (idealmente, de no más de 15 minutos) y luego la clase contemple solo una discusión sobre la información presentada. En esta modalidad, la sesión vía streaming puede ser más breve, dado que ya previamente se vio el material audiovisual. El video que se comparta en la plataforma no es necesario que sea producido por el profesor, ya que hay muchísimo material disponible online en el cual apoyarse. Es importante sí que el profesor tome un rol de guía de ese conocimiento y, además, enseñe a acceder a información confiable en la web”, puntualiza el profesor Ferreira.

¿Cómo evaluar?

Para la académica de la Uandes, “es importante reducir la cantidad de evaluaciones ya que el aprendizaje online toma un tiempo mayor que el aprendizaje presencial, lo que ya hace que el niño sienta los períodos de aprendizaje largos y demandantes”.

Según Ferreira, las evaluaciones deben ser acordes a los contenidos y el nivel de procesamiento de esos contenidos durante las clases. “Si en una clase el objetivo era que los alumnos comprendieran los contenidos, en la evaluación posterior de esos contenidos no se les puede pedir a los alumnos que apliquen esos contenidos a una situación nueva. La razón se debe a que comprensión y aplicación corresponden a diferentes niveles de procesamiento. De esta forma, como señalé anteriormente, deben establecerse contenidos prioritarios y las evaluaciones no deben ser las tradicionales, sino evaluaciones adaptadas a esos contenidos prioritarios y a los niveles de procesamiento que el profesor logra generar a través de sus clases online”.

En términos prácticos, orienta Ferreira, “recomiendo entregar claridad en relación con los contenidos que se van a evaluar y poner a disposición de los alumnos la pauta o rúbrica que se utilizará para evaluarlos”. “Además de presentar estos criterios de forma clara, se debe ser flexible en los logros que se obtengan, pues sabemos que las condiciones de los alumnos pueden ser muy distintas unas de otras, por lo cual no todos serán evaluados bajo las mismas condiciones. Por otra parte, dado que es difícil evaluar por el hecho de que los alumnos no están en una sala de clases, es recomendable dar plena libertad de utilizar los materiales de clases para responder las preguntas de las pruebas, pero limitar el tiempo de la evaluación de manera razonable”.

La importancia del buen dormir y el ejercicio

Explica el profesor de la PUC que, “además de utilizar esta modalidad de clase espaciada, es importante tener momentos de apoyo emocional para los estudiantes. Esto también es muy beneficioso para el bienestar del docente, pues recibirá retroalimentación positiva de los estudiantes por su preocupación hacia ellos”.

Cuenta Ferreira que, en la última parte de una de sus clases, a fines de abril, decidió presentar a los estudiantes información útil para abordar la pandemia. “Existe mucha información en el ámbito de la psicología y la neurociencia que la gente en general ignora y que puede ser muy útil para abordar una situación como la actual. Mi primera recomendación fue que organizaran sus jornadas de trabajo el día anterior y discutieran con sus familias sus horarios, con el fin de evitar situaciones de estrés por no poder cumplir con una tarea o que otro miembro de la familia interfiriera con sus actividades”.

En segundo lugar, dice el profesor de la PUC, “les comenté algunas recomendaciones; por ejemplo, que es importante dormir al menos ocho horas y lograr esta meta requiere planificar la etapa del sueño. Esto significa dejar de utilizar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de ir a dormir, lo cual es importante porque la luz de los dispositivos impide que nuestro cerebro libere melatonina (la hormona del sueño), lo que nos dificulta dormir. La luz activa una zona del cerebro que se llama núcleo supraquiasmático, el encargado de regular la liberación de melatonina. Si no se logra dormir bien o lo suficiente, la falta de sueño tiene muchas consecuencias negativas para el organismo: irritabilidad, estrés, ansiedad, problemas de memoria, cansancio, etc. Además, la falta de sueño impide que el cerebro lleve a cabo una serie de procesos como la consolidación de los aprendizajes en la memoria a largo plazo, además de procesos de mantención general de las células.

Otro aspecto que menciona regularmente el profesor de la PUC a sus alumnos, es el efecto del ejercicio físico y de sus beneficios para la salud y la cognición. “Hoy en día sabemos que el ejercicio físico no solo tiene un impacto en el estado físico y la salud en general, sino que también afecta aspectos de la cognición. Por ejemplo, mayor neurogénesis (nacimiento de nuevas neuronas en el hipocampo), lo que nos permite generar mejores aprendizajes. El ejercicio físico también permite una mejor irrigación sanguínea del cerebro, lo que se traduce en un procesamiento más eficiente de la información. Lo más gratificante de haber compartido este conocimiento con los alumnos fue su retroalimentación, ya que agradecieron la preocupación por ayudarlos a sobrellevar el proceso que están viviendo, orientándolos con información relevante”.

