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Ene 2020 - Edición 237

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Un nuevo integrante en la sala de clases

Un matrimonio venezolano creó Sima, un robot social educativo para niños, compuesto por un cuerpo y un smartphone. “Es increíble el efecto que se produce en los niños cuando el robot dice sus nombres y les pregunta algo sobre el cuento que acaban de escuchar. Ponen atención y trabajan a gusto” cuenta Claudio Garrido, del Colegio Andrés Bello, de Chiguayante.

Por: Paula Elizalde
Un nuevo integrante en la sala de clases

Virgina Dias, educadora y especialista en dinámicas de grupo y psicología social de la Universidad Central de Venezuela y Felipe Araya, ingeniero mecánico de la Universidad Central de Venezuela y MBA en la Universidad Católica de Chile son un matrimonio venezolano que llegó a Chile con el sueño de emprender. El año 2016, cuando su hijo tenía tres años, buscaron “los mejores recursos para estimular y desarrollar las competencias necesarias para el futuro incierto en el que le va tocar vivir”, cuenta Virginia.

“Sabíamos que en países como Alemania, Estados Unidos y Japón se venían desarrollando investigaciones en el uso de robots sociales con niños en educación inicial con resultados muy positivos, pero cuando comenzamos a buscar este tipo de recursos, descubrimos que eran muy costosos o muy difíciles de usar para la mayoría de los hogares o instituciones educativas... entonces, decidimos hacerlo nosotros mismos. Teniendo siempre como premisa que fuera un robot social accesible en el uso y asequible en el costo”, afirma la directora de implementación y cofundadora del proyecto.

Así nace Sima, “un robot social educativo para niños, el cual está compuesto por un cuerpo robótico que junto con un smartphone conforman un robot interactivo. Con él queremos acercar el mundo de los robots a los niños, transformando celulares en robots sociales, educativos y accesibles para todos los que tengan un teléfono inteligente”, cuenta Virginia Días.

Este robot está pensado para que lo utilicen alumnos desde 4 años en adelante e incluye propuestas de actividades para cubrir las áreas de Lenguaje, Ciencia y Matemática.

“Sima Robot se ha diseñado con capacidad de interactuar de forma natural con sus usuarios, mediante voz, gestos y movimientos para desarrollar actividades de carácter educativo, basadas en los estadios de desarrollo cognitivo de niños de primera infancia”, señala Virgina.

“La tecnología es un gran aporte en la educación inicial, dentro de todo lo que es interacción y juego en los alumnos, pero siempre debe haber la intencionalidad de un adulto mediante juego libre o dirigido”.

–¿Por qué a un profesor le gustaría usar Sima Robot?
–Por las características de Sima Robot en relación a su estructura de construcción y programación, es posible potenciar el desarrollo de actividades lúdicas y didácticas en el área de matemática, acciones como secuencias numéricas, situaciones problemáticas de adición y sustracción, cálculo mental, algunas nociones lógicas como clasificación y seriación.

En su desplazamiento vertical, horizontal, contribuye positivamente en el conocimiento espacial. El conocimiento de las formas geométricas. La problematización de la matemática puede estar presente en el uso del calendario, tiempo, el horario, etc. En Lenguaje, el conocimiento de las letras del abecedario, los fonemas, las grafías de las letras. Y la ciencia, desarrollando la conciencia con el entorno y desarrollando el pensamiento científico desde temprana edad.

– ¿Dónde se ha implementado?
–Se ha implementado en más de 25 colegios a lo largo de Chile, siendo el Colegio Andrés Bello de Chiguayante uno de los primeros, desde el año 2018.

– ¿Qué piensan sobre el uso de la tecnología en la sala de clases?
–La tecnología es un gran aporte en la educación inicial, dentro de todo lo que es interacción y juego en los niños, pero siempre debe haber la intencionalidad de un adulto mediante juego libre o dirigido.

El uso de robots sociales en la educación parvularia, por su carácter multidisciplinario, permite propiciar ambientes de aprendizaje donde a los niños les resulta más atractiva la interacción con este tipo de recursos, pues se genera la adquisición de diversos conceptos y se desarrollan competencias que incorporan una cultura informática desde temprana edad, aprendiendo con y de los demás.

Un caso concreto

En el Colegio Andrés Bello, de Chiguayante, están usando diez robots sociales Sima que pueden mover brazos y piernas para caminar y bailar. Su cerebro, también su rostro, su voz y sus articulaciones son un teléfono inteligente que se adosa a su parte frontal.

Claudio Garrido, coordinador pedagógico y encargado de Informática educativa del establecimiento cuenta su experiencia: “Es increíble el efecto que se produce en los niños cuando el robot dice sus nombres y les pregunta algo sobre el cuento que acaban de escuchar. Ponen atención y trabajan a gusto”.

“Lo usan niños de prebásica para comprensión lectora. Fuimos capacitados para personalizar contenidos; por ejemplo, que lea un cuento y después haga preguntas con los nombres de cada uno de los niños”.

 

foto: Creadores del robot Sima, junto al ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, cuando era vicepresidente de Corfo. 

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