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Dic 2019 - Edición 237

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Las dos caras de la motivación por aprender

Conversamos con un estudiante de IV Medio del Liceo Politécnico El Señor de Renca sobre qué lo motiva a querer aprender, quien destacó el futuro como su principal motor. Por otro lado, su profesor de Historia y también Rector del colegio cree que para que sus alumnos aprendan hay que “tocar la tecla”, es decir, lograr encontrar la forma para engancharlos, si pueden aprenderse equipos de fútbol de memoria, es que sólo hay que encontrar la manera, afirma.

Por: Paula Elizalde
Las dos caras de la motivación por aprender

Desde hace siete años que Gonzalo Tapia es rector del Liceo Politécnico El Señor de Renca, perteneciente a la Red de Colegios de la Fundación Irarrázaval. Cuenta que cuando asumió como rector, el colegio no lograba definirse entre ser técnico profesional o científico humanista.

Él, junto a su equipo, tomó la decisión de seguir por el camino de la formación técnico profesional, darle un impulso, y enfocar todas las asignaturas a la formación técnica. Así, explica, en inglés se enseña vocabulario técnico y lo mismo ocurre con otras asignaturas y “nos ha dado buenos resultados”.

Jonathan Mardones cursa IV Medio en dicho establecimiento, y a solo dos meses de terminar el colegio y elegir continuar con sus estudios técnicos, señala que no podría decir qué asignatura no le gusta, ya que siente que todas son un complemento para su especialidad: “La gran mayoría me gusta porque están asociadas a la especialidad y lenguaje y todos esos cursos que son básicos son algo que se complementa con la especialidad. Algunos son más difíciles, inglés, por ejemplo, pero sé que eso igual me va a servir para la especialidad”.


El profesor asegura claramente que “sin motivación no hay aprendizaje… A veces estamos tocando la tecla equivocada, hay que saber cuál tocar y ahí hay aprendizaje, sin duda”.

Gonzalo Tapia cuenta que al decidir enfocarse en ser un colegio técnico, desde primero medio potenciaron la especialidad utilizando las horas de educación tecnológica para empezar a tratar poco a poco aprendizajes de cada especialidad: “Se trata de motivar mucho esa área y como ya están motivados con eso, tienen ganas de empezar la especialidad después. Y las actividades también las relacionamos, por ejemplo, en el 21 de Mayo son las alumnas de vestuario quienes hacen las vestimentas”, señala.

“Creemos fielmente que sin motivación no hay aprendizaje. A mí me llama mucho la atención escuchar a apoderados y a profesores y a uno mismo decir “oye los chiquillos no quieren aprender, hay que estar encima de ellos, están poco motivados”, pero si tú les preguntas a los alumnos que están muy poco motivados cuál es la formación de su equipo de fútbol, se lo saben de memoria, si les preguntas por los videojuegos o el nombre de todos los pokemones, te los dicen fácilmente. Yo creo que esa es la pega de nosotros, de los colegios, saber cómo tocar esa tecla. A veces estamos tocando la tecla equivocada, hay que saber cuál tocar y ahí hay aprendizaje, sin duda”, afirma el rector y profesor del Liceo Politécnico El Señor de Renca.

Jonathan Mardones explica que le motiva ir a su colegio “venir a aprender, más que nada, aprender de la materia que en el futuro me va a servir, la que voy a estudiar. Eso me anima a venir”.

Jonathan, alumno de Gonzalo, agrega: “A mí me motiva mucho la especialidad. Me motiva venir a aprender, más que nada, aprender de la materia que en el futuro me va a servir, la que voy a estudiar. Eso me motiva a venir”. ¿Cómo motivar a otros? “Les diría que al final es algo que les va a servir para el futuro, que independiente que no les guste, tienen que velar por su futuro y es lo que a ellos les va a servir” señala.

Otro punto importante en el tema de la motivación, señala Gonzalo, es la de los profesores. En el Liceo Politécnico El Señor de Renca, el equipo directivo también hace clases, por lo que viven en primera persona las frustraciones a la que se enfrentan diariamente los profesores, es por eso que su rector agrega: “Es muy importante el trabajo con el profesor y también lograr motivarlo. Porque es muy fácil decir, por ejemplo, que los chicos no aprenden porque son flojos, si es así, mejor cerremos el colegio y no tenemos nada más que hacer. Yo creo que es tan importante la motivación de los alumnos como la de los profesores. Es trabajo de nosotros, los rectores, motivarlos a ellos para que se crean el cuento, de generar altas expectativas en los alumnos, no porque vivan en una población van a saber menos que otros chicos”.

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