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Oct 2020 - Edición 245

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De la protesta a la propuesta

Para Francisco Molina, profesor de Historia del Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez, de Puente Alto, la formación ciudadana es parte del desarrollo integral de los alumnos. Por ello, han trabajado en acciones concretas que van en esa línea y que, a su juicio, dieron frutos. Acciones que, según M. Jesús Honorato, jefa de la Unidad de Currículo del Mineduc, permitirán a los jóvenes conocer en profundidad el funcionamiento del sistema democrático y las diversas formas de participación política, entre otros objetivos.

Por: Marcela Muñoz Illanes
De la protesta a la propuesta

Hace unos cuatro años que el docente de Historia del Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez, perteneciente a la red de establecimientos de la Fundación Irarrázaval, Francisco Molina, también jefe del departamento de Historia de los colegios de la Fundación Belén Educa, trabaja con sus alumnos temas de formación ciudadana. “Creemos que para formar es clave abordar con ellos estos temas, desde los niveles más pequeños”.

Nos contó que el año 2016, cuando organizaban el nuevo Plan de Formación Ciudadana, cambiaron la forma en que pensaban las actividades formativas del colegio. “Nos dimos cuenta de que generábamos varias actividades, muchas de ellas sin articulación. Por ello, reunimos a los profesores y comenzamos a dar sentido a lo que hacíamos. Revisamos los otros planes formativos que tiene el colegio y empezamos a crear lineamientos que nos permitieran proyectarnos a futuro respecto a qué tipo de estudiantes queremos formar”.

Francisco Molina, docente de Historia del Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez.

 

Fue así como en la asignatura de Religión encontraron la posibilidad de vincular parte de estos temas de interés público con materias de ciudadanía en general. “Desarrollamos en conjunto con el área de Formación del colegio, diferentes vínculos desde lo curricular a lo cotidiano. Dividíamos la clase en dos, mitad taller de discusión y mitad clase, por casi diez sesiones al semestre, con tres cursos por semestre, por cuatro años”.

¿Por qué en Religión? “Somos un colegio católico y buscamos realizar la relación con valores como la empatía, la solidaridad y el amor al prójimo. Es que a ser ciudadano se aprende, pero con valores”, dice.

En 2019 les pareció importante registrar los frutos de esta apuesta y crearon un video en YouTube del Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez, “explicando nuestro compromiso con una formación ciudadana e integral en diferentes perspectivas. Nuestro desafío para este año 2020 será que los estudiantes generen un proyecto de ayuda a la comunidad a lo largo del desarrollo de estos talleres. Creemos que no basta con recibir información de qué es la democracia o de los requisitos para ser un político en el país, sino, más bien, repensar cómo podemos usar esa información en beneficio de resolver inequidades sociales, o motivar a interesarnos por temas que nos afectan en la vida diaria. Hoy día, el desinterés o la desafección que sentimos los jóvenes por la forma de ejercer la política explica en gran medida el despertar ciudadano que vivimos desde hace unos meses”.


“No basta con elegir centro de estudiantes, sino que todos los actores deben participar en el colegio que quieren, [porque] está comprobado que mientras más apego generen los estudiantes, niños y niñas con su colegio, a través de virtudes, valores, experiencias y actividades de articulación con exestudiantes, se desarrollan más y mejores herramientas para cuando se desenvuelvan en la vida real”.

 

Ahora, luego de algunos meses del estallido social, su trabajo, dice, ha dado algunos frutos. Sus estudiantes, nos cuenta orgulloso, han logrado “pasar de la protesta a la propuesta ciudadana”. ¿Algún ejemplo? “En noviembre pasado, formamos cabildos y allí nos dieron a conocer sus iniciativas, la forma de mejorar la ciudad, propuestas concretas, que nos llenaron de orgullo”.

