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Jun 2019 - Edición 231

La importancia del bienestar docente

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Educación inicial, mucho más que solo los primeros pasos

Lo que más llama la atención es que, según los investigadores, los buenos efectos de trabajar con niños desde los primeros años no deben ser puestos solamente en el Simce, sino que, además, en todos los aspectos y beneficios de largo plazo.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
Educación inicial, mucho más que solo los primeros pasos

La evidencia científica, particularmente los hallazgos de la neurociencia, ha revelado por qué es clave una educación inicial de calidad. Es justo en ese periodo (desde el nacimiento hasta cerca de los cinco años de edad) cuando se generan redes neuronales a mayor velocidad e intensidad que en cualquier otro período vital.

Según se indica en el libro “Un buen comienzo para los niños de Chile”, es precisamente durante esa etapa cuando se generan y desarrollan las habilidades fundamentales, ya que en ese periodo ocurren las interacciones y los patrones de sociabilización. Además, también en esos años los niños potencian su desarrollo cognitivo y socioemocional, y su lenguaje.

Ernesto Triviño investigador y director del Centro UC para la Transformación Educativa (Centre)

 

A juicio del investigador y director del Centro UC para la Transformación Educativa (Centre), Ernesto Treviño, la evidencia empírica y científica indica que la educación inicial de calidad puede ser una gran igualadora de oportunidades en el largo plazo, “pues lleva a mejores indicadores de calidad de vida –empleo, participación en crímenes, consumo problemático de sustancias, entre otros– en el largo plazo. La investigación también muestra que el foco de la educación inicial no debe ser puesto en sus posteriores efectos en SIMCE, sino en esos aspectos de largo plazo”.

En esa misma línea, Marcela Marzolo, directora ejecutiva de Fundación Educacional Oportunidad, explica que una educación inicial de calidad es particularmente importante para aquellos niños que viven en contextos de vulnerabilidad social, ya que son los que más se benefician de esas experiencias. “La etapa que va entre los 0 y los 6 años es aquella en que se produce la mayor cantidad de conexiones neuronales; por ello, es clave que exista la estimulación necesaria para que todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollar el potencial con el que nacen. Definitivamente, hay suficiente investigación que avala la importancia de que los niños y sus familias participen en distintas instancias de educación inicial ya que aprenden más y se desarrollan mejor, aumentando las posibilidades de tener éxito en lo académico y no académico en etapas educativas posteriores”.

Sin embargo, hay que poner especial atención en el hecho –dice Treviño– que los buenos programas de educación parvularia “se enfocan en el desarrollo integral de los estudiantes, especialmente dando constantes oportunidades para desarrollar habilidades en ellos. Esto quiere decir que no se enfocan en contenidos, entendido como pasar materia, sino usarlos como pretexto para generar actividades donde los niños tienen el protagonismo y la oportunidad de ejercitar las habilidades. Al aplicar estos programas hay un buen ambiente emocional en el aula, se aprovecha el tiempo y se ofrecen variados medios de expresión para ejercitar las habilidades, y las educadoras dan retroalimentación y modelaje lingüístico a los párvulos. En ellos se toman en consideración los intereses y perspectivas de los niños y se busca desarrollar actividades con elementos lúdicos. Más que usar el concepto de aprendizaje, estos programas se enfocan en desarrollo integral; es decir, social, emocional, físico y cognitivo”.

 

“Los buenos programas se enfocan en el desarrollo integral de los estudian-tes, especialmente dando constantes oportunidades para desarrollar habilidades en ellos. Es decir, en usar los contenidos donde los niños tienen el protagonismo”. Ernesto Triviño.

 

 

Mercedes Rivadeneira, PhD Educación Inicial y educación básica, University College de Londres, asesora educacional y Directora ejecutiva Fundación Aprendiz

Según la profesora de la Fundación Nocedal Andrea Gumucio, existe abundante evidencia empírica respecto de los efectos positivos de la educación preescolar de calidad en el posterior desarrollo socioafectivo y académico del niño. “Existen estudios que identifican intervenciones de alta calidad durante los años preescolares que tienen efectos de larga duración en una amplia gama de áreas. Por ejemplo, el aprendizaje en el área del lenguaje, a través del trabajo constante en comprensión, vocabulario, procesamiento fonológico y fluidez son predictores de una mejor comprensión de lectura. Esto se comprueba en pruebas estandarizadas, como el Simce de 4º básico, que nos demuestran la importancia del contacto con la lectura desde la más temprana edad y la correlación con los buenos resultados. Asimismo, en matemáticas está comprobada la importancia del desarrollo de la resolución de problemas y el cálculo mental, esto les hace tener mayor cantidad de herramientas para adquirir las habilidades del pensamiento necesarias para hacer las operaciones básicas y las más complejas en los años de escolaridad”.

