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Dic 2020 - Edición 247

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Nuevos desafíos para los profesores

No cabe duda de que los docentes se ven también enfrentados hoy a una fuerte presión por resultados y a importantes cambios sociales que convergen en la sala de clases. ¿Cómo abordar esos desafíos? Trabajar una mentalidad de crecimiento y ejecutar técnicas de autocuidado es una buena alternativa, coinciden dos expertas.

Por: Marcela Muñoz Illanes
Nuevos desafíos para los profesores

“Sabemos que la docencia es una profesión exigente y demandante. Se suma además que, en general, se trabaja de manera aislada de otros profesores y con fuerte presión por resultados. Podemos observar también que gran parte de los cambios sociales convergen en la sala de clases y los profesores tienen que estar todo el tiempo adaptándose y buscando nuevas estrategias para enfrentar los constantes desafíos. Esto, claramente, puede generar estrés”, señala Bernardita Yuraszeck K., directora ejecutiva de Impulso Docente.

Bernardita Yuraszeck

De todas formas, “hemos visto que el nivel de estrés de los profesores varía mucho dependiendo de la comunidad escolar en la que se encuentran. Comunidades educativas donde existe foco y liderazgo pedagógico por parte de sus equipos directivos y donde se trabaja colaborativamente, suelen disminuir los niveles de estrés”, indican desde Impulso Docente.

Justamente por eso, hoy más que nunca es clave atender el bienestar de los profesores para que ellos puedan generar ambientes de aprendizaje seguros y tranquilos que promuevan los logros de todos los estudiantes.

¿Cómo trabajar el tema?

Tal como señala la reconocida doctora Carol Dweck, profesora de Psicología en la Universidad Stanford, en su famoso libro “Mindset: la actitud del éxito”, es clave “cambiar las ideas preconcebidas que tenemos para poder potenciar nuestras posibilidades de éxito y de crecimiento personal”.

Explica Dweck que existen dos tipos de mentalidad que definen nuestro pensamiento, “por un lado está la mentalidad fija y por otro la mentalidad de crecimiento (MC). Si reconocemos y utilizamos esta mentalidad de crecimiento, podremos conseguir el éxito no solo profesional, sino en cualquier faceta de nuestra vida”.

Esta mentalidad, llevada a los profesores, “se convierte en un tema clave porque los docentes están demandados a aprender constantemente. Sin una mentalidad de crecimiento es muy difícil enfrentar el desafío de aprender y perseverar en el desarrollo de habilidades que parecen tan esquivas al comienzo. Aun si nada cambiara, toma varios años desarrollar todas las habilidades necesarias para ser un ‘profe estrella’ ”, asegura Susana Claro (SC), Profesor Asistente  de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Enfrentar un desafío con mentalidad de crecimiento, explica, le permite al profesor tener más paciencia con sus propias debilidades “y estar más abierto a pedir ayuda y buscar soluciones en su comunidad”.

Explica Susana Claro que “los docentes más satisfechos con su trabajo son aquellos que están en un establecimiento con cultura de aprendizaje. No los que tienen mejor sueldo, ni están en colegios con menos desafíos ni con menos trabajo, sino los que se sienten parte de un equipo cuyo principal foco son los estudiantes”.

Susana Claro

Porque, “si queremos que nuestros estudiantes desarrollen una MC, es fundamental que la desarrollemos primero entre los adultos que estamos a cargo de su formación. Para esto, el equipo directivo juega un rol clave generando espacios de aprendizaje entre sus docentes, desde lo formativo y no lo evaluativo, facilitando los procesos y no solo los resultados que obtiene la comunidad”, señala Bernardita Yuraszeck.

—¿Qué efectos genera el bienestar de los docentes?

— (SC) Al tener el docente a los estudiantes como foco del aprendizaje, el profesor pasa a ser una herramienta indispensable y hay constante desarrollo profesional, retroalimentación y colaboración. Esto hace que los desafíos docentes sean mucho más llevaderos, menos estresantes y puedan ser manejados. Los profesores trabajan por más tiempo en esos lugares y mejoran más rápido. Se produce entonces un círculo virtuoso.

—¿Se debe trabajar la salud mental de manera más directa en los colegios?

—(SC) Creo que en Chile les ponemos poca atención a las acciones y hábitos que debemos adquirir para mantenernos sanos y felices. Los profesores también necesitan poner atención y mantener hábitos de autocuidado. Esto es importante porque, uno, no se puede realizar bien un trabajo demandante por mucho tiempo si no hay preocupación por mantener la cabeza y el cuerpo sanos, el cuerpo pasa la cuenta y uno termina dando un mal trabajo o desertando; y, dos, enseñar autocuidado es una de las dimensiones obligatorias de nuestro sistema educacional, incluido dentro de la definición de calidad que se mide desde la Agencia de Calidad. No debemos dejarlo al azar, sino enseñarlo proactivamente. Es difícil que un docente que no practica autocuidado pueda enseñar autocuidado. Por último, nos importa que los adultos estén bien y ello no debe dejarse al azar tampoco.

Según indica Bernardita Yuraszeck,  “cada vez tenemos más evidencia de la relevancia que tiene el ambiente para el proceso de aprendizaje. El estado emocional de los profesores influye directamente en el contexto y clima de aula y, por tanto, en el aprendizaje de los estudiantes”.

Entonces, asegura la directora de la Escuela de Gobierno de la PUC, “tanto docentes como niños debemos desarrollar hábitos de autocuidado. Esto requiere tener buenos hábitos de sueño, deporte, alimentación, emocionales y sociales. Y también tiempo de reflexión con estrategias de planificación y autogestión”.

—¿Qué rol debe cumplir la escuela en esa línea?

—(SC) Una organización escolar debiera promoverlo dentro de sus prácticas habituales. Así como se piden planificaciones de clases a cada docente, debiera la misma organización también promover el autocuidado de sus propios profesores.

Acciones concretas para el bienestar docente

  • Plantear los espacios de desarrollo profesional docente de una manera diferente. En esto hemos visto que es efectivo generar tiempos para la reflexión, donde el docente puede pensar con evidencia acerca de su propia práctica. Por ejemplo, analizar el video de una clase y constatar las prácticas que están siendo efectivas y definir ciertos focos específicos que quiera trabajar.
  • Los espacios de aprendizaje entre pares dentro de la misma comunidad también aumentan el bienestar ya que se sale de la lógica aislada y solitaria en que muchos profesores trabajan. Permite aprender y enseñar estrategias efectivas para el contexto particular en el que están trabajando.
  • Contar con un mentor –profesor con experiencia del mismo establecimiento–, que permita ir identificando las propias fortalezas y sobre ellas seguir mejorando la práctica docente, con foco en lo formativo y en el proceso, no en lo evaluativo.

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