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Ago 2020 - Edición 243

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Familia Escuela: Una red de apoyo emocional para niños y adolescentes

Para muchas familias en Chile la escuela de sus hijos no es solo el lugar donde van a estudiar y aprender, sino un espacio de contención y socialización. Privados de ese espacio, los educadores y muchos padres han debido organizarse para suplir la distancia y también en un alto porcentaje la falta de internet.

Por: M. ester Roblero
Familia Escuela: Una red de apoyo emocional para niños y adolescentes

“Esta pandemia nos ha mostrado la realidad de hacinamiento y brecha educacional que tenemos en nuestro país. Espero que esta experiencia nos permita trabajar más y lograr cambiar esta situación, donde muchas familias esperan que con la educación cambie el futuro de sus hijos. Eso es lo que desea todo padre y madre de familia: que sus hijos sean más que ellos en la vida”, señala Verónica Tagle, directora académica de la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago.

Lo emocional primero

La actual crisis sanitaria ha demostrado que las escuelas no son solo el lugar donde los niños y adolescentes van a aprender, sino, además, a compartir y recibir mucho apoyo para su bienestar emocional integral... ¿cómo suplir esto cuando se han suspendido las clases?

Todo aprendizaje en la vida parte de la conexión emocional, especialmente en la adolescencia. Esta etapa, muchas veces olvidada, es donde los jóvenes forjan su personalidad. Sobre este punto, es importante generar una conexión emocional entre los estudiantes y quienes estamos a cargo de su formación, ya sean los profesores o, en el contexto de la pandemia, sus padres.
Nosotros, en la Corporación Educacional del Arzobispado de Santiago, tenemos un equipo de formación multidisciplinario, en el cual comparten orientadores, psicólogos y asistentes sociales. Su función es acompañar y preparar cápsulas de contención emocional para mejorar la salud mental de nuestros alumnos.

— ¿Han logrado coordinar con las familias? ¿Qué deben saber y/o hacer los padres en este sentido?

— Siguiendo con nuestra misión, nos hemos preocupado de acompañar a nuestros jóvenes en este periodo nunca antes vivido por nadie de la comunidad educativa, ni los más jóvenes ni los más viejos. La desesperanza y la incertidumbre muchas veces se apropia de ellos, sobre todo en el contexto en que viven, donde la vulnerabilidad es parte de su día a día. Para tomar contacto con las familias hemos mejorado los canales de comunicación a través de la implementación de acciones informativas, entre las cuales destacan: llamados periódicos de los profesores jefe a sus alumnos, encuesta de diagnóstico aplicada a los padres y a los alumnos y, por último, basándonos en la información que hemos recopilado, hemos comenzado una campaña de canastas familiares para ir en ayuda de las familias con una situación económica compleja.

— ¿Cómo podría definir una buena red de apoyo y cuál es su misión?

— Nosotros trabajamos en red, somos una corporación de 11 colegios, y esto nos ha permitido no sentirnos solos, y podemos compartir estrategias entre todas y todos, aportando cada uno desde su experiencia. La red de apoyo debe tener como principal objetivo apoyar y contener a los estudiantes y sus familias en los temas que ellos consideran necesario hacerlo en este difícil contexto que nos afecta a todos.

Verónica Tagle

El desafío de seguir enseñando

Con respecto al apoyo de parte de sus profesores para el aprendizaje, ¿qué experiencias y hechos concretos están dando resultado?

Nosotros hemos tomado algunas acciones que han tenido efecto según mediciones internas: a todos los alumnos se les llama y entrega material pedagógico. Además, estamos utilizando la plataforma del Ministerio de Educación “Aprendo en Línea”, y nuestra columna vertebral han sido los textos escolares. Todo esto funciona con el apoyo de nuestros profesores, sin los cuales ninguna de estas acciones daría resultado.

— Pensando en el futuro, tanto en la vuelta a clases como en la educación integral de los hijos y alumnos, ¿qué otras instancias comunitarias pueden servir como redes de apoyo?

— Una instancia que estamos pensando implementar a futuro es reflexionar conjuntamente con nuestros jóvenes a través de foros, encuestas y otras fuentes de información. Lo central es preguntarles cuál es el colegio que como comunidad queremos, cómo esta crisis sanitaria ha cambiado la forma de pensar los establecimientos educacionales y cómo esta experiencia ha reencantado el rol del profesor, no solo en su dimensión pedagógica, sino que en lo emocional. En lo práctico, un ejemplo es que el equipo de asistentes sociales orienta en los beneficios sociales a los que pueden postular las familias, como el bono COVID-19. Esta es una de las demandas más importantes de las familias a los colegios.

 

Cristián Santiago, inspector general y encargado de Convivencia del Centro Educacional Alberto Hurtado:

“Las redes de apoyo serán más importantes aún al regreso a clases presenciales”

“Nosotros hace mucho tiempo sabíamos que nuestros alumnos encuentran en el colegio un espacio que les entrega mucho más que un título técnico, o les permite salir de 4º medio. Para ellos, la escuela es lugar de socialización, es donde logran establecer relaciones de amistad y muchas veces encuentran contención para problemas familiares. Con esta crisis hemos comprobado eso y mucho más”, afirma Cristián Santiago, del Centro Educacional Alberto Hurtado..

“Sería absurdo pensar que cuando se reanuden las clases podremos recibir a nuestros alumnos como si acá ‘no hubiera pasado nada’. La crisis ha sido dura para todos, pero para muchos de ellos, mucho más. Sería ingenuo de nuestra parte creer que por las condiciones de vulnerabilidad en que viven, no estén dentro de lo que las cifras describen que está pasando en Chile: junto a necesidades económicas y a las casas pequeñas, han aumentado los casos de violencia intrafamilar y algunos de ellos deben estar entre quienes la han sufrido. Tenemos que estar preparados para ese regreso”.

Cuenta Santiago que hasta la fecha se han organizado con creatividad, pese a las dificultades, para estar en contacto con los alumnos. “Todo, en un contexto donde un alto porcentaje no cuenta con internet. A lo más, WhatsApp. Por eso, la entrega de material impreso está disponible en el colegio y hay una persona encargada de hacerlo. Los profesores jefe han tenido un rol clave, porque ellos se encargan de estar en contacto permanente con los alumnos y las familias. Todo el día”.

“Yo diría que la gran enseñanza de la pandemia es la enorme necesidad de apoyo emocional de nuestros niños y jóvenes. La educación emocional a través del desarrollo de habilidades específicas hoy es un desafío inmenso. Esa es la gran red que debemos tener lista para el regreso”.

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