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Jun 2020 - Edición 241

Sin apoyo socioemocional no hay aprendizaje real

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Nadia Valenzuela, ganadora del Global Teacher Prize Chile 2019: “No tengo excusas para que un alumno no aprenda”

Con estas palabras, Nadia Valenzuela, quien recibió el Global Teacher Prize Chile el año 2019 y trabaja con niños de colegios vulnerables, afirma que la educación a distancia, con o sin internet, puede lograrse de todas formas si el profesor así se lo propone. ¿Cómo? Aquí le preguntamos.

Por: Paula Elizalde V.
Nadia Valenzuela, ganadora del Global Teacher Prize Chile 2019: “No tengo excusas para que un alumno no aprenda”

No pudimos entrevistarla en vivo, como nos habría gustado, debido al distanciamiento social causado por el ya famoso coronavirus y, aún así, su pasión a la hora de hablar de educación se transmitió a través del mundo virtual. Nadia Valenzuela es profesora de Ciencias y la ganadora del último Global Teacher Prize realizado en Chile por sus iniciativas con alumnos vulnerables en la comuna de Angol, que incluso implicaron contactar directamente a la NASA y salir seleccionada entre 50 colegios del mundo para realizar un experimento científico gravitacional en esta comuna de la Región de la Araucanía.

Hoy sigue ejerciendo su profesión y la educación a distancia la tiene más ocupada que nunca, ya que no solo tiene que lograr llegar a sus alumnos, sino también facilitarles la tarea a sus padres, quienes, en muchos casos, no tienen estudios. Conversamos con ella sobre sus motivaciones y también sobre cómo funciona hoy la educación a distancia en lugares vulnerables. 

—El año pasado saliste galardonada con el Global Teacher Prize Chile 2019, por diversas iniciativas que has realizado con tus alumnos, muchos de ellos de familias vulnerables, ¿qué te motiva a realizar cosas más allá de la sala de clases y cómo logras motivarlos a ellos, tus alumnos?

—Yo nací, crecí y estudié en un ambiente de vulnerabilidad social; entonces, cuando trabajo con mis alumnos, de cierta manera yo me conecto con mi niñez y mi adolescencia, empatizo con ellos, ya que yo viví muchas de las carencias que ellos tienen hoy en día. Considero que el trabajar en estos contextos, en lo personal, me conecta con mis orígenes, con mi esencia, eso hace que mi entrega sea incondicional para ellos, no importando fecha ni horario, mis niños saben que pueden contar conmigo en lo que sea, y cuando ellos ven esa entrega incondicional de parte de su profesor o profesora, saben que no te pueden fallar y se esfuerzan por dar lo mejor de sí y de cierta manera, de no defraudarte nunca.

“Siempre existen esos profes que te marcan la vida, para bien o para mal, yo decidí marcar la vida para bien de mis pequeños, sacando lo mejor en cada clase, enseñándoles a ellos como me gustaría que estuvieran enseñando a mi hijo”.

Siempre recuerdo una profesora que tuve cuando cursé mi educación básica, ella se preocupaba cuando yo faltaba al colegio o cuando me veía que bostezaba mucho, siempre me preguntaba si había comido o había dormido bien, y eso te marca, porque uno como niño siente que para el otro uno es importante.

Siempre existen esos profes que te marcan la vida, para bien o para mal, yo decidí marcar la vida para bien de mis pequeños, sacando lo mejor en cada clase, enseñándoles a ellos como me gustaría que estuvieran enseñando a mi hijo.

—Son tiempos inciertos, la pandemia causada por el coronavirus nos ha hecho cambiar rutinas, y también la forma cómo se está educando a los niños, ¿cómo llevas estos cambios?, ¿cómo funciona la educación a distancia en Angol?, ¿cómo lograr que niños vulnerables lleguen a tener los aprendizajes deseados sin ir al colegio?

—Actualmente estoy trabajando en la Escuela Hermanos Carrera de la comuna de Angol, han sido cambios bien profundos, bien inciertos, a ratos angustiosos, ya que en televisión sale en los noticieros nuestra región, en la cual hay una alta tasa de contagiados del covid-19 y también han fallecido muchos adultos mayores. Entonces, esta crisis sanitaria llega de pronto, sin previo aviso, pero de todo esto, saco una gran lección: el hombre, hasta el momento, había permanecido en la cima de la pirámide depredadora y no existe en la actualidad ninguna otra especie que lo anteceda, se había convertido en el destructor principal de la fuente natural de su propia vida, quizás en su afán por superarse y que en cierta forma se siente un poco Dios, transformador, dueño de la vida y del universo, que se siente con la autoridad de destruir el hábitat con verdadera saña, como si odiara la bellísima morada en que vive y a las criaturas que le acompañan y viven con él, acabando con las plantas que son su abrigo, alimento y medicina, sin el menor agradecimiento, sin la más mínima consideración.

Sin embargo, se olvidó de que todas las cosas que están en la naturaleza no fueron diseñadas al azar, cada una ocupa su lugar en la vida y, por ende, tiene un rol fundamental. En este escenario aparece este virus, paralizando a la humanidad, de cierta manera el planeta necesitaba que disminuyera el tráfico aéreo, terrestre y marítimo, necesitaba que las personas nos quedásemos en las casas y de esta manera aprendiésemos a valorar la simpleza de la vida, el planeta necesitaba este respiro, para volver a renacer cual ave fénix, manifestarse gloriosamente recordándole al humano lo frágil y vulnerable que somos.

“Les he enseñado, tal como lo manifestó Albert Einstein, que es en las crisis donde las personas sacan lo mejor de sí mismas; entonces, utilizo estas instancias para motivarlos y explicarles que, si le quieren doblar la mano al destino, sólo se logra a través de la educación”.