Capacitación de los docentes

Mercedes Rivadeneira, PhD Educación Inicial y educación básica, University College de Londres, asesora educacional y Directora ejecutiva Fundación Aprendiz, indica: “Aplaudo que haya salido la nueva ley de carrera docente, actores de todos los sectores se involucraron y la sacaron adelante y eso es ejemplar. Es importante ir mejorando sus condiciones para que puedan tener la tranquilidad económica necesaria para enfocarse en los niños con los que trabajan. También encontré positivo que se aumenten las exigencias en materia de puntaje para quienes estudian la carrera de párvulos y que se exija que todas las carreras de pedagogía estén acreditadas”.

 

“Aplaudo que haya salido la nueva ley de carrera docente, actores de todos los sectores se involucraron y la sacaron adelante y eso es ejemplar. Es importante ir mejorando sus condiciones para que puedan tener la tranquilidad económica necesaria para enfocarse en los niños con los que trabajan”. Mercedes Rivadeneira.

 

En esa misma línea, revela Marcela Marzolo, la importancia de trabajar en la capacitación de las docentes y las técnicas que atienden a los niños de esa edad. “Sin duda alguna, la formación inicial que reciben tanto educadoras como técnicas en párvulos debe ser lo suficientemente robusta como para generar las competencias, habilidades y actitudes tanto desde lo pedagógico como desde lo disciplinar para desenvolverse en el mundo laboral”.

Asegura Marcela Marzolo que se sabe que no basta solo con formación inicial y que el desarrollo profesional continuo juega un rol clave en la mejora sostenida de las prácticas. “Por esa razón, pienso que ambas instancias, además del acompañamiento y la generación de instancias de trabajo entre pares para reflexionar sobre sus prácticas, son claves. Todo esto no puede darse si los equipos educativos no cuentan con los espacios especialmente diseñados para esto, por lo cual las horas no lectivas son relevantes a la hora de pensar en el mejoramiento continuo de las prácticas y de los aprendizajes de los niños”.

En ese sentido, la actualización de las bases curriculares, dice Ernesto Treviño, es importante porque existen avances en la investigación y en la comprensión de las prácticas pedagógicas que pueden servir de orientaciones para el sistema de educación parvularia.

Las estrategias más efectivas de formación continua son las que involucran acompañamiento, parten de las preocupaciones de las educadoras, ofrecen retroalimentación a los equipos de sala para mejorar su interacción en el aula y utilizan métodos de evaluación en sala para monitorizar continuamente los progresos de los niños. “Además, estas estrategias incorporan trabajo colaborativo entre equipos de sala al interior de los establecimientos educativos y entre jardines y escuelas. En este sentido, el nuevo Sistema de Desarrollo Profesional Docente apuesta por el trabajo en red”, explica el director del Centre.

De hecho, según Andrea Gumucio, los buenos programas de educación inicial están centrados en la habilidad para integrar todas las áreas del pensamiento, como primera prioridad es saber equilibrar la parte emocional con la cognitiva. “Es vital para llevar a cabo los programas, la comprensión de la etapa del desarrollo de la que estamos hablando por parte de los padres y ser partícipes de la formación de sus niños con un objetivo pedagógico y valórico que una a apoderados con el colegio, a través de talleres, colegio abierto, reuniones personalizadas, dando así la oportunidad a los padres de adquirir toda la información y las herramientas necesarias para poder estimular las diferentes áreas a favor de sus hijos”.

Desafíos a corto y largo plazo

Señala Mercedes Rivadeneira que, respecto de los desafíos del sector, es necesario tener en cuenta que los buenos programas de educación parvularia cumplen con una serie de características. “En primer lugar, en estos centros los educadores desarrollan con los niños relaciones emocionales cálidas, responsivas y sensibles. Que sean responsivas es clave al trabajar con niños de estas edades. Básicamente significa que el adulto responde y construye aprendizaje basado en las cosas o temas en las que el niño muestra interés. Si por ejemplo al leerle La Caperucita Roja a un niño de 3 años, el niño comenta sobre las puertas de la casa de la abuelita, en un entorno de alta calidad el adulto probablemente no forzaría al niño a seguir escuchando la narración del texto, sino que construiría una interacción rica a partir de la puerta diciendo algo como “sí, esa es la puerta de la casa de la abuelita, muy bien, ¿qué crees que puede pasar si el lobo abre esa puerta?”. Esto no significa que el adulto no planifique la jornada o actividades, por el contrario, requiere planificar en todos los momentos de la jornada cómo enganchar el interés del niño para que se exprese constantemente y requiere tener a mano y conocer una batería de materiales y estrategias que muevan la conversación y la actividad a constantemente un pasito más allá”.

