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Ago 2019 - Edición 233

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Filosofía para niños, filosofía para el futuro

¿Es necesaria la filosofía para niños? ¿Se puede enseñar a pensar? En tiempos de la tecnología, y del conocimiento a mano, ¿para qué nos sirve la filosofía? Resolvimos estas dudas y más conversando con Ana María Vicuña y Augusto Godoy, quienes desarrollan el programa “Filosofía para niños” entre profesores y alumnos, respectivamente; y con Carolina Dell’Oro, profesora de la Universidad Católica.

Por: Paula Elizalde
Filosofía para niños, filosofía para el futuro

Era el año 1987 y Ana María Vicuña, filosofa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fue enviada por el Centro de Filosofía Escolar (CEFE) a capacitarse en el Institute for the Advancement of Philosophy for Children (IAPC), de Montclair State College, hoy Montclair State University. La capacitación se realizaba en New Jersey y era conducida por el filósofo Mathew Lipman y su principal colaboradora Ann Margaret Sharp. Fue ahí cuando conoció al creador del programa Filosofía para Niños: “Estudié filosofía, pero estaba bien desencantada…Pero cuando conocí Filosofía para Niños me di cuenta de que era eso lo que yo estaba buscando, era hacer filosofía como realmente la hacían los griegos”, cuenta Ana María.

Celso López y Ana María Vicuña, filósofos de la Pontificia Universidad Católica, quienes tradujeron al castellano las novelas de Matthew Lipman.

Matthew Lipman escribió la novela filosófica “El descubrimiento de Harry Stottlemeier”, donde expone su teoría. “A él se le ocurrió que la manera de reencantar a los niños con el colegio, con la experiencia escolar, era devolverle el sentido a la enseñanza, y eso era a través de la filosofía y la razón. Es básicamente que la filosofía se preocupa de las preguntas que el ser humano se ha hecho siempre y que además son coincidentes con las preguntas que los niños se hacen: ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Qué había antes? ¿Qué va a pasar después? Entonces él dijo: conectémonos con los intereses de los niños y que la clase sea sobre lo que a ellos les interesa saber y comprender” señala Ana María.

“La filosofía es fundamental. Toda persona debe tener el derecho a pensar mejor y a que le enseñen a pensar mejor”, señala Ana María Vicuña, instructora del programa Filosofía para Niños.

 

Para Ana María Vicuña, “la filosofía es fundamental. Toda persona debe tener el derecho a pensar mejor y a que le enseñen a pensar mejor, y ese es el punto básico de Lipman: nosotros actuamos como si el pensar no se pudiera mejorar, porque como el pensar es casi como el respirar, suponemos que al crecer la persona, va a crecer su capacidad de pensar. Pero eso no es así, hay muchas cosas que se pueden hacer para enseñar a los niños a pensar mejor, para que cada uno de nosotros pueda pensar mejor”.

“La metodología (de la filosofía para niños) consiste en poner un texto que capture el interés de los niños y que sea un pretexto para que los niños enganchen con lo que a ellos les interesa. Entonces, nosotros leemos un trozo de la novela y les preguntamos a los niños: qué te llamó la atención; qué te gustaría discutir de esto; y ahí se enganchan ellos con sus intereses y ahí vamos armando la comunidad de indagación”, relata Vicuña.

Augusto Godoy

Augusto Godoy fue alumno de Ana María en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica en el curso Filosofía para Niños y lleva veinte años impartiendo esa disciplina en el Colegio Alemán Sankt Thomas Morus de Providencia.

En ese colegio se imparte Filosofía para Niños de cuarto a octavo básico y luego se continúa con Teoría del Conocimiento, ramo que es parte del Bachillerato Internacional del que forman parte como colegio alemán. Augusto cuenta que durante estos años ha habido veces en que se ha evaluado la continuidad de Filosofía para Niños, pero siempre sigue: “Siempre ha habido gente que se da cuenta de que esto tiene un efecto real. Aquí los chiquillos tienen que dar los exámenes de alemán en cierta época y siempre tienen buenos resultados. Los profesores se dan cuenta de que su capacidad para expresarse oralmente y la capacidad para expresar sus pensamientos les es algo natural. Los alumnos no daban sus exámenes aprendiéndose un discurso de memoria, sino que tienen la capacidad para elaborar un discurso propio. Los profesores han reconocido siempre esa capacidad de los alumnos para expresar lo que piensan”.

“Además, cuando entramos a ser parte del Bachillerato Internacional, a ellos les parecía interesante que nosotros tuviéramos esto (Filosofía para Niños) porque estaba en directa relación de compatibilidad con el programa del bachillerato, era un aporte. Desde entonces, el colegio sigue con el programa y no se ha sacado nunca”, complementa Augusto.

“La filosofía va a crear un hábito reflexivo y va a generar criterios o una especie de colador para procesar toda esta información que se recibe a diario, pero además se va a hacer preguntas más allá”, explica Carolina Dell’Oro, filósofa de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

Filosofía, un derecho humano

Hace ya un año, se discutió a nivel nacional y curricular la importancia de la filosofía en la educación de los niños en Chile; finalmente, en abril de 2018, se decretó que la filosofía vuelve a los colegios para alumnos de tercero y cuarto medio.

Ana María reflexiona: “Yo creo que es un derecho humano la filosofía, toda persona debiera tener el derecho a que le enseñen a pensar. Uno es un mejor ser humano cuando aprende a pensar por sí mismo, y pensar por sí mismo es algo tan básico, tan simple, pero si te llenan la cabeza de ideas, no llegas a pensar por ti mismo, porque para todo te tienes que apoyar en lo que dijo Kant o no sé quién y al final renuncias a la posibilidad de pensar tú”.

Carolina Dell’Oro

Carolina Dell’Oro, filósofa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, agrega que “la filosofía es necesaria en los colegios porque da un trasfondo no solo cultural, sino de las preguntas fundamentales, y en una sociedad de tales cambios, de tales incertidumbres, como nunca esas preguntas fundamentales son claves”.

“Yo creo que esta es una sociedad que necesita, por un lado, tecnología de punta, pero también humanidad de punta y la filosofía ocupa ahí un espacio que es importante. La humanidad de punta parte por una reflexión más profunda; por lo tanto, es tremendamente determinante hoy este tema”, complementa Carolina.

“La filosofía va a crear un hábito reflexivo y va a generar criterios o una especie de colador para procesar toda esta información que se recibe a diario, pero además se va a hacer preguntas más allá. Hoy día, la creatividad, la innovación, las preguntas fundamentales van a hacer la gran diferencia, lo demás lo va a hacer una máquina, pero estas van a ser las grandes cosas humanas, las que nos van a distinguir”, concluye Dell’Oro.

“La filosofía es fundamental. Toda persona debe tener el derecho a pensar mejor y a que le enseñen a pensar mejor”, señala Ana María Vicuña, instructora del programa Filosofía para Niños.

“La filosofía va a crear un hábito reflexivo y va a generar criterios o una especie de colador para procesar toda esta información que se recibe a diario, pero además se va a hacer preguntas más allá”, explica Carolina Dell’Oro, filósofa de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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