Porque, a su juicio, hoy los colegios tienen el deber de fomentar una cultura de participación ciudadana de manera transversal en todos los estamentos; por ejemplo, a través del Plan de Formación Ciudadana que cada establecimiento debe tener. “No basta con elegir centro de estudiantes, sino que todos los actores deben participar de una u otra manera en el colegio que quieren, en cómo sueñan mejorar el sistema, en qué tipo de ciudadanos esperan formar, o también pensar en qué sellos propios desean incentivar en sus estudiantes. Está comprobado que mientras más apego generen los estudiantes, niños y niñas con su colegio, a través de virtudes, valores, experiencias y actividades de articulación con exestudiantes, se desarrollan más y mejores herramientas para cuando se desenvuelvan en la vida real”.

Desde el Ministerio de Educación

Trabajos como el que se realiza en el colegio Cardenal Silva Henríquez son claves, porque “contar con una asignatura como Educación Ciudadana en nuestro currículum puede ser una gran oportunidad. Los aprendizajes planteados van a ser una herramienta importante que permitirá a los jóvenes transitar con mayor conocimiento e información en un nuevo contexto”, tal como nos señaló la jefa de la Unidad de Currículo del Ministerio de Educación, María Jesús Honorato.

De esa manera es posible, dice, formar alumnos que cuenten con una base conceptual sólida, construida a partir de las Ciencias Sociales, “que les permitirá conocer en profundidad el funcionamiento del sistema democrático, las diversas formas de participación política, la promoción de los derechos humanos, la preocupación por el medio ambiente y una predisposición a resolver los conflictos de manera pacífica en función del bien común de la sociedad”.

María Jesús Honorato, jefa de la Unidad de Currículo del Ministerio de Educación.

—¿En ese contexto nació la idea de implementar la nueva asignatura?
—Esto fue un acuerdo político transversal expresado en el artículo 2° transitorio de la ley N° 20.911 (promulgada en abril de 2016) que crea el Plan de Formación Ciudadana. En dicho artículo se estableció que correspondía al Ministerio de Educación “impulsar” esta asignatura, la cual debía ser de carácter obligatorio para tercero y cuarto medio. La ley venía, además, a materializar una de las recomendaciones del “Consejo Asesor presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción”, de 2015. Uno de los argumentos más fuertes a favor de la incorporación de esta nueva asignatura era que se hacía necesario impulsar la participación ciudadana para fortalecer nuestra democracia, ya que los niveles de desafección política habían aumentado considerablemente.


Desde el Ministerio de Educación nos contaron que “a corto plazo, lo más importante es que esta asignatura se imparta de la mejor manera posible, considerando que es una asignatura nueva. Por ello, esperamos que los estudiantes, docentes y padres y apoderados puedan apreciar su valor para la formación de nuestros jóvenes, y se convierta en una verdadera oportunidad de formar buenos ciudadanos para nuestro país. En el largo plazo, esperamos que esto se transforme también en la oportunidad de discutir sobre la pertinencia de ampliar la educación ciudadana hacia otros niveles, desde la educación parvularia en adelante”.

 

—¿Qué objetivos se persiguen?
—Desarrollar un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permitirán a los estudiantes enfrentar los desafíos del siglo XXI. Del mismo modo, también preparar a los estudiantes para asumir una vida responsable en una sociedad libre con foco en el desarrollo integral de la persona humana, en la democracia, la justicia social y el progreso, que contemple fomentar una cultura de transparencia, la ética y la probidad en la comunidad escolar. Asimismo, fortalecer una formación que estimule a los estudiantes a convertirse en ciudadanos activos, participativos, críticos y responsables.

—¿Algún mensaje para los docentes que ahora en marzo tienen un desafío nuevo?
—El actual Marco Curricular vigente en cuarto medio, incluye contenidos de formación ciudadana. Prácticamente todos los aprendizajes de la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de este curso se orientan a la formación ciudadana desde hace varios años; por lo tanto, ahí existe una experiencia importante. Por otro lado, las Bases Curriculares de Educación Básica incluyen un eje de formación ciudadana en la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Las de Educación media también incluyen algunos organizadores temáticos sobre lo mismo. Además, los “Estándares orientadores para la formación inicial docente” para las carreras de pedagogía en Historia, Geografía y Ciencias Sociales también incorporan la formación ciudadana, lo que indica que aquellos docentes que se formaron en los últimos años debieron haber sido capacitados en este ámbito.

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