Roberto Ferreira, profesor asistente del Departamento de Aprendizaje y Desarrollo, Facultad de Educación (PUC),

¿Cómo motivar a los alumnos en la nueva normalidad?

Existen dos tipos de motivación:

Motivación intrínseca: Emerge de la persona (disfrutar el tocar un instrumento, estudiar sin que nadie nos obligue).

Motivación extrínseca: Viene desde fuera de la persona, cuando la gente hace algo para obtener reconocimiento o algún tipo de refuerzo (tocar un instrumento para ganar dinero o estudiar para obtener una mejor nota).

Ambos tipos de motivación, señala el profesor de la PUC Roberto Ferreira, son importantes para el trabajo escolar o el trabajo académico. “La forma en que los profesores pueden hacer que la motivación intrínseca, por ejemplo, favorezca el aprendizaje es descubriendo cuáles son los intereses que tienen los alumnos (deportes, películas, series, hobbies en general, etc.). De esta forma, los contenidos pueden contextualizarse en relación con los intereses de los alumnos, de manera de acercarlos a las actividades asociadas a su motivación intrínseca y de esta forma generar un interés más espontáneo.

“Llegó el momento de utilizar diferentes modalidades para la enseñanza, probarlas, poder decidir en qué asignatura nos favorecen más unas que otras. Transmitir a los niños la mentalidad de que en la adversidad surgen desafíos y oportunidades que somos capaces de enfrentar”.

En relación con la motivación extrínseca, “podemos fomentarla estableciendo metas más realistas y de corto plazo. Por ejemplo, enseñar a multiplicar puede dividirse en pequeños ejercicios que permitan generar un refuerzo positivo para los alumnos cuando logren completar una etapa. Leer un libro puede incorporar una serie de metas pequeñas (resumen sobre un capítulo, descripción de un personaje o evento). Estas etapas permiten generar oportunidades para que el profesor entregue retroalimentación positiva a sus alumnos, lo cual permitirá aumentar su motivación sin esperar a terminar de leer el libro y recibir una nota, que muchas veces puede ser negativa.

Magaly Villaseca

“En mi colegio, así lo hacemos”

Preocupada por la salud emocional de sus alumnos, Magaly Villaseca Díaz, rectora de la Escuela Industrial Ernesto Bertelsen Temple, de la Fundación Diego Echeverría Castro, que pertenece a la Red Educativa de Fundación Irarrázaval, nos contó de su experiencia y del trabajo que vienen realizando para trabajar ese ámbito.

–¿Qué práctica innovadora realizan ustedes en el colegio para favorecer el trabajo socioemocional de los alumnos?
–Desarrollamos jornadas de formación en habilidades emocionales, las que tienen como destinatarios a los alumnos de quinto básico a cuarto de enseñanza media. Las jornadas de formación se llevan a cabo desde una metodología participativa y vivencial que integra la experiencia de los estudiantes junto a espacios de reflexión, y permiten fomentar la armonía desde una mirada holística del ser humano: intelecto, emociones y corporalidad.

–¿Qué estrategias utilizan?
–En las temáticas trabajadas con cada uno de los niveles favorecemos el desarrollo del autoconocimiento, manejo de las emociones, actitudes empáticas y manejo del estrés.

Usamos estrategias como expresión verbal: palabra, reflexión, escucha y silencio, además de juegos cooperativos en dinámicas grupales, y técnicas expresivas con pintura, escritura y manualidades. También, otras dinámicas de grupo para el conocimiento mutuo, la comunicación no violenta, la definición de normas, escucha y diálogo activo y técnicas de relajación, que son respiración, atención e introspecciones guiadas.

–¿Quiénes participan en esta iniciativa?
–Incluimos también el acompañamiento de delegados de Pastoral y Convivencia escolar. Gracias a una alianza estratégica con el equipo de Orientación y Evangelización sectorial, generamos una plataforma de formación y acompañamiento a los estudiantes de quinto básico a cuarto medio, que les brinda herramientas necesarias para liderar procesos de formación protagónica.

