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Ago 2019 - Edición 233

Familia y Colegio unidos contra las adicciones

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Alcohol y adolescentes: Un gran riesgo

El cerebro de los jóvenes se está formando, y es por eso que, como nos cuenta el doctor Mario Valdivia, consumir alcohol en esta etapa de la vida es más dañino que de adulto. Pero, ¿qué efectos tiene el consumo de alcohol?, ¿cómo detectarlo y qué hacer como escuela y profesores? De eso conversamos en esta entrevista con el doctor Valdivia y con Alfredo Sandoval, director del Colegio Polivalente Elisa Valdés de Puente Alto.

Por: Paula Elizalde
Alcohol y adolescentes:  Un gran riesgo

Mario Valdivia es psiquiatra y se desempeña como docente del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad de Concepción. Además, es médico jefe de la Unidad de Corta Estadía de menores, unidad a cargo de la hospitalización psiquiátrica de niños y adolescentes en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Regional de esa ciudad, tanto su trabajo como su profesión le han dado la experiencia para hablar enfáticamente sobre el tema de adicciones en adolescentes y nosotros quisimos indagar en eso, específicamente en el alcohol. Aquí nuestras inquietudes:

—¿Qué efecto tiene el alcohol en los jóvenes?
—El cerebro del joven está en formación; de hecho, la adolescencia es un período de cambios muy activo, es un período donde el cerebro sufre más modificaciones. Hay ciertas áreas como la región frontal y prefrontal que se desarrollan mucho más rápidamente en la adolescencia que en ninguna otra etapa de la vida y, por lo tanto, en este cerebro que está cambiando tanto, cualquier sustancia externa, como el alcohol, tiene un efecto mucho más dañino que lo que tendría en un cerebro adulto. Efectivamente, el consumo de alcohol es particularmente dañino para la estructura y el funcionamiento cerebral.

Aparte de eso, desde un punto de vista conductual, los niños que consumen alcohol tienden a tener muchas más conductas de riesgo y situaciones mucho más complejas. Por lo tanto, desde la neurobiología, como del funcionamiento, claramente es un efecto dañino.

—¿Cómo se mide la adicción?
—El nivel de adicción es variable, antiguamente se usaba como concepto la cantidad de alcohol que se consumía. Hoy día se habla de consumo problemático cuando cualquier consumo es capaz de generarle dificultades a la persona, cuando tiene problemas por consumir, aunque sea una baja cantidad, ya es un consumo problemático. Y uno habla de adicción cuando la persona no puede dejar de consumir y al dejar de consumir la sustancia tiene algún síntoma, o manifestación y comienza a buscarla desesperadamente de forma ya no recreacional, no social, porque tiene una dependencia física y sicológica. Entonces, tenemos dos niveles, uno que es el consumo problemático de sustancias y otro que es la adicción o dependencia.

—¿Cómo un profesor puede darse cuenta de que un alumno tiene un consumo problemático?
—Un profesor debería darse cuenta ojalá por señales indirectas, porque si efectivamente estamos en la fase en que el profesor ve efectos directos del alcohol, estamos en una fase que es terriblemente grave. O sea, un niño que llegue con los efectos de alcohol a clases está más allá que en un consumo problemático, en un nivel de dependencia, ya hay una pérdida del juicio social, una pérdida de controlarse. Ojalá el profesor se diera cuenta mucho antes de que eso pasara.

¿Y cómo se puede dar cuenta? Por indicadores indirectos. Por ejemplo, que el joven esté empezando a bajar su rendimiento, a presentar cambios conductuales, está cambiando su grupo de pares, empieza a tener inasistencias, a faltar a clases. Cuando empieza a haber un relato desde los compañeros, “él se cura”, “él es el que toma en las fiestas”. Muchos se curan alguna vez, pero éste se cura constantemente o cada vez que lo hace genera muchos problemas. El profesor no lo va a ver bajo el efecto del alcohol, pero va a saber por el relato de los pares, y por estos indicadores indirectos.

La escuela: Un espacio seguro

También conversamos con Alfredo Sandoval, director del Colegio Polivalente Elisa Valdés de Puente Alto, que pertenece a la red de establecimientos de la Fundación Irarrázaval, sobre los jóvenes, el alcohol, y la prevención en su establecimiento:

—¿Cómo abordan el tema del consumo de alcohol en los jóvenes de su colegio?
—La Corporación Educacional de la Construcción (de la cual formamos parte), a través de los Programas Sociales de la Cámara Chilena de la Construcción, desde el año 2015 financia el Programa de Prevención del Consumo de Tabaco, Alcohol y Drogas que ejecuta la Fundación Esperanza Previene en todos los establecimientos de la Corporación, dada la problemática transversal que se manifiesta en la población adolescente a la que no estamos ajenos.

El consumo de alcohol muchas veces es naturalizado en los espacios fuera del colegio; por lo tanto, es un desafío del que debemos hacernos cargo. En el Colegio Elisa Valdés hemos conformado el Equipo Preventivo donde participan todos los estamentos de la comunidad: director, encargado de convivencia escolar, orientadora, psicóloga, profesores, alumnos representantes, asistentes de la educación y apoderados del centro de padres. Además, el profesorado promueve los valores corporativos dentro y fuera de la sala de clases, el equipo de Convivencia Escolar coordina acciones preventivas junto al Departamento Psicosocial.

—¿Implementan algún programa preventivo en su colegio?
—Como parte del sello corporativo de “Formación para la Vida”, el programa de orientación contempla la aplicación de estrategias formales para abordar esta temática, con la asesoría de la Fundación Esperanza Previene, en talleres desde séptimo básico hasta cuarto medio, capacitaciones de profesores y alumnos líderes, experiencias de relatoría de personas que se encuentran en proceso de rehabilitación, obras de teatro e intervenciones en cursos, así como también a través de espacios informales, como stands de prevención, actividades en horarios de recreo que son lideradas por alumnos de la enseñanza media, afiches y entrega de folletería relacionada a la temática dirigida a alumnos y apoderados.

El año pasado por primera vez realizamos un estudio en el que participaron aproximadamente 300 estudiantes de enseñanza media que tenía como objetivo entregar estadísticas sobre el consumo de alcohol y drogas; este diagnóstico lo realizó la Fundación Esperanza Previene, entregando información relevante sobre la realidad del consumo en nuestra población escolar, permitiendo trazar líneas de intervención para abordar la prevención de manera sistemática.

Adicionalmente, a partir de este año el colegio desde el Departamento de Educación Física ha diseñado un plan de trabajo transversal en todos los cursos, de prekínder a cuarto medio, que busca fortalecer la vida saludable y la promoción de la salud.

—¿Qué rol cumple la escuela en la prevención de alcohol? ¿Y la familia?
—El rol de la escuela es fundamental en términos de prevención, puesto que es un espacio protector y de educación en la vida sana y el autocuidado, evitando que se transforme en un espacio vulnerable y permisivo para su comunidad escolar. La escuela debe generar espacios que favorezcan la reflexión y el diálogo acerca del consumo, de sus características y consecuencias. De esta manera, se fortalece el trabajo en cuanto a la vivencia de los valores en el contexto escolar que se busca promover en los estudiantes.

La familia como núcleo principal y primera instancia en la formación valórica y socialización de sus hijos, tiene un rol único e irremplazable en la prevención, ya que determina la actitud que los jóvenes tendrán frente al consumo de alcohol; por lo tanto, la escuela debe trabajar colaborativamente con la familia.

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