Las clases cambiaron de escenario, me comunico con mis alumnos a través de videollamadas, de whatsapp, de audios, videos, mensajes, he utilizado todo lo que está a mi alcance para que ellos lleven de la mejor manera esta pandemia y sigan creciendo en cuanto a conocimiento y en calidad de persona. No te miento que haya sido fácil, me di cuenta de la inmensa brecha digital que existe, de la dura realidad que deben enfrentar muchos de ellos, sobrellevando muchos problemas para la edad que ellos tienen; padres que han perdido su fuente de trabajo, madres que cumplen el rol de padre. Sin embargo, les he enseñado, tal como lo manifestó Albert Einstein, que es en las crisis donde las personas sacan lo mejor de sí mismas, entonces utilizo estas instancias para motivarlos y explicarles que, si le quieren doblar la mano al destino, sólo se logra a través de la educación.

No tengo excusas para que un alumno no aprenda, si el niño no tiene internet deberá trabajar en el texto escolar; si no tiene el texto escolar, se lo voy a dejar a la casa, un gesto amable no cuesta absolutamente nada. Me comunico con ellos todo el día. A las  7:00 am comienzan los niños a pedir tareas, estamos todo el día conectados aclarando dudas y revisando los reportes que ellos envían en forma de imagen a mi WhatsApp, terminando mi jornada laboral de teletrabajo a las 1:30 am ya que hay muchos niños que contratan bolsas nocturnas. Pero, para que ellos obtengan aprendizajes, ha sido vital el compromiso de los padres.

—Se cree que la interrupción de clases que ocurre hoy podría ser la mayor interrupción en la oportunidad educativa en todo el mundo, sobre todo en sectores más vulnerables, ¿cómo lograr que esto no sea así?

—Definitivamente, ha sido una interrupción enorme, y lamentablemente la población vulnerable es la más afectada, por lo que te decía anteriormente, existe una enorme brecha digital entre nuestros niños. Si uno no busca distintos caminos de enseñanza, seguirán sin obtener aprendizajes ellos, los profesores no solamente enviamos las guías de trabajo, también enviamos la explicación y muchas orientaciones, hay muchos padres que no saben leer o desconocen los contenidos, y la labor del profesor tampoco es complicarle la vida a esa familia, sino más bien facilitarla. Antiguamente se creía que los profesores seríamos sustituidos por robots o pantallas inteligentes, para ser realista: una pantalla nunca va a reemplazar la calidez ni la mirada de un profesor, y eso ha quedado en claro gracias a esta crisis sanitaria mundial. Es una buena instancia para que la sociedad valore la enorme labor que hacemos a diario los docentes de Chile.

—¿Qué habilidades crees que deben lograr los niños hoy para adaptarse a tiempos inciertos? ¿Cómo trabajas eso con tus alumnos?

—En Chile hace falta una ley que permita que la educación emocional esté en el currículum nacional y que permita trabajarla desde prebásica hasta cuarto año de enseñanza media, es la única manera en que los niños pueden adquirir herramientas para manejar situaciones complejas que les presente la vida. Hay que humanizar la educación y nunca olvidarnos de que a los niños hay que enseñarles a identificar y canalizar sus emociones y que la violencia no es el camino de solución para ningún conflicto.

Los días viernes realizamos una catarsis con los niños, en nuestra hora de orientación, es un momento de desahogo, de confidenciar cómo pasaron la semana, cuáles son sus miedos, temores, alegrías, preocupaciones.

“Existe una enorme brecha digital entre nuestros niños. Si uno no busca distintos caminos de enseñanza, seguirán sin obtener aprendizajes ellos, los profesores no solamente enviamos las guías de trabajo, también enviamos la explicación y muchas orientaciones, hay muchos padres que no saben leer o desconocen los contenidos, y la labor del profesor tampoco es complicarle la vida a esa familia, sino más bien facilitarla”.

—Después de este tiempo con clases a distancia, ¿cómo volver a las clases de antes? ¿Qué crees que ocurrirá después de lo que vivimos estos días?

—Al alumno hay que verlo como un ser integral y como una persona, no como una caja a la cual debo poner cantidad de conocimientos atrasados para ir al día con los objetivos que plantean los planes y programas. No es fácil lo que nos tocó vivir, creo que haré jornadas de mucha conversación, de mucha contención emocional, porque es necesario escuchar y empatizar con ellos, muchos han vivido situaciones de carencias, padres despedidos de sus trabajos, familiar fallecido por el covid-19; entonces, no es llegar y comenzar a pasar contenidos. Si se comprendiera que todo parte en las emociones de las personas, y que depende de cómo uno las trabaje, va a obtener resultados de calidad con los niños.

—Sobre la educación en línea, soñemos con una óptima educación virtual, ¿cómo crees que debiera ser?

—Debiese existir una capacitación para todos los docentes, familias y alumnos, acerca del uso de las plataformas virtuales. Posteriormente, acortar la brecha digital y que los alumnos de sectores rurales y urbanos tengan buena conectividad a internet y acceso a un computador, creo que hay que implementar esas estrategias básicas e invertir en políticas digitales, que se legisle basándose en esto y después comenzar a soñar con una educación virtual.

—Por último, ¿qué mensaje les darías a los tantos profesores, que hoy han debido cambiar su manera de enseñar para lograr llegar a sus alumnos que ya no ven físicamente?

—Les diría a mis colegas que sigamos siendo formadores y cada vez más humanos, y que gracias a esta crisis sanitaria, ha quedado de manifiesto que los docentes somos esenciales e insustituibles en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que sigan entregando lo mejor de sí y esperando ansiosos el día en que podremos reencontrarnos con ellos, con el futuro de nuestro país, nuestros niños.

 

 

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