–¿De qué manera han trabajado este tema durante esta etapa que estamos viviendo?
–Durante este tiempo de aislamiento social, la alianza de los equipos de Orientación y Pastoral ha gestionado su tarea desde la presencia virtual a través de las redes sociales de nuestro colegio.

En un diálogo permanente con nuestros equipos, conocer la realidad de nuestras familias nos ha llevado a dar respuesta desde las siguientes temáticas: contención emocional, y espacios de reflexión, de participación y de recreación.
La experiencia de los equipos nos lleva a fundamentar que el bienestar de las personas es una necesidad vital para gestionar las emociones en esta difícil etapa por la cual estamos transitando.

–¿De qué manera han apoyado a los docentes en su salud emocional también?
–Acogiendo la humanidad de nuestros docentes y las vivencias que cada uno de ellos comparte en estos tiempos de aislamiento social, se han generado espacios de contención que permiten la escucha atenta y la elaboración emocional.
Lo anterior nos permitirá identificar nuestras fragilidades para así poder actuar, asumiendo nuestros desafíos, personales, familiares y laborales.

Goighet Andrade Yana

El testimonio de una directora, desde el norte

Esta pandemia ha afectado en distintos niveles, unos más y otros menos. Cuenta Goighet Andrade Yana, directora del Liceo Bicentenario Minero S.S. Juan Pablo II que “los adultos a veces creemos que soportamos mejor las situaciones de emergencia y ahora vemos que, si bien es cierto existen herramientas como experiencia y preparación, lo emocional cala hondo a cualquier edad. Somos un equipo que permanentemente busca instancias para el refuerzo positivo; por tanto, es una realidad que estamos más sensibles y afectados, pero con una fortaleza y compromiso a toda prueba”.

Esta directora explica que en el estamento estudiantil se ven con mayor claridad los estragos. “Sin embargo, el teletrabajo ha ayudado bastante, pero es insuficiente para los requerimientos emocionales de los estudiantes, que han evidenciado más cambios de humor, desidia, abulia, frustración. Aun así, hay un grupo mayoritario que se mantiene firme contra viento y marea”.

Parte del trabajo realizado se basa en diagnósticos a partir de los profesores acompañantes, encuestas en línea y videos motivacionales. De hecho, nos relata que el equipo de convivencia Escolar y el equipo Psicosocial crearon correos especiales de atención personalizada para estudiantes y funcionarios.

-¿Y los docentes, cómo se han organizado?
-Los profesores han sido cracks en la materia; primero empezamos solo con links y guías de nivelación, ahora estamos con la plataforma Classroom de manera muy activa, videos, foros y correos, y los jóvenes de la especialidad de minería están recibiendo clases online a través de la plataforma Zoom.

Afortunadamente, hemos contado con el apoyo de SNA Educa, la Municipalidad de Alto Hospicio, las familias, los funcionarios y la Fundación Educacional Collahuasi.

César Gavilán

El trabajo de Collahuasi en terreno

“Estas iniciativas permiten beneficiar a miles de familias en las comunas de Iquique, Alto Hospicio, Pozo Almonte y Pica”

Desde la distancia, al igual que la mayoría de los chilenos, César Gavilán Navarro, director ejecutivo de Fundación Educacional Collahuasi, nos relata cómo se han organizado para trabajar con medios remotos en cada uno de sus establecimientos.

“Actualmente, estamos trabajando de la mano con los municipios y SNA Educa para las familias y jóvenes de Tarapacá, a través de un proceso de conexión virtual. Sabemos que no todas las familias cuentan con acceso a internet, debido a la crisis social los recursos apuntan a otras cosas. Por eso, estamos apoyando a los distintos establecimientos municipales con chips de conexión a internet y minutos telefónicos, de los cuales ya se han entregado más de 15 mil unidades a los estudiantes, algo cercano y amigable para usar en un celular, además de ser unipersonal. A eso se añaden 240 tabletas para quienes no poseen un computador”.

-Nos podrías detallar más acciones que han implementado…
-Otra de las acciones en apoyo educativo es la entrega de material didáctico que beneficia a 1.570 estudiantes, pudiendo acceder a libros y cuentos didácticos. Además, nuestra página web contará con material educativo que, inicialmente, tendrá contenidos para los colegios técnicos municipales, ampliando progresivamente su contenido para todos los jóvenes, trabajando incluso la realidad aumentada. Por otra parte, estamos desarrollando programas especiales en radio y televisión local en comunas algo alejadas, como es el caso de Pica, abarcando todos los medios para permitir que los jóvenes cuenten con material para educarse.

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