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Abr 2020 - Edición 239

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La familia, escuela de competencias ciudadanas

¿Cómo las familias pueden sumarse y aportar nueva asignatura de Educación Ciudadana que comenzará a impartirse este año 2020? Lo primero, reconociendo que en cada hogar se dan valiosas instancias de convivencia en que se puede poner en práctica la disposición al respeto, la tolerancia y la creatividad.

Por: María Ester Roblero
La familia, escuela de competencias ciudadanas

Creo que lo primero que hay que transmitir a las familias y apoderados es la diferencia entre la antigua asignatura de Educación Cívica que se impartió hasta el año 1997 y la actual de Formación Ciudadana. No se trata solo de un cambio de nombre, sino de un cambio de paradigma”, explica Jorge Blake, sociólogo y magíster en Sociología.

“Antes, el enfoque de la educación cívica buscaba enseñar contenidos, principalmente sobre institucionalidad política para que los alumnos entendieran cómo funcionaba el Estado; era una enseñanza muy centrada en los deberes y derechos de los ciudadanos. En cambio, el actual paradigma de formación ciudadana se centra en el desarrollo de habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas, además de los contenidos. Además, el enfoque ya no se dirige solo al Estado y los individuos, sino que valida a la sociedad civil como un espacio importante de participación. Se busca lograr un ‘saber ser ciudadanos’ por parte de los alumnos”, señala este sociólogo y académico de la UC.

Las competencias ciudadanas

Ser competente es saber qué hacer y saber cómo hacerlo. “Por eso, podemos definir las ‘competencias ciudadanas’ como la suma de ciertas disposiciones (valores) y de habilidades que permiten reaccionar y actuar”, define Jorge Blake. Aunque cada escuela y colegio tiene libertad para adaptar el plan de formación ciudadana a su proyecto educativo, es importante que éste sea conocido por la familia para educar en sintonía a niños y niñas.

En este sentido, para unificar el lenguaje, se puede explicar a las familias que las disposiciones son valores que orientan la conducta: por ejemplo, el respeto y la tolerancia. Y las habilidades permiten actuar: por ejemplo, saber dialogar.

Propone el siguiente ejemplo: “Si un establecimiento educativo considera la justicia social como un valor, buscará desarrollar en sus alumnos habilidades como la capacidad de análisis de la realidad y de los problemas sociales en sus distintos aspectos, preguntándose por las causas y posibles soluciones”. El resultado debiera ser un ciudadano que entiende por qué es justo actuar de una manera y no de otra.

Entre las competencias ciudadanas importantes de desarrollar en los jóvenes, Jorge Blake destaca una muy contemporánea y relacionada con la revolución digital que estamos viviendo: la capacidad de seleccionar y evaluar la enorme cantidad de información que recibimos a través de las redes sociales, distinguiendo noticias falsas. “Es una competencia ciudadana en que la familia puede aportar mucho. Los adultos y jóvenes pueden reflexionar con espíritu crítico sobre cómo se relacionan con la tecnología, cuánto tiempo destinan a las redes sociales y cómo podrían convertir internet en espacio de aprendizaje y no solo de consumo”.

Convivir, participar, valorar

Otras competencias ciudadanas importantes de conocer por parte de las familias son aquellas relacionadas con:
• La convivencia y la paz; fortalecen la consideración de los demás y, especialmente, la consideración de cada persona como ser humano.
• La participación y responsabilidad democrática; orientan la toma de decisiones en contextos diferentes sabiendo qué derechos y normas respetar.
• La pluralidad, identidad y valoración de las diferencias; son competencias que permiten reconocer el aporte de las diferencias, al igual que el valor de cada ser humano.

¿Cómo las familias pueden sumarse y aportar a la nueva asignatura de Educación Ciudadana que comenzará a impartirse este año 2020? Lo primero, reconociendo que en cada hogar se dan valiosas instancias de convivencia en que se puede poner en práctica la disposición al respeto, la tolerancia y la creatividad.

Tres conceptos para poner en práctica en el hogar

Tolerancia
La tolerancia es el arte de ser feliz en compañía de los demás; nos permite escuchar y aceptar los distintos modos de ser y pensar de las personas, haciendo posible convivir en un mismo espacio a pesar de las diferencias.

¿Qué habilidades se deben desarrollar para vivir la disposición o el valor de la tolerancia?

• Sabiduría para diferenciar lo sustancial de lo accidental al conocer a otras personas.
• Empatía como regla para tratar a los demás, pues ella permite aceptación y comprensión de los diferentes modos de ser y pensar de los demás.
• Apertura hacia el entorno: Una actitud positiva y esperanzadora frente a cambios.
• Sociabilidad, que es el gusto por conocer y relacionarse con otras personas. Con capacidad de escuchar, sin interrumpir a quien habla.

Respeto
La palabra respeto viene del vocablo latín respectus, que se traduce como prestar ‘atención’. Por eso, en su significado más profundo el respeto implica ‘mirar de nuevo’, todo lo contrario de pasar de largo. Detenerse para apreciar que la persona que tenemos en frente es otro ser humano es el inicio del trato respetuoso.

¿Qué habilidades se deben desarrollar para vivir la disposición o el valor del respeto?

• Empatía, para detenerse y mirar a los demás, y ponerse en su lugar reconociendo sus emociones y sentimientos.
• Flexibilidad, para convivir ajustando las propias necesidades y gustos con las de los otros.
• Delicadeza, en el trato (se incluye el trato en redes sociales) y en el uso de objetos y espacios comunes.
• Tolerancia para convivir con quien no comparte tus mismos gustos o intereses, con quien es diferente o piensa diferente.

Creatividad
La creatividad también puede definirse como “imaginación
constructiva”, pues permite buscar y encontrar soluciones a los
problemas de manera novedosa. La creatividad implica prestar atención al mundo que nos rodea. Éste es el gran valor ético de la creatividad: nos hace capaces de reconocer las necesidades y problemas de las personas que nos rodean y del ambiente en que vivimos o trabajamos.

¿Qué habilidades se deben desarrollar para vivir la disposición o el valor de la creatividad?

•Intuición, para observar y detectar necesidades en nuestro entorno.
• Iniciativa personal, para pensar y proponer soluciones posibles.
• Inventiva, para asociar ideas hasta dar con algo nuevo que aportar.

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