Marcela Marzolo, directora ejecutiva de Fundación Educacional Oportunidad

Explica además que los programas de educación parvularia de alta calidad también cuentan con currículos que promueven un desarrollo holístico (social, emocional, cognitivo y físico) y ponen un especial énfasis transversal en el desarrollo del lenguaje del niño. “También tienden a trabajar varios dominios (lenguaje, desarrollo emocional, conceptos de razonamiento lógico, desarrollo artístico, etc.) y lo hacen de manera sistemática con las familias de los estudiantes dándole a los cuidadores del niño herramientas concretas para enriquecer con más lenguaje y cercanía emocional el ambiente del niño en el hogar”.

Porque como dice Marcela Marzolo “cuando hablamos de calidad en educación parvularia, existe cierto consenso en que esta se divide en calidad estructural y calidad de procesos. La primera es muy relevante y se refiere a condiciones de infraestructura, número de adultos por niño, tamaño del grupo, la formación del equipo educativo, los materiales, entre otros. Por otra parte, la calidad de los procesos tiene que ver con las interacciones que se dan entre los adultos y los niños, el liderazgo pedagógico, la relación con las familias y los procesos evaluativos; todo ello, con foco en la generación de aprendizajes significativos en los niños. Un programa de calidad es aquel que logra cumplir con estándares tanto estructurales como de procesos ya que ambos se complementan; pero, sin duda, donde realmente se juega el desarrollo y aprendizaje de los niños es en lo que pasa en los espacios educativos en materia de interacciones de calidad”.

 

“En esta etapa es clave que exista la estimulación necesaria para que todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollar el potencial con el que nacen”. Marzela Marzolo.

 

 

En ese escenario, sostiene Andrea Gumucio, uno de los principales desafíos es el punto de vista comunicacional, ya que “es fundamental que la sociedad y los padres comprendan la importancia de la educación inicial, los beneficios en la estimulación que esta genera y que la asistencia a clases es fundamental para lograr los objetivos”.

Andrea Gumucio, profesora de la Fundación Nocedal 

Agrega Ernesto Treviño que otro de los principales desafíos del sector se traduce en dos ámbitos. “A nivel educacional, se requiere fortalecer la calidad de las interacciones pedagógicas en el aula y tener una perspectiva de apoyo al desarrollo de las habilidades de los niños, que fortalezcan las oportunidades de las poblaciones de menor nivel socioeconómico. En segundo lugar, es necesario dotar de una perspectiva educacional a las medidas de cuidado infantil que se crean como política laboral para la inserción de la mujer en el trabajo”.

Por último, termina Andrea Gumucio, respecto de la formación académica, “es necesario revisar los requisitos de ingreso a las carreras del área de pedagogía, especialmente en educación parvularia. Es clave que escojamos a personas con vocación, habilidades y conocimientos para poder formar a nuestros niños. Tendríamos que pensar si es necesario aplicar una evaluación psicológica o al menos una entrevista personal, al inicio de la carrera, para conocer sus intereses y motivaciones. Todo, con el objetivo de formar buenos docentes. Asimismo, es primordial mejorar la formación e integrar dentro de la malla curricular la educación socioemocional de los niños, como también estrategias de manejo de curso, que es uno de los puntos débiles en sus primeros años de trabajo”.

 

“Uno de los principales desafíos es el punto de vista comunicacional, ya que es fundamental que la sociedad y los padres comprendan la importancia de la educación inicial, los beneficios en la estimulación que ésta genera y que la asistencia a clases es fundamental para lograr los objetivos”. Andrea Gumucio.

 

Nuevas bases para el 2019

En el 2019 se publicarán las nuevas bases curriculares. Ellas representan una evolución en la medida en que amplían el espectro de la educación, integrando la tecnología, así como la inclusión social, la diversidad, la interculturalidad, la formación ciudadana y el desarrollo sostenible. “Esto nos ha demostrado que un buen conjunto de fundamentos, objetivos de aprendizaje y orientaciones, es un beneficio para el trabajo pedagógico e implementación directa en el aula. Es por esto que opino que la actualización de ellas ha sido hecha como un referente para el desarrollo integral de una trayectoria formativa de calidad, que respeta los intereses, las fortalezas y las necesidades de los niños”, dice Andrea Gumucio. 

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