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Dic 2018 - Edición 227

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En el mundo de la Hiperconectividad Cómo trabajar con tus alumnos

La multiplicidad de información y el flujo de las redes sociales, hacen que para el adolescente sea un desafío importante construir su identidad futura. Asimismo, la inmediatez y el acceso atemporal e ilimitado, constituyen todo un reto para la comunidad escolar. Conversamos con Joaquín Larraín, psicólogo y orientador del Colegio Monte Tabor y Nazaret.

Por: Marcela Paz Muñoz Illanes
En el mundo de la Hiperconectividad Cómo trabajar con tus alumnos

Una de las claves más importantes para trabajar en un mundo súper tecnológico es tener claro que los adolescentes se rela-cionan con las redes como verdaderas herramientas de consolidación de la identidad. Ese es un elemento muy importante para tener en cuenta, explica Joaquín Larraín, psicólogo y orientador del Colegio Monte Tabor y Nazaret.

Advierte el psicólogo que otro de los desafíos a trabajar es el hecho que, “muchas veces, como adultos estamos todavía deslumbrados con los nuevos avances y no somos conscientes del impacto vicario que este actuar está teniendo en nuestros hijos y alumnos. Cuando un niño ve a sus cuidadores principales en constante contacto con redes y pantallas, aprende que esta es la forma adecuada y “evolutiva” de relacionarme con “mi nueva realidad”.

—¿Cómo ayudar a los alumnos a tener una sana relación con las nuevas tecnologías?

—En primer lugar, debemos admitir que este es un desafío nuevo, tanto para padres como para educadores. Si bien la tecno-logía siempre ha venido a desafiar a estas dos entidades formativas, desde la aparición de la televisión nuestros niños y jóvenes se han visto atraídos hacia la tecnología y hemos tenido que buscar la manera de seguir educando con y para una realidad donde existan estos “nuevos aparatos”.

Dicho esto, y asumiendo que las tecnologías forman parte importante de nuestra realidad, creo que prohibir o restringir su uso son medidas que responden más a nuestro propio temor sobre “lo nuevo”, y no resuelven realmente el desafío formati-vo al que nos estamos viendo enfrentados. El modelaje adecuado y la conversación cotidiana del uso apropiado de las tecno-logías es la verdadera respuesta a una educación sobre las implicancias de vivir en una realidad tecnológica.

Joaquín Larraín

—Entonces, ¿pasa a ser casi una obligación incluir las nuevas tecnologías en el aula?

—Es posible y tiene que serlo. Sin embargo, esta posibilidad no es real sin ciertas condiciones. La utilización de las tecnolo-gías al interior de las clases debe buscar siempre potenciar y habilitar nuevos procesos cognitivos de forma más efectiva y eficiente, y no reemplazarlos. Cuando incorporamos las tecnologías en el aula con la finalidad de buscar “atajos” cognitivos, inhibimos y atrofiamos progresivamente esas capacidades en nuestros alumnos. Cuando un alumno es capaz de relacionar, operar, codificar y elaborar nueva información y generar conocimientos que no habría sido capaz de generar sin un determi-nado apoyo tecnológico, estamos incluyendo de forma adecuada las tecnologías en el aula.

 

“La utilización de las tecnologías al interior de las clases debe buscar siempre potenciar y habilitar nuevos procesos cognitivos de forma más efectiva y eficiente, y no reemplazarlos. Cuando incorporamos las tecno-logías en el aula con la finalidad de buscar ‘atajos’ cognitivos, inhibimos y atrofiamos progresivamente esas capacidades en nuestros alumnos”.

 

—¿Qué estrategias se pueden usar para aquello y qué herramientas deben aplicar los docentes?

—Las más importantes siempre van a responder a una correcta orientación al objetivo que la clase o asignatura pretende plantear al alumno. Si el objetivo de la clase va a ser alcanzado de forma más efectiva y atractiva para los alumnos mediante el uso de tecnologías, será sumamente beneficioso utilizarlas.

Por lo tanto, me parece que una de las principales herramientas docentes es la correcta planificación de los objetivos aca-démicos, asociados al currículum de cada colegio o establecimiento.

No obstante esto, siento que más allá del uso de tecnologías en una determinada asignatura, como docentes debemos ser siempre conscientes de nuestro rol y responsabilidad de modelar y formar niños que se desarrollan en una realidad con tecnologías. No podemos “cerrar los ojos” e ignorar las ansias que tiene esta nueva generación en desarrollo, de formarse en un mundo tecnológico y aprender a manejar las distintas herramientas que éste nos propone.

 

“Debemos dejar el nocivo discurso catastrófico sobre los efectos negati-vos de las tecnologías y redes sociales, pues para los adolescentes estas no pueden ser más positivas, y lo único que logramos es alejarnos genera-cionalmente cada vez más de ellos, y seguir validando el conocido eslogan adolescente: «Los adultos no entienden nada de mi vida»”.

 

—¿Cómo trabajar el tema de los celulares en el aula?

—Las medidas de aquellos países que han prohibido el uso de celulares conforman, a mi juicio, una respuesta justificada pero reactiva a los fenómenos que estas nuevas tecnologías y redes han causado en las distintas culturas. En psicología con frecuencia validamos la premisa “Todos los cambios producen estrés”. Muchas veces ese mismo estrés nos lleva a tomar decisiones, y tanto padres como educadores preferimos restringir o prohibir, antes de aceptar y permitir, todo debido al estrés que lo nuevo despierta en nosotros mismos.

Sin embargo, estos aparatos forman parte importante de nuestra realidad y actividad cotidiana; es decir, llegaron para que-darse. Por lo tanto, como formadores, nuestras principales herramientas son el modelaje adecuado y cotidiano del correcto uso de las tecnologías, y el buscar regular positivamente su uso mediante normas que respondan al autocuidado y hagan sentido a los adolescentes.

Así también, debemos dejar el nocivo discurso catastrófico sobre los efectos negativos de las tecnologías y redes sociales, pues para los adolescentes estas no pueden ser más positivas, y lo único que logramos es alejarnos generacionalmente cada vez más de ellos, y seguir validando el conocido eslogan adolescente: “Los adultos no entienden nada de mi vida”. De esta forma contribuiremos a formar generaciones que logren adaptarse y convivir con los cambios tecnológicos.

 

 

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