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Oct 2019 - Edición 235

Aprendizajes en la era moderna

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Cultura preventiva e involucramiento de la comunidad vs. adicciones

Diferentes programas y talleres tratan el tema de las adicciones en los establecimientos educacionales chilenos y ellos coinciden en que para que sean efectivos se debe informar, prevenir y también involucrar a toda la comunidad; es decir, profesores, autoridades, apoderados y a los mismos jóvenes. ¿Cómo lo hacen? Aquí lo veremos.

Por: Paula Elizalde
Cultura preventiva e involucramiento de la comunidad vs. adicciones

Desde el año 2017, la red de liceos Sofofa realiza un convenio de colaboración con la Fundación Esperanza Previene, quienes asesoran sobre las acciones que estos establecimientos educacionales deben realizar para la promoción y prevención del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.

Pablo Kusnir, gerente de Educación en Corporación Sofofa, cuenta: “La primera acción que llevamos a cabo fue construir la política de prevención del consumo de drogas y alcohol, que es nuestra carta de navegación que nos permite orientar tanto la toma de decisiones como las acciones a realizar con respecto a las temáticas de la prevención y promoción de vida saludable”.

Pablo Kusnir, gerente de Educación en Corporación Sofofa

“El rol de los establecimientos educacionales se centra principalmente en formar un contexto/ambiente seguro y libre de consumo de drogas y alcohol para todos los miembros de la comunidad escolar, realizando acciones que abarquen desde la prevención hasta la derivación cuando se detecten casos de consumo”, señala el gerente de Educación de la Sofofa.

Para eso se designó un equipo preventivo, compuesto por integrantes de los diferentes estamentos de la comunidad escolar. Este equipo tiene por objetivo velar por el cumplimiento del plan preventivo y de la difusión de las políticas. “Se busca propiciar el desarrollo de una cultura preventiva que responda a las características y valores que definen la Red de Liceos Sofofa”, señala Kusnir, y agrega: “La definición de estrategias preventivas persigue la promoción del autocuidado y una actitud crítica frente al consumo. Esas directrices se centran en tres ejes principales: a) estrategias de sensibilización e información, b) actividades recreativas y extracurriculares y c) intervenciones en aprendizaje y formación”.

Sobre la base de esa política de prevención cada liceo ha desarrollado actividades de acuerdo a las características de sus comunidades escolares. Por ejemplo: talleres en aula, concursos de afiches, charlas de sensibilización de la Fundación Esperanza Previene, encuentro de estudiantes con usuarios de centros de rehabilitación, entre otras. “La experiencia ha sido favorable para los Liceos, ya que ha ayudado a visibilizar la problemática del consumo dentro de la comunidad escolar, haciendo que los diferentes miembros comiencen poco a poco a participar en las distintas acciones”, comenta Pablo.

Catalina Parragué psicologa del colegio Southern Cross

Catalina Parragué, psicóloga del Colegio Southern Cross de Las Condes, comenta que en ese establecimiento “se trabaja de manera integral, donde están involucrados apoderados, profesores, personal del colegio, dirección y alumnos, cada uno tiene un rol distinto; sin embargo, es muy importante que todos estén involucrados”. Catalina asegura que “la relación entre familia y colegio es de mutua colaboración y hemos visto que cuando trabajamos de manera conjunta, con objetivos compartidos, y acordamos cuáles son las prioridades, las intervenciones que realizamos son mucho más efectivas”.


“Es importante para nosotros que exista la confianza suficiente entre el colegio y las familias como para poder transmitirles a los padres cuando tenemos información de que algún alumno está consumiendo, aunque este consumo sea fuera del horario de clases o del
colegio”.

 

Desde hace un año, en el colegio Southern Cross se implementa el programa islandés Planet Youth. “Ha tenido un gran impacto en la disminución del consumo. El mayor aporte, a mi parecer, es que a diferencia de otros programas en donde se diseñan distintas actividades y temas a trabajar con los alumnos, en éste se involucra a toda la comunidad como responsable del consumo adolescente y principalmente a los adultos responsables de ellos, ya no se trata de decirles a los jóvenes que no tienen que consumir y lo malo que es, sino que se realizan en conjunto intervenciones que alejan al joven del consumo”, cuenta Catalina.

Rol de los colegios

Pablo Kusnir afirma: “El rol de los establecimientos educacionales se centra principalmente en formar un contexto/ambiente seguro y libre de consumo de drogas y alcohol para todos los miembros de la comunidad escolar, realizando acciones que abarquen desde la prevención hasta la derivación cuando se detecten casos de consumo”.

Y agrega: “Nuestros liceos tienen por misión formar técnicos de nivel medio con un sello en la educación integral del sujeto”. Y concluye que, “por lo mismo, el desafío de nuestros establecimientos se centrará en favorecer espacios educativos que propicien el desarrollo integral de los jóvenes y el afrontamiento de la problemática del uso de drogas y alcohol con mayores herramientas individuales, grupales y familiares”.

Para la psicóloga del colegio Southern Cross, “el colegio cumple distintos roles, desde ser un lugar protegido a un espacio de desarrollo emocional y cognitivo de los alumnos, es un espacio donde pueden desarrollar intereses, amistades, deportes, etc. Ello es un tremendo factor protector. Otro rol fundamental es ayudar y colaborar con los padres a generar redes de apoyo y acuerdos que les permitan abordar el tema del consumo de manera coherente, consistente y que se apoyen mutuamente”.

Rol del profesor

“Un rol fundamental de los profesores es el de contener a los alumnos en sus dificultades, guiar y acompañar ante ellas, y también ser modelos y adultos significativos en quienes los alumnos pueden confiar y pedir ayuda. Por otro lado, tienen el rol de entregar información cuando detectan situaciones de consumo en sus cursos, pero también el de informar este tipo de situaciones tanto a la dirección como a los apoderados. Es importante para nosotros que exista la confianza suficiente entre el colegio y las familias como para poder transmitirles a los padres cuando tenemos información de que algún alumno está consumiendo, aunque este consumo sea fuera del horario de clases o del colegio. A partir de esta confianza podemos buscar estrategias de apoyo en conjunto o posibles intervenciones de manera más específica”, concluye Catalina.

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